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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 372

Sania asintió con seriedad.

—Roque, no quiero dormir. Al rato me quedo tantito en el sillón.

Sandro frunció el ceño.

—No. Sani, tienes que irte a tu cuarto. El teléfono se queda en la sala; si entra una llamada, te avisamos para que bajes a contestar.

Brenda también la convenció.

—Sani, te van a necesitar más adelante. Estás embarazada, no te conviene desvelarte.

Todos la presionaban, y Sania no quería que se preocuparan.

En esa casa, ella no podía seguir siendo una carga.

—Está bien, me voy al cuarto. Pero me llevo el celular. No cierro la puerta; si pasa algo, me gritan y bajo.

En el cuarto no pudo dormir nada. Se quedó mirando la pantalla. En la lista había mensajes de amigos, tratando de consolarla.

Pero Sania no quería consuelo. Quería noticias de Evaldo.

A las tres de la madrugada, el celular sonó en el silencio del cuarto. Sania se incorporó de golpe.

Era un número del extranjero. Respiró hondo, se obligó a no quebrarse y contestó.

—¿Bueno?

—¿Eres la esposa de Evaldo? Lo tenemos nosotros. Mañana a las ocho de la mañana, en la Plaza Luminosa. Vienes sola con veinte millones de rescate. Si llamas a la policía, tu marido se muere.

Y colgaron.

Cuando Roque llegó, ya no había llamada.

—¿Qué pasó? ¿Eran los secuestradores?

Sania asintió.

—Piden veinte millones. Mañana a las ocho, en la Plaza Luminosa, para entregar el rescate.

—Dijeron que tengo que ir yo.

Roque frunció el ceño. Le parecía raro que la entrega fuera en plena ciudad. ¿Entonces Evaldo no estaba escondido en el monte… sino en algún rincón dentro de la ciudad?

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