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Maldito hermanastro romance Capítulo 41

Epílogo

Aarón Sullivan

«El final de nuestro camino»

Ha pasado mucho tiempo desde que Romina logró despertar, cierro los ojos y aprieto mi mano sobre la de ella a pesar de que aún se encuentra dormida. Mi corazón late despacio al recordar aquel espantoso día en donde casi la pierdo por culpa de Teresa Ford. Mi frente toca los nudillos de sus dedos y dejo un pequeño beso sobre ellos, agradeciendo así a quien sea que me haya escuchado que aún mi gran amor siga con vida.

—Señor…—Su voz adormitada me hace levantarme para darle un poco de agua y los medicamentos que los especialistas le han enviado por su estado de salud.—Pensé que tenía que trabajar…—Declara mi hermosa mujer con los ojos aún cerrados.

—¿Recuerdas que te hablé sobre un incendio en estos días?—Suelto dejando el vaso de cristal aún lado de ella—¿Eso lo recuerdas?—su cabello se agita preciosamente al sacudir de arriba hacia abajo su cabeza.

—Dijiste que la universidad en donde yo asistía como alumna se había incendiado, ¿No es así? ¿Esa chica morena con su hermano guapo también eran alumnos de ese lugar?

—Lo eran…—Murmuro ahora colocando sobre sus piernas una bandeja de fruta, yogurt y cereal—La cuestión es que encontraron que el dueño de esa institución lavaba dinero ilícito y utilizaba la universidad como fachada; así que al parecer la universidad no la volverán a reconstruir…

Un suspiro ligero se escapó entre sus labios.

—Lamento no recordar nada de mi vida antes del accidente de coche en donde me salvaste la vida.—Bajo la cabeza porque sé que le he mentido. Le he mentido de la peor forma posible. Pero, ¿Cómo podría decirle a esta chica que ha sufrido por años la indiferencia de sus padres que su mamá casi le arrebata la vida mientras su padre sufría agonizando dentro del mismo lugar en donde casi la pierdo?

Teresa Ford o mejor dicho, Susana Western llevó su venganza mucho más allá de donde debió llevarla. Entendía que mi madre le había provocado el dolor más terrible que nadie merecía vivir en este mundo, ¿Pero porque arrastró a su propia hija? La dejó en manos de un miserable hombre como Harold y aunque por años creí ciegamente en sus palabras y que pensaban que en él podía ver la figura paterna que jamás vi con mi verdadero padre, luego de conocerlo las de cerca entendí que estaba viviendo por muchos años con el enemigo en casa.

Ese mismo día, la policía le dio de baja a la madre de Romina delante de sus ojos, mi pequeño amor cayó de golpe sobre el suelo mientras que su estómago empezaba a desangrarse; su expresión se volvió oscura mientras que el brillo de sus ojos se iba perdiendo poco a poco.

Entendía que el dolor dentro de su alma debía ser inimaginable, la mujer que había estado buscando por años solo estuvo todo este tiempo detrás de ella para recuperar su fortuna, entre tanto su padre sólo la veía como aquella basura de la cual no se podía deshacer por el verdadero testamento de su ex esposa.

La autopsia de Harold y Bárbara Western arrojó que mi madre había estado envenenando a mi padrastro al menos con un mes de anticipación. Al parecer mamá quería quedarse con la fortuna de su marido para luego sacar del camino a Romina y así terminar siendo la única heredera de todo, sin saber que la mujer que ella misma le había echo tanto daño en el pasado, ahora le cobraría una por una todas las bajezas que le hizo.

Susana los había secuestrado un día antes de nuestro vergonzoso enfrentamiento y los torturó haciendo que ambos se desangraran en un lugar oscuro y sucio hasta que la agonía y la muerte tocó a sus puertas. Romina, ahora no sólo había perdido a su padre, también a la mujer en la cual confío porque le mostró un cariño falso que hasta yo mismo me creí.

Mi madre me había arrastrado por un camino lleno de mentiras y engaño, me usó para sacar del camino a mi esposa y lo peor de todo es que fui orillado a un mar de pestilencia en donde jamás pedí estar.

—Está bien, cariño, ¿Quieres dar un paseo hoy? No quiero que te esfuerces, sabes que el médico dijo que es muy poco probable que recuperes en totalidad tu memoria, ¿Está bien?

Su sonrisa falsa estremece mi corazón.

—¿Qué fue eso tan horrible que me pasó para que mi mente decidiera eliminar todas mis memorias?

—Ya te lo he dicho, ibas a comprar telas para tu desfile, ese día había llovido demasiado y perdiste el control del coche.

—¿Fue así? A veces tengo pesadillas…—Romina inhala hondo y con fuerza—Veo a una mujer intentando hacerme daño y…

—Te amo.—La corto porque no he pasado todo este tiempo intentando darle nuevos recuerdos para que esos del pasado vuelvan a ella para atormentarla—Desde que aceptaste ser mi esposa he sido el hombre más feliz del universo…

Sus manos tocan las mías—Pero no tengo familia, ¿Cómo pueden amar a una mujer como yo? ¿Sin historia? ¿Sin destino?

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