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Maldito hermanastro romance Capítulo 31

31

“sexo en la cocina”

Me remuevo sobre mi cama al sentir el olor a crema de tómate que quizás alguna de las empleadas de Aarón están preparando para nosotros. Mis piernas se sienten pesadas y sonrió porque jamás había disfrutado tanto unas vacaciones de la universidad como las que estoy disfrutando ahora.

Cómo puedo acomodo mi cabello en una coleta pequeña y salgo de la habitación al no encontrar a mi hermanastro por ningún lado, el apartamento se encuentra casi vacío, las chicas que lo ayudan con la limpieza del lugar tampoco están en la sala del servicio así que camino apresuradamente cuando un terrible dolor se apodera de mi estómago al pensar que he sido abandonada por Sullivan, pero todos eso temores comienza a disiparse al oírlo tararear alguna canción extraña de esas que tanto le gustan desde la cocina del sitio que ahora es mi hogar.

El pelinegro lleva puesta una camisa de mangas largas, las cuales se encuentran remangadas a la altura de sus codos, Aarón lo ha mezclado muy bien con un pantalón de tela lisa en una tonalidad azulada. El chico de mirada oscura y preciosos tatuajes en su cuerpo está tan concentrado en preparar aquella comida que ni siquiera se ha dado cuenta de mi presencia.

—¿Me seguirás mirando como una pervertida o vendrás a ayudarme con esto?—La voz potente e intimidante de mi hermanastro me hizo brincar aterrada, tanto que casi caigo de golpe contra los azulejos de la cocina—Estoy preparando tu comida favorita, pasta en crema de tomate, risotto en vino blanco y tomates cherry…

Di un paso hacia atrás al verlo caminar hacia mí con una cuchara llena de risotto en una de sus manos, negué porque no quería probar eso,—¿Qué crees que estás haciendo? ¡Obvio no voy a comer nada esto! ¿Quién te dijo que sabias cocinar?—Pegué un grito ensordecedor en el justo momento en que mi hermanastro me abrió la boca de golpe dejando caer así la comida; mis cejas se empezaron a elevar a medida que mi paladar se extasiaba del exquisito sabor de la comida que había preparado para mí, Aarón Sullivan.—Oh… Woow… ¿Qué estamos celebrando hoy?

Los ojos de Sullivan me fulminaron dejando caer así la cuchara a un lado de él—Estamos cumpliendo un mes de casados… ¿De verdad no te acuerdas?—Esperen, ¿Sus ojos se están volviendo cristalinos?—¡Mierda! Invité a tus amigos a una cena hoy para celebrar nuestra relación, ¿Y tú me sales con esto?

Aarón se arrancó de golpe el delantal de cocina, dejándolo caer así sobre el suelo e intentando salir a toda costa del pequeño lugar, pero de una forma precipitada y sin pensarlo, mis manos rodearon su cintura para que no lo hiciera.

—Lo siento, no quería romper tu corazón, pero sabes que todo esto es tan nuevo para mí. Hasta hace poco era solo la hija de Harold Western, una chica que temblaba con solo escuchar la voz de su padre, pero ahora, desde que te conocí, ¿Por qué siento que puedo hacer contigo todo lo que antes no hice?

—Porque sabes que este hombre te ama…—Ambos suspiramos mientras que yo buscaba la forma de apoyarme de algo para no caer por el peso descomunal de mi ahora esposo—Porque sabes que puedes ser poderosa gracias a mí, porque eres deseada, amada y adorada por este hijo de puta que solo ve a través de tus ojos. Porque deseo adorarte por el resto de mi existencia y aunque tengo miedo que al final de toda esta mierda decidas abandonarme, te juro que haré lo imposible para retenerte…

Mis ojos lo observaron por un momento, su cuerpo estaba temblando como si dentro de su cuerpo hubiese una lucha campal por saber quien sería el ganador, sus pestañas se movían demasiado rápido quizás intentando disimular las ganas de llorar que estaba buscando ocultar.

—¿No dijimos que mantendríamos esta mentira hasta que logre graduarme de la universidad? Una vez esté trabajando, podré pagarte todo lo que debo y ya tendría dinero suficiente para irme de aquí.

Sus manos me soltaron bruscamente—¿Y si no quiero darte el divorcio? ¡¿Qué sucede si me niego a hacerlo?! Yo podría… Rayos…—Mi hermanastro se llevó ambas manos hacia los ojos cuando las lágrimas empezaron a fluir de estas—¡No me veas así!—Su voz suplicante me hizo alejarme un poco de él—¡Sabías desde un principio que te amaba! Que mis sentimientos hacia ti son reales, joder… —El español se sentó de cuclillas sobre el suelo y alejándome con una de sus manos—¿Te estás burlando de mi amor?

—Yo jamás he dicho algo como esto, solo que ambos fuimos claros desde el inicio, sabias que me casaba contigo por las amenazas de mi padre y…

—Entonces, ¿por qué me dejas tocarte? ¿Por qué tu piel se calienta con sólo sentirme? ¿Por qué tu voz y tu rostro cambian cuando estoy cerca? ¿Intentas volverme loco? ¡¿Es eso?! ¡Organiza tus malditas ideas, Romina Sullivan! Hugo se cansó de ti, Samuel solo te buscaba por tu dinero y yo… Yo que de verdad te amo…

Mis glúteos chocaron contra la isla de la cocina al recibir las manos del español sobre mis mejillas—Estoy confundida—Declaré colocando mis manos sobre sus caderas—Han pasado demasiadas cosas últimamente, nada de esto es fácil, Aarón.

—Yo no he dicho que lo fueran, pero necesitas saber que yo también tengo sentimientos y siento que no te estás tomando esto enserio, te amo, te amo de verdad, Romina, pero puedo cansarme de ser el único en dar sin recibir nada a cambio, esto es demasiado agotador…

Sullivan dejó caer su cabeza sobre mi hombro en señal de frustración.

—¿Qué debo hacer? La única persona que he amado fue a…—Sus manos taparon delicadamente mis labios para luego conectar su mirada fría con la mía al deducir lo que iba a decir—Sabes que hemos hecho todo mal o más bien yo lo he hecho. Nunca tuve la fuerza suficiente para luchar por lo que quería, siempre fui sumisa con mi padre y permití que hiciera conmigo lo que deseaba, pensaba que era tan normal que otros hombres me gritarán y manipularán al igual que él… —Mi voz se cortó de repente.

—Yo no ayudé en nada para sacarte de este error, lo único que hice fue darte las inseguridades al querer alejarte de todos esos hombres que querían robarte de mi lado y siento que si jamás me hubiese puesto del lado de Harold, tú, ahora serías feliz a tu manera…

—¿A mi manera?

Asintió ante mi pregunta—Estarías sola, diseñando para las grandes pasarelas del mundo, ¿Te imaginas eso? ¡Romina Western, la diseñadora española que está arrasando en el universo de la moda!

Me reí un poco de eso—¿Crees que podría lograrlo?

De un instante a otro el ambiente dentro de la cocina se volvió serio, las manos de mi hermanastro rodearon mi estómago para atraerme hacia él; podía sentir su respiración espesa y caliente golpear una y otra vez mis mejillas—Puedes lograr todo lo que deseas y yo siempre estaría detrás de ti, animándote. Sé que perdiste un poco de tu fe al oír las cosas terribles que tú padre dijo sobre ti, pero realmente está cena también la hice por otra cosa…—Sullivan se alejó para así poder sacar un sobre blanco del bolsillo trasero de su pantalón.

—¿Qué es esto?

Pregunté al recibir el papel sobre mis manos.

—Ábrelo y date cuenta por ti misma…

Mis manos empezaron a moverse involuntariamente rompiendo así el sobre de un solo tirón. Mis ojos iniciaron a leer el primer párrafo de aquella carta pero me detuve para sonreír—¿Esto es una broma?

El logo de la mejor revista de moda en el mundo a un costado del papel me restregaba en la cara que no lo era, pero esto se sentía demasiado irreal para ser cierto—Fargo Internacional se fijó en tus diseños y los estarán exponiendo en la pasarela de otoño de este año.

Mis piernas flaquearon porque escuchándolo de la boca de Sullivan, el pánico se apoderó de mi cuerpo—¡Imposible!—Grité tan fuerte que la carta se cayó de las manos de mi esposo—¡La gente se burlará de mí! Escuchaste a Harold, él dijo que las personas decían cosas buenas de mis diseños solo porque llevo su apellidos y…

Un beso sobre mi boca calmó mi pánico momentáneo—Lee bien la carta, amor, en ningún lado elogian a Romina Western, aquí dice que los diseños de Romina Sullivan son sublimes, excéntricos, perfectos, ¿Estás entendiendo que vieron tu talento y no tu apellido? ¿Aún no haz entendido lo maravillosa y talentosa que eres? ¡Sí! Yo envié tus bosquejos al concurso que la revista estaba haciendo para seleccionar a un talentoso diseñador, pero fuiste tú la que ganó con su talento y…

No pude evitarlo más, más manos agarraron con fuerza su cuello y pegué exageradamente mis labios sobre los suyos. Al principio, Aarón se quedó estático y con los ojos abiertos, pero a medida de que pasaban los segundos su cuerpo empezó a seguirme el ritmo.

Sus grandes manos estrujaron mi trasero, llevándome así encima de la mesa y abriendo de par en par mis piernas con violencia. Sullivan se acomodó plácidamente en medio de estas sin dejar ni por un segundo de besarme. Mis dientes apretaron con salvajismo mi labio inferior cuando de un movimiento preciso, mi hermanastro me dejó casi desnuda delante de él.

—Espera…—Mis manos buscaron la forma de detenerlo cuando al verle la intención de llevar este encuentro más allá de los besos y caricias—Espera, dijiste que Catalina y Donovan vendrían a casa… Espera…

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