34
“He decidido amarte…”
Estoy enamorada de él…
Estoy jodidamente enamorada de mi hermanastro, mi mentón me tiemblan al entender la magnitud de mis palabras mientras que la cara llena de expresiones confusas de Aarón me han dado a entender que la noticia le ha caído como un baldado de agua fría. Mis manos tocan delicadamente mi rostro, el sudor por los nervios que todo esto me provoca se desliza con suavidad por la piel fina de mi cara hasta llegar al inicio de mis senos.
Sullivan da un paso hacia adelante pero titubea negando, quizás dentro de su cabeza aún no logra entender el poder de mis palabras, así que con algo de valentía fingida tomo sus manos para reiterar lo que le acabo de confesar—Te amo, te amo y no sé desde cuando…
Sus ojos oscuros se abren perplejos, su sonrisa se han vuelto débil mientras que en un intento fallido para no colapsar termina tirando en el suelo mirándome desde allí como si fuese un maldito psicópata que acaba de ocultar por primera vez un cuerpo—¿Es esto real o morí y no me di cuenta?—Su pregunta me causa un poco de gracia.—¿De verdad me amas, mi amor?—Su voz suena algo inestable pero yo solo puedo asentir rápidamente. Me siento todavía un poco confusa, la idea de verlo con otra mujer que no fuese yo me revolvió cada parte de mi interior.
Me sentía demasiado egoísta para permitirle dejarme, no estaba dispuesta a perder al único hombre en este mundo que ha sido honesto conmigo. Dios, ¿Estoy sonriendo como estúpida, verdad? Antes de Sullivan sufrí tanto, los hombres solían engañarme por mi posición social, pero él, él me ama por lo que soy, por mi esencia como mujer, por mis sentimientos y por lo que soy capaz de dar. Aarón no miró mi apellido para poder enamorarse de mí y sé que jamás sería capaz de hacerme daño.
—Fui una idiota al darme cuenta hasta ahora, lo lamento por llegar tarde, amor…—Mi hermanastro revisa agitadamente el bolsillo trasero de su pantalón y me queda viendo al sacar el anillo que simboliza nuestro repentino compromiso—Prométeme que siempre me cuidarás; dime que me protegerás y nunca me romperás el corazón…—El español prensa con fuerza su labio inferior simulando así una pequeña sonrisa—¿Sucede algo?
—No…—Suelta casi gritando, pero ambos miramos hacia la entrada de mi habitación al recordar que nuestros padres siguen en casa. Si alguno de los dos se llega a dar cuenta que estamos juntos en la mismo lugar, podríamos meternos en serios problemas—Sigo procesando esto, ¿Sabes que jamás besé a Brenda, verdad?—Pasé el peso de mis piernas de un lado hacia otro—Solo la usé para orillarte a esto…
Mis cejas se fruncieron—Espera, ¿Estás diciéndome que ya sabias que te amaba?—Sullivan mordió su mejilla interna para no sonreír, pero me le tiro encima sin pensarlo al percatarme que todo este tiempo estuve dentro de su juego metal.
—¿Sabes como me di cuenta?—Solté un pequeño bufido—Jamás te dejaste tocar por Samuel Ford, pero por mí…—Me alejé bruscamente de él—Te besé aún cuando estabas con él, te toqué y fui más allá de eso, porque sabía que tu cuerpo me pedía más, podía sentir tus ganas de mí por encima de mis ganas de ti…
Mi cuerpo cayó bruscamente sobre el colchón de mi cama—Estás mintiendo—Declaro apretando con fuerza los párpados de mis ojos al recibir las manos de mi esposo separando así con detenimiento cada una de mis piernas—Harold y Bárbara siguen en casa, no podemos… Ahg…—Tapo con ambas manos mis labios cuando un ligero jadeo se escapa de mi boca. Sullivan desliza uno de sus dedos por el inicio de mi lugar peligroso, logrando que cada parte de mi cuerpo se estremezca.—Nos meteremos en problemas si alguien se llega a dar cuenta de…
Mis ojos se abre con exageración cuando los labios fríos de mi esposo dejan un ligero beso húmedo sobre mi carnoso interior. La lengua viscosa saborea cada parte de mi zona lujuriosa logrando que mi espalda se arqueé un poco. Mi mente empieza a nublarse de un instante a otro y busco la manera de tapar con una almohada mi rostro par evitar así que los jadeos sean escuchados por nuestros padres.
Mi corazón late con demasiada insistencia dentro de mi cuerpo, quiero gritar al recibir cada succión en mi vagina y aunque mis manos lo están guiando un poco tirando se su cabello cada tanto, siento que el deseo y el placer se han apoderado de la poca cordura que me queda. Sullivan abandona ese sitio oscuro y corre hacia mi boca para ahora apoderarse de ella.
Su cadera se mueve con insistencia sobre mi centro presionando con violencia como si quisiera romper sus propios pantalones para entrar ya. De un instante a otro, mi esposo detiene cada uno de sus movimientos para mirarme a los ojos; me cuenta demasiado retenerle la mirada, así qué, sus manos agarran con suavidad mi mentón para así poder hablarme con claridad.
—Te he amado con mi alma por tanto y tiempo y jamás pedí recibir nada cambio. Al principio solo quería amarte a lo lejos, pero fui codicioso, mi buen amor, quería mas y más de ti, hasta que terminé nublado mi juicio y deseándote completamente para mí. Sufrí tanto cuando nuestro padre permitió que ese imbécil de Samuel te tuviera. Me decía a mí mismo, ¿Qué tiene él que no tenga yo? ¡Yo podría cuidarla mejor…!—Aarón deja caer su rostro sobre mi pecho—Estaba seguro que podía hacerlo mejor que él, mejor que Hugo…
—No te puedo decir en qué momento comencé a amarte, pero creo que eres la única persona en este mundo que me es sincero… Que me habla con la verdad. He sufrido por tanto tiempo, perdí tantas personas mientras papá me oprimía para que fuese perfecta…—Hablo entre susurros para evitar que alguien nos escuche hablando—Solo sé que te amo, te amo y odio la idea de verte con alguien mas…
Mis manos se aproximan a tomar sus mejillas para así poder unir nuestros labios, mi respiración se siente agitada mientras que nuestras lenguas se vuelven una. Las manos suaves de Sullivan se hunden en la carne fina de mis caderas y me estremezco cuando su lengua llega hasta lo más profundo de mi garganta. Podía sentir como las cosas a nuestro alrededor se detenían mientras que mi corazón no dejaba de latir con insistencia.
—Dime que me amas, dime que me amas, y te daré el mundo si me lo pides, cariño…—Sullivan vuelve a profundizar nuestro beso, pero esta vez algo ha cambiado, mi esposo levanta ligeramente la cadera para sacar así algo del bolsillo delantero de su pantalón. Puedo escuchar el sonido de algo ser rasgado y sonrió cuando me percato que se está colocando un condón.
—Te amo, te amo tanto que mi cuerpo me duele cuando no estás junto a mí, te amo tanto que deseo solo pertenecerte a ti…—Muerdo con violencia mi labio inferior al sentir su pene entrando con agresividad dentro de mi vagina. Las paredes de mi interior empiezan a expandirse para darle paso a su enorme polla que arde dentro de mí como si estuviese reclamando su lugar.
El español se queda allí, jadeando sobre mi pecho por un momento, quizás buscando la manera de que me acostumbre a su descomunal trozo de carne; luego de algunos segundos lo animo a moverse, al principio se sentía diferente al resto de veces que hemos estado juntos, ahora algo había cambiado, los latidos de nuestros corazones querían gritarnos cuanto nos amábamos. Tuve tanto miedo de perderlo, verlo junto a Brenda fue la peor experiencia de todas, ni siquiera Maribel me hizo dudar de mi existencia como lo hizo la loca de la heredera Mclaren.
El chico de cabello negro introduce sus manos por debajo de mis nalgas para así profundizar sus estocadas, me siento mareada a medida de que los segundos empiezan a pasar. Mis manos tocan cada centímetro de su rostro, estoy feliz, estoy realmente feliz de tenerlo conmigo, así que como puedo beso los nudillos de su mano izquierda para así rendirme ante él.
Estoy perdida… Estoy perdidamente enamorada de mi maldito hermanastro, ese que me llamó chica superficial el primer día que lo conocí. Ese que alejó de una forma traumática y grotesca a todos los hombres que no creía dignos de mí. Amo a ese chico que me protegió de Samuel, que me defendió de esas estúpidas chicas de Western cuando intentaron amedrentarme, del hombre de veintisiete años que me dio el valió para enfrentar a mi padre y ganar la batalla.
Beso su pecho logrando que sus ojos oscuros y los míos se conecten, le sonrío porque lo deseo tanto como lo amo y aunque me arrepiento de haber llegado hasta los límites para así poder entender mis sentimientos, al final comprendí que el amor puede tardar en llegar, confundirte y hacerte sentir perdido, pero cuando es verdadero, una antorcha de luz te muestra el camino hacia el lugar al que perteneces.
Quiero llorar, pero esta vez mis lágrimas son de felicidad, Aarón se da cuenta así que limpia las esquinas húmedas de mis ojos para luego volver a penetrarme, sus labios succionan uno de mis pechos logrando que mis dedos tiren un poco de las hebras finas de mi cabello. Ahora más que nunca puedo ver con claridad lo que quiero.
—Lamento haberme tardado tanto en reconocer mis sentimientos, pero ahora puedo ver la luz en tu interior que me llama hacia ti, Sullivan, toma mi mano y jamás la sueltes por favor…
—Jamás lo haré, cariño, estaremos juntos por el resto de la eternidad, nuestro amor es tan fuerte que después de la muerte te iría a buscar…
Aprieto los párpados cuando su polla vuelve a llenarme.
—Quiero estar contigo, quiero que seas el último en mi vida.
Un suspiro que ha salido de su boca me hace mirarlo, sus ojos están bien puestos sobre cada una de mis expresiones.
—No digas esas cosas de repente, cariño…—Sus caderas empujan su miembro una y otra vez dentro de mi cabina mientras que sus manos agarran con posesividad mi rostro—Quiero tenerte solo para mí, pero tengo miedo que mis acciones buenas parezcan malas—Mi cabello empieza a sacudirse porque mi amado esposo ha aumentado la velocidad de sus estocadas—Quiero que esto jamás se acabe.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Maldito hermanastro