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Maldito hermanastro romance Capítulo 38

38

“Un camino lleno de espinas”

«TOC, TOC”

Mis nudillos golpean una y otra vez la puerta de madera de la casa de Catalina y Donovan. Miro el reloj de pulsera en mi mano derecha y prenso mi labio inferior al darme cuenta que son casi las cuatro de la mañana. Paso el peso de todo mi cuerpo de una pierna a otro y decido tomar una vez más mi maleta para irme de aquí.

Estoy siendo demasiado patética con todo esto, me está doliendo demasiado el corazón y puedo sentir con cada paso que doy que mi alma me está abandonado. El ligero ruido de la perilla de la entrada principal de la residencia de mis mejores amigos me hace detener cada uno de mis pasos. Agacho mi cabeza entre tanto las hebras rubias de mi cabello tapan delicadamente mi rostro humedecido por mi llanto.

Mis piernas me pesan demasiado y quiero gritar y huir de este planeta; hubiese preferido mil veces no haber descubierto la verdad. Me siento amarga, herida y sola.—¿Romina?—La dulce voz de Kitty me hace llorar con mayor fuerza, la puedo escuchar correr hasta mí pero evito mirarla porque siento que ya me he humillado lo suficiente,—¡Joder, Romina! ¿Qué te pasó? ¡Don! ¡¡Don, carajo!!—Mis piernas me fallan cuando ella intenta tirar de mi mano para que entremos en su casa y caigo arrodillada haciéndome así un poco de daño en mis rodillas.

Puedo sentir el ardor mezclado con el dolor de sentirme de esta forma—Me mintió… Todos me mintieron…—Aprieto los ojos al recibir las manos de Donovan por debajo de mi cuello y glúteos, el cual había salido asustado de su casa apenas escuchó los gritos ensordecedores de su hermana menor. Kitty enciende las luces de su casa apenas todos estamos dentro, ni siquiera soy capaz de mirarlos a la cara.

—¿Qué te hice el maldito de tu padre ahora?—Sonrió al verla correr hacia la cocina para tomar así un sartén—Donovan, ¿Aún tienes el bate que te regaló el tío Marcus? ¡Hay que irle a partir la madre a ese bastardo del director Western!

—No sólo fue él…—Sueno mi nariz luego hundir mi rostro en uno de los cojines del sofá en donde me encuentro sentada. El dolor en la mitad de mi pecho se siente horrible—Samuel me contó la verdad.

Don toma mi mano para besarla—¿Qué verdad, cariño?—Vuelvo a llorar deseando que todo esto sea una pesadilla. Apenas les cuento la verdad de todo lo que sucedió, Catalina deja a un lado el sartén para correr de nuevo hacia la cocina pero esta vez trae con ella un cuchillo para cortar carne. Su hermano mayor intenta detenerla, pero está lo empuja y logra llegar hasta la entrada principal de su residencia para luego detenerse. Su mirada se ve oscura y las fosas nasales de su nariz se ensancharon por su pesada y agitada respiración. Conozco a Catalina Sánchez como la palma de mi mano y sé que si se siente ofendida por algo no habrá poder alguno que exista en esta tierra que pueda detener sus ganas de vengarse de alguien.

—Voy a matarlos a todos y espero que me visiten en la cárcel…—¡Dios, no! Mis piernas se enredan al tratar de correr tras ella, mi respiración se siente agitada, pero tiro bruscamente de su cabello para obligarla a volver.

—¡No quiero complicarlo más, Kitty! ¡No te quiero perder también a ti!—Donovan me abraza con firmeza mientras que veo de reojo a mi mejor amiga tirar el arma sobre la alfombra de la entrada principal para luego caminar con pasos firmes hacia mí—¿Creen que mamá quiera verme?—. Cuestiono un poco limpiando la mucosidad de mi nariz—Han pasado once años desde que me abandonó, ¿Creen que si quiera verme?

Sé qué no, si mi madre hubiese deseado verme hubiese hecho lo imposible para hacerlo; prefirió dejarme en brazos de mi padre antes de llegarme con ella a donde sea que ha estado durante todo este tiempo. Aprieto con fuerza mi mejilla interna porque odio sentirme vulnerable, siempre he intentado mantenerme firme ante mis convicciones y entiendo que la única forma que tengo para llegar hasta la mujer que me otorgó la vida es por Samuel Ford.

—¿Qué es eso?—Donovan interviene apenas me ve sacar una carpeta llena de documentos. Su ceño se frunce violentamente penas ve el logo de la Universidad de Western impreso a todo color sobre este—, ¡Por Jesús, Romina! ¿No me digas que vas a ceder ante los caprichos de ese psicópata!

—Es la única forma que tengo de llegar hasta mi madre… Samuel es mi única opción y si con eso tengo que sacrificar mi fortuna y las propiedades de mi familia, lo haré. ¿Qué hizo Harold por mí y porque debo ser condescendiente con él? ¡Me quitó mi familia por tener una aventura con esa maldita mujer!

Kitty aprieta suavemente mi hombro y decido mirarla a los ojos, mi amiga tiene una expresión relajada pero sé que algo está atorado en su garganta—Aarón y tú son víctimas de ese par de monstruos, ¿Por qué debes ser tan ruda con él?

Mis puños golpean la mesa en donde reposaban las tazas de café que los tres nos estábamos tomando—¿Quién es tu amigo? ¡¿Él o yo?!—Pregunto indignada y haciendo mala cara—. Sullivan manipuló mi relación con Samuel y Hugo, Aarón ha estado vigilándome durante seis largos años, ¿Crees que eso está bien?

El chico de músculos fuertes y voz sensual chasquea la lengua notoriamente enojado.—Entiendo lo que dices, Sullivan hizo cosas terribles, pero, ¿Acaso eso no te ayudó para saber las oscuras intenciones de Samuel sobre ti?—Parpadeo al ver a Kitty asentir mientras se lleva una galleta a la boca.

—… Pero…—Susurro pero Don sacude sus manos sobre mi cara para que me calle.

—¿No fue ese mismo chico que te hizo ver que el amor de Hugo y tú no era tan fuerte como ambos pensaban? ¡Por Dios, Romina! Nadie le puso una pistola en la cabeza al mesero para que saliera con aquella chica. Él quiso hacerlo, está bien, no estoy diciendo que las cosas que hizo tu marido estuviesen bien, claro que no. Pero, ¿No te guió hacia la verdad?

—Pero me engañó…—Hablo mirando mis dedos fríos temblar—Manipuló todo a mi alrededor para quedarse conmigo, ¿Y si es mentira que no sabía lo de mi madre?

—Tenía seis años cuando eso pasó, Romina.

Ahora es Catalina la que interviene.

—¿Están intentando que lo perdone?—Ambos se miran y sonríen—¡No puedo ni voy a hacerlo!

Me levanto agitada del suelo pero vuelvo a quedar en la misma posición al recibir las manos de mi castaña amiga sobre mis brazos,—Jamás te vi sonreír como lo haces con él…—Confiesa observando la taza de café al frente de ella—Ni siquiera con Hugo, ¿Sabes? Aarón te sacó de tu zona de confort. Siempre fuiste una chica quisquillosa y un poco mal educada…

—¿Yo?—La corto al sentirme ofendida pero Donovan asiente.

—Mirabas al mundo como si no fuesen dignos de ti…—Agrega Don tomando mi mano—. Aunque a mi pequeña hermana ni a mí nos miraste con desprecio, podíamos ver como dibujabas límites con los demás. Siempre creímos ir tu actitud arrogante era por causa de haber perdido a tu madre y lo entendíamos. Catalina y yo también perdimos a nuestros padres; pero luego conociste a Hugo y te volviste loca por él.

Kitty se ríe—Hasta te subiste en camión por primera vez solo por él—Mis cejas se unen porque no recuerdo eso.—¡Hasta fuiste a comer panes con Hugo en la cafetería de la universidad porque aún no le habían pagado!—Los hermanos se ríen y no puedo evitar sonreír también—. Pero debes entender algo, cariño mío, «El hombre de tu vida y tu alma gemela, jamás serán la misma persona» Puede que ahora no logres verlo, pero los días me darán la razón.

Muerdo un poco mi labio inferior.

—¿Cómo sé cuál es el hombre de mi vida y quien es mi alma gemela? Me siento tan vulnerable ahora y no saben cuanto lo odio. Si tan solo los dos hubiesen sido honestos conmigo…

Capítulo 38 Toc, toc 1

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