Entrar Via

Maldito hermanastro romance Capítulo 26

26

“¿Qué sucedió aquí?”

Dios, espero que Sullivan no pueda escuchar los latidos de mi corazón, porque si no sería una enorme vergüenza para mí. Las calles de Florencia para esta hora están prácticamente vacías ya que los turistas y locales buscan lugares privados para realizar actividades típicas de la zona; mis piernas se sienten inestables mientras que mis manos sudan al recordar que dentro de poco tendré a Hugo nuevamente al frente quizás cuestionando que hicimos mal y porque llegamos hasta este punto.

Papá pasó años intentando separarnos entre tanto yo quería creer que nuestro amor era lo suficientemente fuerte para superar cada uno de los obstáculos que la vida nos pondría, pero realmente nada ha sido fácil. Tuve que sacrificarme todo este tiempo para protegerlo pero una sola palabra de Aarón me hizo cuestionar si esto era lo correcto, ¿Alguna vez Hugo ha hecho algo para protegerme a mí? ¿Por qué tendría que ser yo la que siempre esté un paso adelante para cubrirnos la espalda a los dos?

No quería pensar mucho sobre esto, quizás mi ex novio creía que las consecuencias para mí serían menores por ser la hija de mi padre o tal vez era demasiado cobarde para enfrentar a papá y por esa misma razón era que estaba en esta ciudad. Necesitaba ver con mis propios ojos y oír de su propia boca si ambos estábamos en el camino correcto o quizás nuestro perfecto amor de adolescentes ya se había acabado.

Sentía que luego de Hugo Montero no volvería a amar a nadie más, perdí mi virginidad con él y nuestros días habían sido perfectos. Recuerdo que solía escaparme por la ventana de mi habitación noche tras noche para irlo a animar a esas carreras ilegales que hacían a las fueras de la ciudad o las veces en que hicimos el amor en su casa a escondidas de nuestros padres. Mi corazón me duele al recordar todo esto, porque de verdad lo amé. Lo amé tanto que había dado todo por él. Mis pies se detuvieron al ver el nombre del bar que me había dado Samuel impregnando en un local a unos cuantos pasos de mí.

—¡Creo que es aquí!—Grité señalando el lugar en donde trabajaba mi ex novio, pero de repente al sentir las manos de Aarón sobre mis hombros para detenerme al intentar entrar al sitio me hicieron estremecer.

—Espera…—Sus ojos oscuros se veían demasiado rojizos y cristalinos, ¿Qué es esta opresión tan horrible en mi pecho? Mi hermanastro pasó suavemente su lengua por sus labios carnosos dejando así una ligera y brillante capa de saliva sobre ellos.

—¿Sucede algo?—Pregunté intentando volver a dentro, pero Sullivan tiró con mayor fuerza de mis manos para arrastrarme así sobre su pecho. Mi oreja derecha lograba oír audiblemente los latidos apresurados de su corazón. Los músculos de sus brazos se encontraban tensos entre tanto podía sentir como todo su cuerpo empezó a temblar como si las palabras que deseaba que salieran de su boca no querían salir de allí.

—Estoy dejado ir al amor de mi vida con el amor de su vida…—¡Dios mío! ¿Cómo puede decirme esto justo ahora? Apreté los párpados de mis ojos al percibir como sus manos se hundieron sobre la piel final y suave de mis caderas.

—Aarón…— Pronuncié su nombre con un tono de voz inestable; mi cabeza me empezó a dar demasiadas vueltas, necesitaba decirle algo, necesitaba aclarar esto antes de que las cosas se nos salieran de control a los dos. Sé que Sullivan no es un tipo estable, sus sentimientos podrían cambiar en cualquier momento, ¿Qué haría si decide dejarme con el corazón roto y a la mitad del camino? No estaba dispuesta a comprobarlo por eso había decidido declinar la idea loca de casarme con él.

¡Es que todo era una locura? ¿De verdad me haría su esposa para poder heredar la fortuna de su familia y así protegerme de todos? Abrí los ojos al entender la magnitud del asunto, ¿De verdad me amas tanto para hacer eso por mí? Pero seamos honesto, no podemos hacer esto mientras que nuestros padres sigan casados, la sociedad de España nos quemaría vivos y de paso papá no nos dejaría en paz por el resto de nuestras vidas y lo más probable es que la única culpable de todo para él sea solo yo.

—¿Podrías no entrar y elegirme?—Para… Para, por favor. ¿Por qué me estás mirando como si fueses un cachorro perdido que me necesita para subsistir? ¿Estás intentando llamar mi atención? ¡Pero si tú mismo me dijiste que solo querías sexo conmigo!

Lo siento, pero creo que lo mejor para ambos es que elija a Hugo y me aleje de ti y de nuestra familia. Esto no está bien y jamás lo estará.

—Ya habíamos hablado de esto, he llegado hasta aquí para cerrar este ciclo y si las cosas siguen como antes…

—Volverás con él, lo entiendo…

Mi hermanastro se alejó bruscamente dejando el vacío en mi cuerpo, sus manos penetraron los bolsillos de su americana quizás para así bloquear sus verdaderos sentimientos. Nos estamos haciendo daño.—No lo tomes de esta forma, lo sabias desde un principio…—Empecé a hablar pero me detuve al oír a lo lejos la voz dulce del único hombre que conocía a la perfección, sabía que Hugo me estaría esperando como yo lo he estado esperando a él; porque para nosotros no existía otra persona que uno al otro. Giré mis pies para ver esos ojos cristalinos que me habían enamorado desde mi adolescencia intentando entender si lo veía mis propias emociones, pero una punzada de dolor y desespero se apoderó de mi pecho al verlo detenerse en la entrada del bar, llevando de la mano a una chica de cabello negro y diminuta a la cual besó sin titubear como lo hacía conmigo.

La mujer se encontraba sonriente mientras que el amor de mi vida la abrazaba con tanto anhelo que me hizo doler mi corazón—Hugo…—El español al oír mi voz brincó asustado alejando a la chica de inmediato.

—Romina…—Bajé la cabeza al oírlo pronunciar mi nombre que tanto adoraba escuchar en su voz pero ahora mismo me estaba asqueando.

—Me estuve sacrificando todo este tiempo por nosotros… Mientras que tú estabas rehaciendo tu vida… Pero sin mí, ¿No?—Mis manos limpiaron la humedad que empezaba a apoderarse de mi rostro—¡Pudiste haberlo dicho! Sabes cuanto odio las mentiras, sabes que pudiste haber sido honesto pero decidiste ser un maldito hijo de puta al final…

Di un paso hacia atrás al ver su intención de correr hacia mí, pero ahora su actual novia lo rodeó con sus manos a la altura de su estómago bloqueando así que llegara hasta mí—No lo hagas…—La pelinegra le rogó y este le hizo caso. ¡Dios, fui tan estúpida! ¡Papá tenía razón! Hugo solo me estaba usando para salir de su pobreza, ¿Por qué todos me traicionan? Primero fue Samuel que buscaba sacarle provecho a nuestra relación entre tanto yo aceptaba sus intenciones para proteger al chico que nunca me amó.

—Al menos tuve que verlo con mis propios ojos para dar por finalizada nuestra historia de amor, Hugo Montero…—Me giré caminado hacia Aarón Sullivan el cual abrió los brazos para recibirme rota y completamente herida. Lloré sobre sus pecho al sentir los besos que dejaba sobre mi cabeza.

—No intentes buscarla de nuevo, hermano…—La voz de mi hermanastro sonó fuerte como una trompeta—Si lo haces, no puedo asegurar de que salgas con vida. Además…—Su mano derecha tomó mi mentón para levantar mi rostro y así obligarme a mirarlo a los ojos—Ahora llegó mi turno y no tengo intenciones de compartirla con nadie…—Sus labios se unieron a los míos, miré inmediatamente de soslayo a Hugo el cual se zafó de la mujer para correr hasta nosotros.

—¡Romina me ama a mí!

Sullivan me escondió detrás de él—Hasta hoy, hermano, ahora el único que estará en su vida seré yo—El pelinegro tomó una posición dominante—Hazte a un lado y déjame reparar tu daño, Romina no te necesita, ella me necesita a mí…

Grité al ver a Hugo agarrar del cuello de la chamarra al hijo de Bárbara.

—¡Soy el único hombre que Romina Western ha conocido! Espero…—Sus ojos me observaron con odio—Espero y disfrutes mis sobras…

Parpadeé un par de veces antes de retener el brazo de Aarón que buscaba partirle la cara a mi ex novio negué pasando así delante de él.

—Me hice novia de Samuel para que pudieras vivir tranquilamente con tu madre mientras que yo era reprimida por mi padre, acepté que otro tipo que no eras tú me besara y luego cuando estaba en mi cuarto vomitaba buscando la forma de seguir teniendo intactos tus manos sobre mi cuerpo…—Me reí—Pero ahora me doy cuenta que todo este tiempo estuve amando a un poco hombre como tú…

—Romina…

Lo empujé porque hasta hace unos momentos amaba oírlo pronunciar mi nombre pero ahora me daba asco.

—¡Tu sexo era horrible!—Grité tan fuerte logrando que Aarón empezara a burlarse—¡Meter y sacar no es follar, Hugo! Eres aburrido y me da risa porque hasta ahora me doy cuenta que eres un bueno para nada… Pero quiero darte por última vez algo antes de no ver tu maldita existencia nunca más…

La chica se asustó al verme tocar su rostro—¿Qué es?—Preguntó mi ex novio nervioso, así que giré mi cabeza para ver a Sullivan el cual asintió sin dudarlo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Maldito hermanastro