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“¿Me casé con mi hermanastro?”
Mi cabeza me da demasiadas vueltas, Aarón me ha comprado el vestido mas precioso en una tienda de alta costura mientras que no podía dejar de pensar que mi relación con Hugo Montero había llegado a su fin. El chófer encargado de llevarnos a los mejores sitios de la zona me observa a través del espejo retrovisor con cara de preocupación, quizás al verme llorar con algo de disimulo.
Mi hermanastro ha hecho lo imposible durante tres largas horas para hacerme cambiar de parecer ante su deseo de estar conmigo, pero siendo honesta quizás sus sentimientos cambien cuando por fin logre tenerme; ninguna mujer se le ha negado nunca así que quizás ese sea el único motivo por el cual me sigue insistiendo que le pertenezca a él, porque solo me ve como un reto que no ha podido ganar.
—¿Qué quieres beber?—Me pregunta mi hermanastro apenas entramos a una enorme discoteca que queda a las afueras de Florencia, sus ojos miran a todos los tipos al ni alrededor los cuales me observan como leones hambrientos que desean por todos los medios consumirme—Tienes… Tienes prohibido hablar con un hombre que no sea yo, ¿Entendido?
Estaba caminando por en medio de la multitud de personas, pero me detuve apenas escuché su advertencia—¿Te estás colocando en plan de hermano posesivo de nuevo?—Aarón alzó su mano derecha para rodear mi nuca con esta y así poder traerme hacia él.
El calor corporal mezclado con el sudor y el exquisito olor masculino que se desprendía con intensidad del cuerpo del hijo de Bárbara me hicieron parpadear varias veces al sentir mucho más de cerca la virilidad de mi hermanastro, sus dedos se tensaron al sentir mi piel suave y fría entre tanto su respiración empezó a tornarse un poco más espesa y confusa.
—¡Te celo porque te amo! ¡Deja de decirme en mi cara que somos hermanastros! Esto es realmente frustrante, Romina, entiende de una buena vez que mis intenciones contigo son completamente inmorales…
Intenté dar un paso hacia atrás cuando el español acercó peligrosamente su boca sobre mi cuello, el vapor que desprendía de su nariz, erizó cada vello fino de mi piel, mis párpados se cerraron por sí dolor y tuve que apretar las piernas con firmeza cuando su lengua saboreó con entusiasmo el sudor de mi cuerpo.
—¿Inmorales?—Pregunté al no comprender del todo—¿Quieres tener sexo conmigo?—Banana de Annita y Becky G empezó a sonar con fuerza en el fondo haciendo que mi hermanastro apretara mis glúteos con fuerza, sacudiéndolos así al ritmo de la música.
Brinqué aterrada al sentir sus labios rozar el lóbulo de mi oreja derecha—Quiero tirarte en una cama mientras ves con claridad como toco mi polla antes de abrirte las piernas, quiero que sientas como mi boca devora tus pezones al mismo tiempo que uno de mis dedos masajea tu deliciosa vagina. Quiero que gimas fuerte cuando mi pene empuje tu entrada y abra esa parte de ti que lleva tanto tiempo sin ser usada…
Dios mío…
Mis pies se sienten como gelatina, tanto que debo aferrarme a los brazos del gilipollas de Aarón para no caer sobre el suelo. Las manos de Sullivan me atraen hacia su endurecido miembro y no puedo evitar solar un pequeño gemido algo asustadizo—Eres un maldito psicópata, ¿Estuviste deseando esto todo este tiempo?
El español asintió con la cabeza sin dudarlo—Deseo que seas mía, deseo que me ames tanto como yo te amo a ti; quiero que solo tengas ojos para mí y te entregues en cuerpo y alma a este hombre que daría lo que fuera para verte feliz..
No puedo hacer esto, lo siento, como puedo me separo de él, bruscamente, ignorando la confusión en su rostro—Quiero beber algo de vodka, por favor…—Acomodo mi vestido el cual Sullivan había empezado a subir de la nada quizás para tocarme más allá de lo debido—¿Podrías traerme algo de beber?
Sus pestañas se movieron con exageración—¿Me estás bateando?—Una risita incomoda se dibujó sobre sus labios—¡Lo entiendo! ¿De verdad nunca va a pasar?—Mi hermanastro dio un paso hacia atrás—¡He esperado este momento por seis años! ¿De verdad he llegado hasta aquí para nada? ¡Nadie en este mundo te ama tanto como yo, Romina! Para tu padre no existes, solo eres un estorbo, los hombres que te rodean solo quieren por tu dinero y tu madre está muert…—Ambos abrimos los ojos cuando mi mano derecha golpeó con agresividad su rostro.
Me giré sobre mis propios pies para alejarme todo lo que podía de Sullivan, era casi imposible pasar por tantas personas y lo único que necesitaba ahora mismo era desahogar esta ira que sentía dentro de mí. Un grupo de chicos a lo lejos apenas me vieron empezaron a enviarme tragos que bebí todos, uno tras de otro hasta que sentí como mi cuerpo se tornaba mas caliente a medida de que el alcohol se apoderaba de todo mi sistema.
Una nube se humo extraño y con un olor fuerte sacudió mi rostro, algunos chicos bailaban a mi alrededor mientras que la risa se apoderó de mí por la nubosidad del lugar. ¿Qué es esto y porqué me siento tan feliz repentinamente? Podía sentir como los hombres tiraban de mi cuerpo para tener un momento conmigo, algunos se atrevían a besarme o eso fue hasta que los ojos oscuros de Sullivan los hizo huir a todos.
—¡Me estaba divirtiendo!—Grité enojada.
—¡Llevo media hora buscándote! ¿Qué bebiste? ¡Por Dios, Romina, apuestas a mota! ¿Quién carajos te drogó?—Mis brazos rodearon su cuello mientras que mi nariz tocó la suya logrando que mi hermanastro guardara silencio de inmediato.
—¡Eres un hijo de puta! Aléjate de mí…
—No te puedo dejar así, Romina, necesito protegerte, vale, lo siento por lo que dices pero no eres la única que se siente frustrada por todo esto.
Sus manos acariciaron mis mejillas y sacudí la cabeza de arriba hacia abajo cuando el alcohol tomó control de mi cuerpo—Entonces… Quiero que bebas conmigo… Dijiste que harías cualquier cosa para tenerme…—Lo solté para buscar una botella de vodka—Bébelo… —Mi dedo índice separó sus labios, posicionando así el pico del cristal sobre su boca, Aarón abrió los ojos cuando el alcohol empezó a escocer su garganta pero al final lo trató todo.
Mi sangre se sentía realmente caliente, así que corrí hasta él y lo besé con demasiadas ganas, ambos corrimos hacia la pista de baile mientras que la canción Inferno de Bella Poarch retumbaba sobre nuestros oídos. Los dos estábamos tocándonos a medida de que los segundos de la música empezaban a envolvernos. Siendo honesta conmigo misma no me estaba reconociendo para nada y mucho menos a mi hermanastro el cual sollozaba sobre mi pecho mientras gritaba a los cuatro vientos lo mucho que me amaba.
En pocas palabras, el alcohol no estaba volviendo salvajes.
—Déjame protegerte, por favor…
Sus enormes manos cubrieron mis mejillas al volverme a hacer aquella petición que tanto deseaba que aceptara. Un mesero que iba pasando me entregó un vaso de cristal con un tipo de líquido azul dentro el cual bebí de inmediato.
El ardor en mi garganta cuando lo tragué erizó cada centímetro de mi piel, podía sentir como todo mi cuerpo se envolvía en una oleada de calor—¿Qué sucederá si nos casamos?
Sullivan abrió los ojos bebiendo también de la copa azul que arrancó de las manos del tipo encargado de las bebidas—Romperás el yugo de tu padre, serás libre de su opresión y serás libre para escoger tu verdadero camino…
¿Libre? ¿De verdad podré hacer lo que más deseo en el mundo?
Pero… Pero yo ya no tengo a Hugo conmigo, pasé tanto tiempo amándolo que ahora este vacío sobre mi pecho se siente terrible. Papá cerró todas mis cuentas bancarias dejándome sola y desprotegida en la calle. ¿A caso no se está preguntando cómo voy a hacer para vivir de ahora en adelante?
Sabía que no podía quedarme por mucho tiempo en la casa de Catalina y Donovan, sabía que tarde que temprano terminaría aceptando la propuesta de Aarón Sullivan y aunque no sabía si este maldito impulso era por el alcohol o por la desesperación de sentirme desprotegida, al final tomé la mano de mi hermanastro y ambos entramos completamente ebrios en una notaria que nos terminó casando cuando el maldito de mi hermano mayor les dio una maleta llena de dinero para que aceptaran nuestra petición.

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