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Maldito hermanastro romance Capítulo 20

20

“TODO SE SALIÓ DE CONTROL”

Fulminé con la mirada a mi hermanastro de inmediato mientras una ligera sonrisa se había dibujado sobre mis labios, ¿Qué clase de broma sádica era esta? ¿Quería que le creyera que durante tres meses de tortura a su lado, él había formado sentimientos hacia mí? No podía evitar mofarme de esto, Aarón tenía las mejillas y la punta de su nariz completamente rojizas para tomar esta extraña confesión enserio.

—Estás demasiado ebrio, Sullivan, deberías salir de este lugar y dormirte, mañana tenemos que ir a la universidad y papá te matará si cometes un error en Western…—Musité arreglando un poco mi labial, la respiración del pelinegro chocó repentinamente contra mi cuello y me estremecí. El chico que ha estado burlándose de mí todo este tiempo me encerró contra la pared con sus enormes y fuertes brazos. Mi espalda chocó contra su pecho entre tanto el mentón de este maldito bastado cayó delicadamente sobre uno de mis hombros.

—No estoy ebrio…—Se tambaleó y rodé los ojos, no había peor cosa en este mundo que alguien que no reconoce sus errores—Bueno, si lo estoy, pero eso no quiere decir que no sepa lo que estoy sintiendo; estoy jodidamente enamorado de ti…—Mi pecho chocó con salvajismo contra los azulejos de las paredes una vez más. Mis senos se sentían apretados, sus manos se aferraron con firmeza sobre mi cuello y estómago dejándome inmovilizada; si Sullivan deseaban cometer algún acto ilícito sobre mi cuerpo, solo mis gritos podrían salvarme.—Te amo desde hace mucho… Mucho…Mucho…—Mi hermanastro soltó una pequeña risita para luego maldecir el nombre de Hugo y Samuel.

—Entiendo, entiendo, me amas mucho, mucho, ¿Pero podemos hablar de tus sentimientos cuando estés sobrio? Ahora mismo esto no es buena idea y…—Abrí los ojos cuando la pelvis del hombre de piel pálida chocó endurecida sobre mis glúteos. Mi cabeza se giró para poder observarlo por encima de mi hombro derecho. Las mejillas de Sullivan estaban húmedas—¿Aarón?

—Odio que solo pueda tenerte así en sueños…—Parpadeé un par de veces sin comprender sus palabras—¿Por qué puedo besarte en mis pensamientos y no en la vida real?—El brazo que rodea mi cuello se tensó aún más, era como si quisiera consumirme rápidamente—¿Por qué puedo hacerte el amor en mis sueños pero en la vida real solo te dejas tocar por Samuel? ¡¿Crees que no escuché los jadeos de ese maldito?!

—¡Aarón, baja la voz!—Vociferé alterada, si papá o alguien nos encontraba aquí, ambos estaríamos muertos y métodos en un serio y oscuro problema; ahora mismo lo último que deseaba era invocar la furia de Harold Western.

—Quiero… Quiero poder besarte cuando despierte…—Mordí mi labio inferior cuando lo comprendí, mi hermanastro piensa por su ebriedad que esto que está sucediendo ahora mismo es parte de sus sueños—Quiero tocarte solo yo, ¿Por qué tengo que compartirte con los demás? Yo sé que soy suficientemente bueno para ti…

—A… Aa… Aarón…—Mis manos manotearon un par de veces sus brazos al sentir mi respiración flaquear. Sullivan echó mi pecho hacia adelante y percibí como todo mi cuerpo se tensó en el justo momento en que sus manos empezaron a tocarme indebidamente—¡Esto no es un sueño! ¡Sullivan, reacciona!

—Eso siempre dices eso en mi cabeza… ¿Por qué te empeñas a dañar el amor que siento por ti? ¡Te he protegido de todos! ¡Te he protegido de cada hombre que se ha querido acercar a ti desde hace…!—Mi hermanastro se traga sus palabras de repente—Eso ya no importa, tú eres mía así como yo soy tuyo y nada mas en este mundo debe importarnos que nosotros dos…

Sus manos se deslizaron por mi espalda entre tanto sus piernas bloqueaban mis pasos, Sullivan subió un poco mi vestido y tuve que taparme la boca al sentir sus dedos sobre el elástico de mi ropa interior, sabía que debía hacer algo ahora mismo, pero si hacía un escándalo de esto la única perjudicada sería yo.—Despierta… Despierta…—Estiré la mano para abrir la llave del grifo y tirarle algo de agua en la cara pero al recibir un intruso dentro de mis bragas me hizo temblar de miedo.

Aarón deslizó uno de sus dedos por mi monte de venus hasta llegar peligrosamente hacia esa zona carnosa y prohibida que pellizco como si en verdad supiera lo que estaba haciendo—Te amo… Amo a mi hermanastra…—Apreté los mulos internos cuando de repente su dedo del medio penetro mi lugar lujurioso. Mis manos se aferraron contra la pared con vehemencia cuando de un instante a otro los movimientos ligeros se volvieron fuertes y agresivos.

¡Dios! Ahora lograba entender porque las chicas se enloquecían al salir con mi hermanastro. Su mano libre sostuvo con salvajismo mi cadera derecha, su pene se estrellaba una y otra vez contra más nalgas; mis manos se juntaron sobre mis labios a su vez que mis piernas se volvían inestables.

—Para… Para… ¡Dios!—un ligero gemido brotó de mis labios haciéndole detenerse por primera vez. Sullivan acercó sus labios sobre mi espalda y tuve que ahogar un grito al recibir sus dientes impregnarse sobre mi piel. ¡El gilipollas me ha marcado como un maldito ganado! Su dedo volvió a entrar ahora con más salvajismo, era como si el sonido obsceno de mi boca hubiese activo algo monstruoso y oscuro dentro de él.

—Córrete en mi mano, nena… Córrete para tu maldito hermanastro… Quiero sentir tus fluidos derramarse sobre mis dedos y probar la dulzura de tu interior. Deseo ver tus expresiones de placer mientas gimes y entiendo que es por mí… Estás tan excitada y caliente… Tu vagina está húmeda por mí, ¿Sabes lo glorioso que es esto? ¿Sabes lo que sentí cuando escuché esos ruidos en tu habitación? Quería entrar, quería arrancar esa puerta y quitarle la vida a Samuel, pero entendí que el que ríe de último, ríe mejor…

Sus manos me oprimieron con mayor fuerza contra los azulejos, Aarón levantó mucho más mis caderas llevando ahora la penetración hacia atrás. Mis piernas se colocaron en puntillas al recibir dos dedos en mi vagina…

Jamás en mi vida había sentido esta clase de placer, ni siquiera con Hugo; él siempre trató de cuidarme y protegerme en todo sentido y ahora que lo pienso jamás tuvimos sexo en otro lugar que no fuese en nuestra casa. Con Samuel las cosas han sido un poco diferentes, la semana pasada realicé mi primera mamada y juro que fue lo mas asqueroso de mi vida, ¿Pero por que con Sullivan es tan diferente?

Se sentía como si el dios del sexo hubiese bendecido a mi hermanastro otorgándole la habilidad de mover ese pene que tiene como debe ser y aunque ahora mismo sus dedos se encontraban devorando mi intimidad, los fluidos de mi cuerpo no demoraron mucho en derramarse sobre su mano. Caí de rodillas sobre el suelo entre tanto no paraba de temblar y jadear.

No quería admitirlo, pero este había sido el mejor puto orgasmo de toda mi miserable vida, ¿Estoy loca, verdad? ¡Lo acabo de disfrutar! ¡Acabo de disfrutar de algo que está moralmente mal! Sullivan estaba borracho y en vez de detenerlo dejé que continuara con esa idea equivocada y todo se salió de control. Soy una porquería… Me aproveché de esto sabiendo que Aarón no estaba en sus cinco sentidos.

Cómo pude bajé mi vestido buscando desesperadamente algo para limpiar mi vagina y mi muslos internos, me siento como una mierda de lo peor, quería olvidar tanto mi miseria que terminé orillando a Sullivan a esto. ¿Qué clase de mujer soy? ¡He engañado a Hugo con mi hermanastro! ¡He engañando a Samuel con mi hermanastro! Merezco todas las cosas horribles que me pasan… Merezco morirme ahora mismo.

No puedo caminar… ¡¿Qué rayos me hizo Aarón que mis piernas no responden?! Los ojos del hijo de Bárbara y los míos se encuentran, las expresiones de su rostro pasaron de verse relajadas a unas llenas de horror. Dios, esto no puede ser peor, ¿Él acaba de entender que esto no es un sueño, verdad?

—Mina…—Su voz quebrada me hace negar. No lo digas, no lo digas, por favor…—Lo siento… No sé qué sucedió, yo… Yo lo puedo explicar…—Bajé la cabeza y miré mis pies con determinación porque aquellas palabras me hacían sentir más miserable de lo que era, ¿perdón? Cuando yo fui la que provocó esto…

—Hablemos de esto después… Mi novio me está esperando…—Las expresiones de Sullivan se endurecieron delante de mí—Debo cumplir mi deber… Por favor, no quiero que esto lo sepa nadie y te prometo que borraré el video si nos mantenemos alejados el uno del otro…

—¿Así de fácil?—Mi hermanastro musitó algo asqueado.

—¿Perdona?

—¿Te dejaste tocar así de fácil?

Abrí los ojos cuando mi mano se estrelló contra su cara.

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