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Maldito hermanastro romance Capítulo 33

33

“Estoy celosa, ¿Te a…?”

No sé porque carajos mi corazón se siente de esta forma, mis piernas ni siquiera me ceden cuando intento caminar hacia ese idiota que le está sonriendo plácidamente a otra mujer que obviamente no soy yo. Bárbara, su madre, me pide que la acompañe a servir la mesa y me niego rotundamente el moverme de este lugar porque solo Dios sabrá que serán capaces de hacer ese par de estúpidos si me voy de aquí.

¡Jesús! Estoy tan molesta que los tacones de mis zapatos se han empezado a hundir en la alfombra favorita de mi madrastra, me duele la cabeza y unas ganas de ahorcar a alguien se han apoderado de mis manos. Respira, respira, Romina Western, eres demasiado joven para terminar en la cárcel por asesinato y más si el causante de todo esto es el maldito de tu hermanastro.

Camino delicadamente por la sala de estar y tomo apresuradamente una copa de vino blanco que una de las empleadas de la mansión de Harold Western ha empezado a repartir para los asistentes de esta estúpida cena. Conociendo a papá como lo conozco, sé que adora impresionar a las personas y por eso no se me hace extraño que este exquisito líquido espumoso se sienta tan delicioso.

Suspiro al recordar que he arreglado o menos la mitad de las cosas con papá, espero que nuestra relación poco a poco vaya mejorando, porque siendo honesta y sincera conmigo misma, yo también lo extrañaba mucho.

—¿Qué haces aquí sola?—La voz masculina del hijo mayor de los Mclaren me hizo brincar asustada casi derramando la copa de vino que sostenía débilmente en una de mis manos.

—Pensé que Brenda era la única que vendría a esta cena, Bruce, ¿Qué haces tú aquí?—Lo sé, lo sé, he sido demasiado brusca con este tipejo, pero el heredero de los hoteles Mclaren es un verdadero idiota. ¿Saben cuántas veces tuve que quitármelo de encima cuando aún éramos unos niños? ¡Cuando teníamos quince años intentó besarme a la fuerza! Gracias al cielo, papá me había inscrito en aquel entonces en clases de Taekwondo porque sino, ese imbécil hubiese sido mi primer beso.

—Estoy aquí por ti, tu papá me dijo que aún no tenías un compromiso y pues he venido para hacerte el favor…—Rodeé los ojos al sentir el sonido de nuestras copas chocarse—¿Qué dices? Nuestras familias se volverían más poderosas si unimos nuestros apellidos…—Es que ni siquiera lo dejé terminar, caminé lo más rápido posible para alejarme de semejante tontería tan grande.

¿Yo con Bruce Mclaren? ¡Jamás sucederá en esta vida! Y no lo digo porque el gilipollas sea horrendo, claro que no, el tipo mide casi dos metros de altura, tiene los ojos claros y su tono de piel está ligeramente bronceada, él sería el sueño de cualquier mujer en este mundo, pero menos el mío.

Ok, necesito volver a lo que es importante, Aarón y Brenda.

—A mi hermana le gusta tu hermano…—La declaración de Bruce detrás de mí me estremeció por completo, su rostro estaba pegado a mi hombro derecho mientras que yo intentaba pasar desapercibida delante de todos.

—Creí que Brenda tenía un compromiso con la familia Ferrer, ¿Y su futura boda?—¡Dios mío! Es una perra, es una… ¡Ahhhhhhhhh! Creo que me está dando una arritmia ahora mismo. Bebo por completo del vino que sostenía con fervor al ver las manos de la estúpida Mclaren tocar deliberadamente el rostro de mi esposo. ¿De verdad estas haciendo esto, Aarón Sullivan?

—Brenda rompió su compromiso ayer cuando vio la foto que tu papá le mostró de Aarón, dijo que le gustaba más un heredero Western que un don nadie como Fernando Ferrer, además que tu hermano se veía como un dios del sexo…

¡Noooooooo!—Mi grito hizo que todos giraran para verme aterrados, hasta Sullivan lo hizo, pero apenas vio a Bruce a mi lado, tomó de la mano a Brenda para llevarla escaleras arriba de la mansión. Dios, esto es un desastre, me senté de golpe en uno de los sofás de la sala para luego beber de nuevo otra copa de vino.

Me siento frustrada y enojada por ese imbécil que lo único que ha hecho durante toda la noche es hablar con esa resbalosa que se le nota que se lo quiere comer. Miro el reloj de pared que está justamente en la entrada de la sala y me percato que Aarón y Brenda se han ido por mas de veinte minutos desde que subieron las escaleras hacia el balcón de la residencia Western.

No tengo un muy buen presentimiento sobre esto, así que me apresuro a subir las escaleras que dan hacia el segundo piso y efectivamente no encuentro a nadie por el pasillo de este; camino un poco más cuando un par de risas mezcladas me atraen hacia el fondo del pasillo. Como puedo, busco la forma de hacer el menor ruido posible cuando la silueta de Brenda aparece en mi campo de visión.

—¿Estás saliendo con alguien ahora?—La pregunta de la resbalosa de Mclaren me hizo apretar con violencia mi mejilla interna—Seré directa, me gustas mucho y te quiero para mí, si aceptas, te prometo que nos divertiremos mucho y te daré regalos costosos solo para ti.

Silencio.

—Tengo una relación complicada con alguien, estamos en un tiempo…—¿Un tiempo? ¿Cuándo nos dimos un tiempo tú y yo?—Ella no me ama, así que creo que podemos divertirnos juntos…—La risita que acababa de soltar Brenda erizó los vellos de mi piel.

—Sabía que no te ibas a…—Las palabras de la castaña quedaron a la mitad mientras que mi corazón comenzó a acelerarse con fuerza, mis piernas dieron un paso hacia adelante al no oír sus voces, así que con algo de delicadeza empujé la puerta que daba hacia el balcón hacia adelante para luego ver la enorme espalda de Sullivan tapar el cuerpo de Brenda mientras que esta sostenía con vehemencia las mejillas de mi esposo.

¿Se estaban besando?

Ni siquiera me quedé para averiguarlo cuando los ojos oscuros de Sullivan se percataron con horror de mi presencia. Me sentía demasiado mareada y enojada, ¿Pero por qué? Si yo siempre fui la que dejó en claro que nuestro compromiso solo era para beneficio de ambos, que tenía sentimientos hacia él y que en algún momento nuestro acuerdo terminaría.

Carajo, ¿Estoy llorando? Como puedo limpio mi humedecido rostro bajando las escaleras con apuro, mis tacones se enredan un poco con la falda del hermoso vestido que Aarón me había comprado para lucirlo en la cena de hoy pero creo que lo he arruinado. ¿Lo cansé? ¡De seguro se aburrió de mi inseguridad y de mis niñería!

Brenda es una mujer completa, es atlética, universitaria y tiene un portafolio de logros extenso, es preciosa y habla tres idiomas fluidos, en cambio yo, solo soy una niñata que no sabe retener lo que en verdad ama… Oculté mi rostro apenas vi a Bruce entregarme una copa de vino.

—Quiero estar sola, ¿Podrías dejarme?—Mclaren hizo todo menos lo que le pedí—¿Qué quieres, imbécil? ¡¿Por qué no te llevas a la maldita de tu hermana lejos de nosotros…?!—Ahhhhh, tapé mi rostro con mis manos al darme cuenta de la grandiosa estupidez que acababa de decir—Lo siento, Bruce, pero ahora no estoy de animo para hablar con nadie.

—Le dije a tu padre que quería ir a una cita contigo y me dio permiso…—Lo miré con odio por un segundo—Cuando tu hermano nos oyó, solo sonrió como psicópata y se llevó a mi hermana en su coche. Creo que hoy no habrá cena.

Se fue con ella…

No me vino a buscar a mí…

(***)

¿Alguna vez en sus vidas han sentido que han tomado malas decisiones? Pues déjenme decirles que vivo constantemente en ese vaivén invencible de emociones que terminan ganándome y enviándome a tomar las peores decisiones de mi vida.

Desde hace media hora, Bruce me trajo a uno de los bares premium donde solo las personas con altas sumas de dinero en sus cuentas bancarias podrían entrar, pero siendo honesta conmigo misma, lo último que quiero ahora mismo es estar aquí. Miro mi reloj de pulsera y maldigo al darme cuenta que desde hace una hora no sé absolutamente nada de Aarón.

La idea de que esté con otra mujer me está volviendo loca, sé que debí enfrentarlo cuando lo vi con Brenda, pero sentía que ninguno de los dos tenía la suficiente moral para reprocharnos nuestros acciones, si bien, estamos casados bajo el mandato del estado y hasta de Dios, podría decirlo; pero al final nuestra relación solo era un pedazo de papel firmando por los dos.

Dios…

Bebo rápidamente de la botella de vodka al imaginar a mi Sullivan besándose con es maldita zorra… Esperen… ¿Mi Sullivan? ¿Es normal que mi corazón lata tan rápido con solo pronunciar su nombre?

¡Maldita sea! Soy un estúpido desastre ahora mismo, y es que lo odio, ¿Por qué te fuiste con ella cuando supiste que otro hombre que no eras tú, me llevaría a una cita? ¿Es que acaso ya no me ama?

—¿Quieres bailar?

Negué ante la pregunta de Bruce, el chico me miró incrédulo para luego sonreír sarcásticamente.

—Elije a otra…

—¿Estás enamorada de alguien?

—¿Perdona?

La risita que se escapó de sus labios me provocó espasmos—No has dejado de suspirar desde que llegamos aquí. Hay cientos y cientos de buenos partidos, pero tú lo único que haces es mirar tus pies… ¿Esa no es mi hermana?

Me levanté del sofá cómodo en donde me encontraba sentada al darme cuenta que efectivamente esa era Brenda, su hermana menor con el maldito de mi hermanastro. Ambos estaban sonrientes y de seguro Sullivan ni siquiera estaría pensando en mí.

—Puedo ayudarte a darle celos también…—Brinqué al sentir el susurro de Bruce sobre mi oreja izquierda.

—No sé de qué hablas…

Me alejé.

-—Te gusta tu hermanastro, se te nota en esa cara como no tienes idea.—Mis manos tocaron mis mejillas logrando que el heredero Mclaren se rompiera a reír a carcajadas—¡Lo sabía!

—¿Qué tienes en mente?

Su cuerpo se acercó peligrosamente al mío—Déjamelo todo a mí…

¡Mala idea! ¡Muy mala idea!

Mis pies fueron arrastrados hasta la pista de baila mientras que mi presencia no pasó desapercibida para mi esposo y su acompañante. Abrí los ojos de una forma exagerada al sentir las manos de Bruce casi sobre mi trasero. Aarón dio un paso hacia adelante, intentando soltarse del agarre de Brenda, pero esta lo sostuvo con mayor firmeza bloqueado así su fallida huida.

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