FINAL
Un golpe violento sobre mi rostro me dejó aturdida.
La carpeta con los papeles que le darán el poder a mi madre sobre la herencia y las propiedades Western cae a unos cuantos pasos de mí. Samuel tira con fuerza de mi cabello y grito cuando sus dedos enormes aprietan con violencia mis mejillas hasta hacerme sangrar las encías.
Mi respiración está agitada pero sacudo con desespero mis piernas al recibir sus manos sobre mi cuello, mi vista se nubla mientras que las lágrimas empiezan a descender por mi frío rostro. El sudor se apodera de mi cuerpo, hace demasiado calor en este lugar y lo único que estoy deseando ahora mismo es huir de aquí.
—No vales nada, Romina Western—. Escupe mi ex novio para acto seguido tirarme sobre el suelo,—¡¿Crees que podrías esconderte de nosotros?! Tu vida es demasiado miserable y patética, pero tenemos que ser sinceros, cariño…—sostengo sus manos cuando vuelve a jalarme del cabello para ahora arrastrarme hasta la carpeta de documentos—Tu maldito padre quedará en la calle por lo que le hizo a Teresa…
—¿Crees que esto terminará aquí?—Mascullo logrando que me suelte de golpe—¡Podrás dejarme en la calle pero nada le devolverá a mamá lo que realmente perdió!—Un puñetazo sobre mi mejilla derecha me hace escupir sangre sobre una perfecta y hermosa alfombra que decoraba la mitad del pasillo. Mi cabello empieza a pegarse sobre mi rostro por la mezcla de sudor y aquel líquido rojo que se desprendió de mi cuerpo. Mis ojos se tornan blancos por un instante porque me está siendo casi imposible concentrarme en lo que sucede delante de mí.
Muy en el fondo logro ver a Gabriel junto a Tiger, ambos se encuentran hablando entre ellos pero la distancia que nos separan no me permite saber cual es el plan. Doy algunos pasos torpes buscando la forma de arrebatarle los papeles que dejarían a Teresa Ford como la ganadora de esta maldita pelea entre mis padres y los padres de Aarón que también nos arrastró.
—Eres tan patética, Romina. ¿Siempre vas a ser así hasta el final?—Mi mentón tembló porque no entendía de lo que estaba hablando—Hugo Montero, un tipo que le entregaste el alma y él jamás hizo nada por ti por más que te esforzaste; luego está tu padre, ese miserable hombre lo complaciste en todo, ¿Para qué? ¡Para él sólo eras ese mal recuerdo de su antiguo matrimonio! ¿Por qué crees que quería que nuestra relación se formalizara? ¡Para deshacerse de ti! Pero eres tan estúpida que terminaste metiéndote con el hijo de tu enemigo,—La risa contagiosa y siniestra de Samuel me obligó a observarlo por un momento—Ahora, te estás desangrando en esta enorme propiedad, ¿Y sabes que es lo más divertido de todo esto?—. Silencio—¡Responde?
Brinqué apretando mis manos sobre el borde de mi vestido blanco—¡No! ¡No! ¡No lo sé, gilipollas!—Mi cabeza se giró de una u otra forma hacia la dirección en donde se encontraba el mayor de los primos Ford. Los brazos de Tiger se encontraban cruzados sobre su pecho mientras su expresión era algo tosca.
—Lo mejor de todo esto es, que no tendrás que ver la destrucción de tu familia con tus propios ojos…
Responde el rubio logrando que su hermano golpee con la punta del bate el suelo del castillo de su propiedad.
—¿Qué significa eso?—Sabía lo que significaba, claro que lo sabía, pero nadie se levanta preparado y entendiendo con claridad que va a morir. Yo no quería hacerlo, quería tener la oportunidad de ver una vez más a Aarón. Quería decirle cuanto lamentaba haberle hecho pasar un mal rato y por haber sido tan egoísta; tuve la suerte de conocerlo y hacerme mas fuerte gracias a él, pero ahora, ahora solo quedaba la agonía de saber que estaba a punto de dejar este mundo y convertirme en un cadáver más encerrado en las paredes o el suelo se este enorme sitio.
—Nadie encontrará tu cuerpo…—Responde de la nada Gabriel y bajo la cabeza—Aunque la policía nos halle culpables, nunca sabrán en donde descansa tu precaria alma, Romina Western… En pocas palabras, aunque la fiscalía intente buscar tus restos, podrían pasar hasta treinta años para que eso suceda…
Mis pestañas parpadean sin parar—¿Por qué me arrastran a mí, cuando el culpable es mi padre? ¡¿A caso para Susana no valgo tampoco?! ¡¿Para que me trajeron a este mundo entonces?! Yo no tengo la culpa de lo que papá le hizo a mi mamá, ¿Por qué debo pagar yo…?—Mis manos tiemblan sobre el suelo pero como puedo logro ponerme en pie. Mi cabeza se quiere caer prácticamente de mi cuello, pero respiro hondo para continuar—¡También soy una víctima! ¿A caso nadie lo está viendo? ¿Nadie lo ve? ¡Fui abandonada por las personas que deberían haberme cuidado! Yo…
Dejo de hablar por la falta de oxígeno.
—Acabemos con esto…—Es Tiger, el hombre pelinegro le arrebata los papeles de las propiedades Western de las manos para luego arrastrarme lejos de los hermanos psicópatas—Vas a formar estos malditos documentos sin ningún tipo de trampa, Romina. Sino te haz dado cuenta, ese par de locos te hubiesen matado desde hace mucho si yo no estuviese aquí, así que sin trampas vamos a terminar con esto.
Asiento—¿Me matarán?—Mi voz sonó quebrada.
—Firma primero… Un bolígrafo, Samuel—El chico de ojos verdes le arrebató la pluma para escribir a su primo menor, mis piernas empezaron a moverse de un lado hacia otro mientras que mi corazón no dejaba de golpear con fuerza contra mi pecho. La bilis subió hasta mi garganta pero tuve que aguantar las ganas inmensas que quería de desmayarme hasta que los ojos oscuros de Tiger Ford me observaron incrédulos apenas alcanzó a abrir la carpeta con los «Papeles» de mi familia—¿Es enserio, niña?—La pregunta sonó tosca, la sonrisa débil en los labios de Tiger ahora se había ampliado como si no lograra entender que los he engañado a todos.
Los papeles en blanco empezaron a caer uno tras de otro.
—¡¿Qué carajo es eso, Romina?! —Gritó violentamente Gabriel del otro lado del pasillo, Sam junto a Tiger se observaron entre ellos para luego ambos caminar hacia mí. Mis piernas empezaron a retroceder pero un mueble me hizo caer de espalda una vez más sobre el suelo.
—No les daré nada…—Una risa maniática salió disparada de mis labios, la sangre nubló mi vista pero como pude limpié mis párpados porque deseaba por todos los medio ver sus expresiones—Todos querían joderme, pero al final yo los jodí a todos…
Gabriel dio un paso para golpearme pero su primo le bloqueó el paso hacia mí—¿De qué hablas, Romina?
Los miré con odio—Desde hace meses las propiedades Western están bajo mi nombre…—Samuel se tambaleó mientras que mi «Madre» llegó en silencio a la enorme sala como si esperara encontrarse únicamente con mi cadáver, pero su cara de decepción me lo ha dicho todo. No le importo a mis padres, entonces, ¿Por qué deberían importarme a mí?
—¿Qué vamos a hacer?
Grita Gabriel tirando con fuerza de su cabello.
—¡Eres una perra, Romina! Hay…—Sam gaguea un poco—Hay que obligarla a firmar los documentos, ella… ella puede hacerlo, ¿Verdad, Tiger?—El asesino negó y sonreí—¡¿Por qué no?!
—Porqué lo más probable es que Romina tenga un nuevo testamento, ¿Verdad?—Asentí victoriosa.
Suspiro—En realidad, la policía ha estado afuera todo este tiempo…
«Meses antes:
Mis manos me sudan pero sé que esta es la mejor decisión que pude haber tomado. Aarón me presenta delante de su abuelo y me hago una pequeña reverencia para mostrarle mis respetos. Observo a mi lado el portafolio con todos los documentos que le dan el poder a mi padre de la herencia Western antes de sentarme en un pequeño sofá de cuero fino.
—Es muy hermosa tu esposa, hijo.
Declara el anciano hombre sin dejar de mirarme con ternura.
—Lo es abuelo, y la amo mucho…
—Los Sullivan enamorados se vuelven tontos—. Todos nos soltamos a reír porque sentía que de cierta forma tenía razón—¿En qué puedo ayudarte, cariño?—Subo rápidamente las maletas por encima de mis piernas entre tanto estas empiezan a moverse descontroladas por el miedo que todo esto me provoca—¿Bárbara sigue haciendo de las suyas? ¡Esa maldita mujer cuando se va a detenerse de hacerles tanto daño! Yo jamás podré perdonarla, porque por culpa de ella mi hijo casi se suic…—El hombre mayor se tapa la boca y aprieta los párpados como si un recuerdo doloroso le perturbara de nuevo.
—Quiero colocar las propiedades de mi madre a mi nombre…
Suelto mirando ahora a mi esposo.
—No entiendo, ¿Tu madre está muerta? Tengo entendido que si, entonces si esto sucedió hace tanto, el heredero de los bienes sería tu padres, aunque, ¿La universidad Western y todas las propiedades no pertenecen a tu familia paterna?
Suspiro dejando una cantidad considerable de papeles sobre una lujosa mesa de centro. El hombre canoso lee las primeras líneas para luego echarse hacia atrás incrédulo—La universidad Western fue registrada con ese nombre en el mismo año que naciste, porque antes se llamaba…
—Universidad Hilton…—Agrega mi marido.
—Sigo sin comprender—Murmura el abuelo.
—Todas las propiedades de mi padre, realmente no son de él, le pertenecen a mi difunta madre, la universidad Western jamás existió, Harold la obligó a cambiar su nombre para poder tener posesión sobre ella, Hilton es el apellido de soltera de Susana Western…
—Harold Western es una mierda—Declara el elegante sujeto logrando que mi pecho se hunda—¿Tu madre dejó herederos? ¿Alguna carta dejando todo a alguien? ¿Un testamento?
Sullivan le entrega un sobre blanco al padre de su padre, el señor canoso sonríe mientras lee la declaración de mi difunta madre—Susana tenía sospechas de que mi papá le era infiel, por eso dejó este testamento en donde me declara heredera única de todos los bienes de la familia, Pero Harold ocultó este papel durante diecisiete años y mandó a realizar escrituras falsas.
El ceño del señor Sullivan se frunce delicadamente—Podemos declarar la posesión de dichos bienes ilegales y declarar delante de un juez que eres la heredera de la universidad Western y todo lo que ahora está a nombre del demonio de tu padre.
—Pero…—Espeto de repente, pero mi esposo sostiene mis hombros para que continúe—Podríamos colocarlo en sobre aviso y…
—Déjame eso a mí—Farfulla el anciano—Ese par de malditos te devolverán todo lo que es tuyo»
Luego de eso la noticia sobre que mi madre estaba viva me cayó como un baldado de agua fría. Samuel junto a Gabriel y Tiger están atentos a cada uno de mis movimientos. Como puedo me levanto y sacudo el polvo imaginario de mis glúteos para ahora caminar con un poco de dificultad hacia ellos.
—¡Nos jodió!—Grita Sam buscando la manera de golpearme pero mi madre lo toma de la mano para que no lo haga—Todos estos años hemos planeado esto y ahora ella lo ha arruinado, mamá…
Mamá…

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