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Maldito hermanastro romance Capítulo 36

36

“Gabriel Ford”

Podrían matarla y enterarla en algún sitio de este lugar sin salida y nadie jamás se enteraría de lo que sucedió con usted”

Las palabras de aquella mujer siguen golpeando sin parar dentro de mi cabeza, las palmas de mis manos se sienten calientes mientras que intento caminar por el pasillo en donde me han indicado que es la zona de piscinas en donde se encuentra esperándome Samuel Ford.

Mis labios se sienten resecos, así qué deslizo con suavidad mi lengua sobre ellos, humedeciendo así un poco mi boca. Mi cabello está pegado a mi frente por culpa de mi sudoración pero no me detengo hasta alejarme de las escaleras que dan hacia el enorme jardín que me llevará hacia mi destino. Respiro hondo al sentir el aire cálido del medio día que me golpea apenas salgo del enorme castillo en donde vive la familia Ford.

Jamás pensé encontrar a alguien más egocéntrico que mi padre y vaya sorpresa que me he llevado al presenciar la enorme residencia pertenecientes a estos psicópatas. En algunas ocasiones habíamos escuchado un rumor sobre un hombre que asesinaba mujeres impuras como él mismo solía llamarles. Recuerdo que en ese tiempo papá no me dejaba salir de casa sola y si lo hacía debía reportar a cada segundo mi ubicación real y por nada del mundo tenía permitido hablarles a personas extrañas en la calle. Una de mis compañeras de secundaria falleció por culpa de aquel sujeto que años después su identidad fue revelada al mundo pero actualmente nadie sabe su paradero.

Su nombre era Joaquín de la Vega y solían apodarlo “El asesino del pentagrama” mis amigos del vecindario nos contaron a un grupo de chicas y a mí, que el tipo se obsesionó tanto con una estudiante de la facultad de Hilton que terminó asechando a las mujeres jóvenes que tenían rasgos físicos parecidos a ella. Solía secuestrarlas y obligarlas a comportarse de la misma forma que aquella chica para llevar así el vacío de saber que jamás podría tener el amor de su amada.

Tiempo después nos enteramos de la existencia de una familia de psicópatas, se decía que el padre había heredado la oscuridad a sus hijos y estos a sus hijos hasta que un día el apellido fue revelado y muchos miembros que portaban la sangre de estos asesinos tuvieron que salir del país. ¿Pero que tiene que ver todo esto con Samuel y sus primos?

Ford, el apellido de esa familia era Ford, y lo peor de todo esto es que el mismo hombre que papá tenía en este instante dando un discurso para los jóvenes de nuestra universidad es el mismo sujeto que ha encubierto a su familia por años. Gabriel y Samuel son los peores de todos. Podían asesinar sin pestañear y lo peor de todo esto es que me enteré de esta verdad hasta hace poco.

—¿Quién eres y que haces en mi casa?—Un chico rubio con lentes de sol y vestido completamente de negro salió de la nada asustándome rápidamente—¿Quién eres tú, rata de alcantarilla?

Mis labios se separaron logrando que prácticamente mi mandíbula cayera al piso—¿Cómo me acabas de llamar?—Dios, estoy siendo estúpidamente valiente hora, pero las piernas me están temblando como gelatinas. No puedo dejar de mirar a mi alrededor, ¿Cómo se veía Gabriel Ford en la foto que encontré de él en Google? ¡Maldita memoria de Dori que tengo! Respiro hondo para centrar de nuevo mi atención al tonto sujeto que está delante de mí.

—¿Rata callejera?—Vuelve a repetir el despectivo sin ni siquiera pestañear.

—¿Rata callejera?—Imito su voz un una pisca de molestia—¿Lo dices tú? ¡Imitación barata de Edward Cullen!—El rubio me mira sin ningún tipo de expresión en su rostro, podía ver algo de confusión en sus ojos, era como si no entendiera de que estaba hablando hasta que recordé de golpe que no podía hablar con nadie dentro de este lugar, aunque la lección llegó demasiado tarde.

El tipo sacó una daga de la parte baja de su espalda y tuve que retroceder un par de pasos al sentir el frío de la hojilla sobre mis mejillas. No puede ser posible, me acabo de orinar en mis pantalones ahora mismo, ¡Lo acabo de recordar! Rubio, pálido y con aire de asesino serial, ¡Tengo al sádico del segundo Ford delante de mí!

Me agarro el cuello enseguida para evitar que me degolle—Mi teléfono tiene GPS, si me llegas a enterrar en este jardín…—Hago una pausa para mirar el pasto verde y señalarlo con mi dedo tembloroso—La policía sabrá que estoy aquí…—Una risita burlesca me acaba de desestabilizar.

—Puedo desmembrar tu cuerpo y arrojarlo a los perros que Samuel tiene cerca de aquí, ¿Y tú teléfono? Bueno, podría hacértelo tragar mismo? ¡Tienes cara de hambre!—Brinco al sentir como sus manos buscan mi móvil en los bolsillos de mi pantalón para acto seguido llevárselo lejos de mí—Oh, tienes una llamada perdida de un tal, “¿Hermanastro?”

—Estoy aquí para ver a tu hermano…—Interfiero de inmediato para intentar no darle más información personal sobre mí. Muerdo mi labio inferior al verle revisar mi móvil con interés—¿Estás en mi galería?—Abro los ojos cuando asiente—¡Espera! ¡No entres ah…!—Mis manos se aproximaron para evitarlo, pero su cara de asco me lo acababa de decir todo.

—¡Estás loca, tía!—Mi móvil cayó al suelo y lo tomé de inmediato—¡Acabo de ver a dos tipos coger como animales! ¿Qué le metió por el cu…! ¡Dios! ¿Cómo des veo estooooooooo! ¡Samuel! ¡Samuel!—Gabriel llama desesperadamente a su hermano menor el cual viene prácticamente arrastrado y asustado hacia nosotros. Apenas se da cuenta de mi presencia sonríe ampliamente pero lo primero que hago es darle una cachetada con fuerza en la cara—. Ok, creo que esto es incómodo. No sé que está pasando entre ustedes, pero jamás había visto a alguien pegarle al cabrón de mi hermano, por ahora te perdono, futura cuñada…

—¡¿También quieres que te pegue?! ¿A quién le estás diciendo cuñada?

—Que agresiva eres, te salvas porque Samuel ya inició un juego contigo, y te diré algo, cuñada.—Gabriel me llama una vez más de es forma, así que doy un paso hacia adelante para golpearlo pero este ni siquiera pestañea cuando me ve levantando la mano para impactarla sobre su cara, el segundo de los Ford logra frenar mi puño antes de que se estrelle contra su perfecto rostro para luego empujarme con fuerza hacia atrás—Bro, controla tu Chihuahua, y para la próxima, Sam—Su hermano baja la cabeza penas siente al mayor delante de él—No traigas tu victimas a casa, sabes que a Tiger le jode eso.

¿Vi…Vic…Victima?

¿De verdad voy a morir en este lugar? ¿Debería correr ahora? ¿Será demasiado tarde para contarle todo a mi esposo? ¡Maldito sea el momento que pensé que podía con todo esto! ¿Escuchan eso? ¡Creo que estoy teniendo un infarto ahora mismo! ¡Papá, mamá, perdónenme! Estoy siendo demasiado estúpida hasta el final de mi vida.

—Borra el video y haré se cuenta que aquí no pasó nada—. Eso Romina, háblale al psicópata con firmeza y demuéstrale quien es la que manda. No, no, no, ¡No soy la que mando? ¿Qué es eso en su mano? ¡Maldita sea! Es una daga. ¿Qué tienen los hermanos Ford con las dagas?—¿Qué es lo que quieres, estúpido?

Soy patética, completa y perfectamente patética. Cuando Dios creó a los patéticos ya yo iba en primera fila. Voy a morir en manos de este sádico y nadie podrá salvarme. ¡Debí haber terminando de follar anoche con Aarón en vez de salir detrás de mamá!

—Solo quiero algo de ti…

Sam soltó fijando sus ojos sobre mis pechos haciendo que los cubra de inmediato al ver la lujuria en sus ojos—¡Eres un enfermo!—Grito alejándome de él.

—No quiero acostarme contigo, solo deseo una cosa que solo tú puedes darme, a cambio de eso, eliminaré el video y te daré información importante sobre tu madre.

No pude evitar arrugar el entrecejo.

—¿Mi madre? ¿Qué tiene que ver Bárbara con todo esto?

Lo veo negar sonriente mientras que yo sacudo la cabeza porque no entiendo a dónde conlleva todo esto—Hablo de tu madre, Romina, esa la que perdiste cuando tenías cinco años…

Mis pestañas se sacuden; mis manos tocan mi pecho al sentir un dolor fuerte en la boca de mi estómago—¿Qué sabes tú sobre ella?

—Dame lo que quiero…—El dedo frío de Samuel se deslizó por mis mejillas—Y lo tendrás… ¿O debería decirte la verdad sobre tu amado Aarón Sullivan? ¡Hoy me siento dadivoso!

—Estas mintiendo.

Me río.

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