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Maldito hermanastro romance Capítulo 32

32

“Los hermanos Mclaren”

Respira antes de que cometas una locura, Romina Western. Catalina, mi mejor amiga me mira de una forma extraña desde el otro lado de la mesa, mientras que su hermano mayor se encuentra jodidamente entretenido con el mío. Desde que ambos llegaron, Kitty no me ha dirigido ni una sola vez la palabra y esto me parecía completamente extraño, pero que me observe de la forma en que lo está haciendo, enciende mis alarmas de emergencia sin dudarlo.

Llevo un poco de risotto con carne que Aarón había preparado para esta cena antes de que los dos termináramos haciendo un desastre en la cocina, entre tanto, mi mejor amiga me vuelve a ignorar.—¿Fue difícil llegar hasta aquí?—Hablé para romper un poco el silencio—Este edificio queda algo lejos de la ciudad, si se les hace muy tarde, pueden pasar la noche aquí, ¿Verdad, Sullivan?

Mi hermanastro asintió antes de llevarse el borde de una copa de vino tinto hacia su boca—Pueden usar el cuarto de huéspedes, mi amor…—Catalina abrió los ojos dejando caer el cubierto que anteriormente sostenía con firmeza entre sus dedos, la veo negar con la cabeza entre tanto sus dientes aprietan con ligereza su labio inferior.

—No creo que sea necesario, Donovan trajo su coche y no…—Su mirada fue hacia mí—No están tan lejos de las mentiras que me he tenido que tragar estas últimas semanas…—Su hermano tocó inmediatamente su mano para calmarla un poco al ver sus intenciones de explotar delante de todos—¿Por qué me tengo que callar si esta es una mentirosa de lo peor…

La morena azotó la madera de la mesa logrando que las copas de vino se tambalearan—¿Qué hice ahora, Catalina? ¡¿Qué hice a parte de perder a mi familia y todo lo que amaba?!—También golpeé la mesa pero ahora logrando que las copas se derramaran sobre el blanco y perfecto mantel—¿Por qué no eres directa en vez de estar con tus niñerías?

—¡Dímelo tú! Somos mejores amigas por tanto tiempo y tuve que enterarme de tu secreto por los rumores en Western, ¿Sabes lo que sentí? Que no éramos nada, que nuestros años de amistad no sirvieron para un carajo; Dios… Esto es demasiado frustrante…

Donovan y Sullivan se alejaron de la mesa para darnos espacio, como puse caminé hacia ella, pero sus manos me empujaron algo lejos de donde se encontraba de pie y casi llorando. No entendía del todo que era lo que estaba sucediendo pero necesitábamos aclarar ahora mismo esto.

—¿Crees que soy una mala amiga por no decirte lo que sea que estés imaginando ahora mismo? Dios, ¿Sabes lo asustada que estaba cuando abrí mis ojos y supe lo que había hecho? Quería pensar que era una pesadilla y que…

—Estás embarazada de Samuel Ford…—Mi cabeza se giró bruscamente en dirección a mi hermanastro, el cual había esculpido el líquido color borgoña que había retenido dentro de su boca, Donovan empezó a darle palmadas sobre su espalda cuando esté no podía respirar con normalidad.

Dios, ese no es para nada de lo que yo estaba hablando.

—¿Yo embarazada de Samuel? ¡¿Quién dijo eso?!—Abrí los ojos al sentir las muñecas de Sullivan sobre las mías, mi hermanastro me rodó para que quedáramos cara a cara, el cual podía ver la confusión dentro de sus ojos y el odio reflejado en su rostro.—¡¿Tú también estas creyendo esta tontería?!

Kitty quitó a Aarón del camino para ahora ser ella la que me mire a la cara—¡Maribel le dijo a todos que te vio haciéndote una prueba de embarazo en el baño y luego te oyó hablar con Samuel Ford! Muchos empezaron a decir que el enojo que sentía tu padre hacía ti era por culpa de es bebé.

Catalina señala mi estómago y lo cubro con mis brazos de inmediato—¡Esto es una estupidez! Yo jamás tuve sexo con Samuel, no puedo negar que si nos tocamos, pero nada más pasó. ¿Crees que no te habría dicho algo tan importante como eso? Dios mío, Catalina…

Aarón me agarró de la mano y brinqué al sentir como me colocó salvajemente nuestro anillos de bodas, los hermanos Sánchez parpadearon un par de veces ante la confusión—Catalina…—La voz del español sonaba grave y espesa—Hace un mes, Romina y yo nos casamos…—Las piernas de mi mejor amiga se volvieron inestables de un momento a otro, tanto que su hermano tuvo que agarrarla para que esta no cayera sobre el suelo del apartamento de Sullivan.

Mis ojos se posicionaron sobre mi hermanastro y negué corriendo hacia mi mejor amiga, la cual se encontraba pálida por la noticia que el pelinegro había lanzado sin más.

—¡Eres una mentirosa!—Gritó abofeteando mi mano apenas vio mis intenciones de ayudarla—¡Siempre creí que tu embarazo era mentira! Pero… Pero necesitaba escucharlo de ti…—su mentón comenzó a vibrar ya que la morena intentaba retener sus ganas de llorar delante de todos—Siempre creí que Sullivan le gustabas y te lo dije tantas veces que perdí la cuenta, pero jamás me imaginé que me ocultaras algo como esto… ¡¿Dónde quedó nuestra amistad?!—Su pregunta sonó con demasiado fuerza—¡No quiero hablarte más!

La chica de cabello oscuro se apoyó con sus propias manos sobre el suelo para levantarse, tomó su bolso y caminó hacia la entrada del apartamento, pero como pude corrí hasta ella para detenerla—Eres mi única amiga, Catalina, han pasado tantas cosas, pero Sullivan había hecho esta cena para contarles de nuestro matrimonio, déjame explicarte como sucedieron las cosas.

La mujer bufó enojada—¿Te escuchaste?—Retrocedí llevándome ambas manos hacia el pecho—Tu marido era quien deseaba darnos la noticia, ¿Y tú? Por ti hubieses seguido ocultando tu maldito romance inmoral…—Donovan la tiró del brazo con brusquedad.

—Catalina…—Su hermano soltó su nombre en señal de advertencia—Piensa muy bien lo que estas diciendo, puede que mañana te arrepientas de esto. Si Romina no quiso decirnos sobre su compromiso con Aarón, ¿Quién eres tú para juzgarla por eso? Ninguno de los dos estamos dentro de la cabeza de esta niña para saber cuales son sus miedos, sus temores, sus alegrías o tristezas. No todo en la vida debe contártelo, ¿No es más importante saber que ella está bien? ¿Recuerdas la última vez que la vimos?—Aarón me arrastró hacia él y me cubrió con sus manos al sentir todo mi cuerpo temblar—Romina estaba vuelta un mar de lágrimas, su papá la había hecho sentir como la peor escoria del mundo, ¿Y qué sucedió cuando Sullivan apareció esa misma noche? ¡Lo animaste para que se quedara con ella! Pero, ¿Ahora te enojas porque no te contaron algo como esto?

—Soy creí que nos teníamos confianza para que nos contara algo tan importante como esto, ¿Por qué debe pasar por esto ella sola si nos tiene a nosotros también? Solo que me hizo sentir como si no significara nada para ella… Yo quería compartir cada momento bueno o malo con Romina, pero ahora… Ahora me siento desplazada por un tipo que me la ha quitado…

Las lágrimas que empezaron a deslizarse por sus rojizas mejillas me conmovieron a tal grado que corrí hasta ella para abrazarla—Sé que hice mal, ¿OK? Lamento mucho haberte hecho sentir de esta forma, pero las cosas sucedieron tan rápido hasta para nosotros. Mi matrimonio con Aarón no fue por amor…

Mi hermanastro hizo una mueca de inconformismo—Solo fue para que alguien la protegiera de su padre, Harold bloqueó todas sus tarjetas, así que hicimos un acuerdo y sucedió lo que ya saben.—Agregó el español para luego beber rápidamente de la copa de vino tinto que estaba cerca de él—Romina no me ama y pues, todo lo que ven…—Señaló la casa y la mesa con todo lo que había preparado para nosotros—Fue para aparentar con los inquilinos del edifico, ah, claro, el sexo también… ¿Sabes una cosa, amada esposa?—Sullivan me llamó de aquella forma sarcásticamente—Me estoy cansando de tu tire y afloje, ¿Por qué no organizas mejor tus ideas y cuando sepas que coño quieres, hablamos?

Sullivan azotó con fuerza la puerta del apartamento mientras que Kitty y Donovan me observaban en silencio. Esperen, ¿Cómo fue que todo esto terminó de esta manera? Primero, mi mejor amiga estaba molesta conmigo por no contarle sobre mi falso embarazo del gilipollas de Samuel, luego todo se salió de control por la confesión de Aarón sobre nuestro matrimonio, Catalina se enojó conmigo por no confiar en ella pero al final fue mi hermanastro el que terminó maldiciéndome por no tomar una decisión.

Luego de aquella fatídica cena, Aarón no volvió a casa sino hasta la mañana siguiente. Cuando me desperté, lo encontré tirado en el suelo, cubierto de su propio vómito y apestado por completo a alcohol. Le pedí a una de las señoras que nos colaboran con el mantenimiento del apartamento que me ayudara a llevarlo hasta el baño de nuestra habitación y casi no podemos por el peso descomunal de su cuerpo.

—Sullivan…—Le di un par de ligeros golpes sobre su rostro para despertarlo, pero este seguía realmente ebrio para hacerlo, como pude lo metimos dentro de la tina y ni aún el agua fría de la regadera logró despertarlo. Su respiración se encontraba algo lenta por todo lo que había bebido, sabrá Dios por cuánto tiempo.

Miré el reloj recordando que pronto sería la hora pactada por mi padre para la cena que tenía preparada para nosotros, así que le lavé el cabello rápidamente y como pude lo vestí para que luego una de las empleadas domésticas, le dieran de beber un poco de café negro bien cargado.

—¿Cómo llegué a casa?

Ignoré su pregunta mientras que buscaba la forma de sacar el coche del subterráneo del edificio en donde vivíamos.

—Papá te va a matar si se llega a dar cuenta que estas ebrio…

—No lo estoy—Declara tapándose la cara por el sol de la tarde.

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