Entrar Via

Maldito hermanastro romance Capítulo 18

18

“Sucio y tramposo”

Dios, si de verdad estás escuchándome, necesito que envíes refuerzos ahora mismo…

Samuel mira mi vestido algo extrañado, las expresiones en su rostro están tensas mientras que observa con repudio a Sullivan aparecer delante de mí. Los pies de mi novio se mueven de un lado hacia otro, las palmas de sus manos han formado un ligero puño que ha dejado reposar a cada lado de su cuerpo. Sé que intenta moverse ya que el peso de su cuerpo cambia de una pierna a otra constantemente pero al final, el rubio decide callarse.

—Te he buscado por toda la casa…—Espeta extendiéndome la mano para que corra hacia él y lo hago sabiendo que esta situación incomoda no puede ir peor—Mis padres vendrán a conocerte hoy, ¿Lo recuerdas?

Mis ojos se abrieron con exageración porque en verdad no recordaba nada, Aarón se había vuelto insoportable desde que papá me obligó en teoría a salir con Samuel para que así por nada del mundo se me diera por ir a buscar a Hugo; cuando en realidad yo misma tomé la decisión de dejarlo en libertad.

Es que sentía que de esto se trataba el amor, deseaba estar con el único hombre que he amado en mi vida, ¿Pero de que me serviría esto si mi padre le haría la vida imposible hasta orillarlo a dejarme? Es que… Es que yo no podía hacerle algo tan atroz a esa familia donde su pecado fue permitir mi relación con su hijo.

Hugo había perdido a su padre cuando Harold nos separó por no creer realmente suficiente a ese chico que amo aún en la actualidad, ¿Pero para que necesito este amor que día tras día se siente extraño dentro de mi pecho? Mis piernas flaquean de solo pensar en él… En nosotros y sé lo que estas pensando ahora mismo, ¿Soy egoísta por hacerle esto a Samuel? Puede que tengan razón, estoy siendo cruel con sus sentimientos, ¿Pero quien ha pensando en los míos? Si tengo que llevar esta falsa para proteger al amor de mi vida, ¡Lo haré! Me sacrificaré por ambos porque de esto se trata amar, quiero… Quiero que tenga una vida normal sin pensar que papá puede joderles la vida solo por desear estar conmigo.

—Iré a prepararme entonces….—Mi cuerpo pasa por en medio de ambos pero mis piernas se detienen cuando uno de los dos tira de mi brazo. Mi respiración se corta al ver los dedos de Samuel aferrarse a mi hombro derecho entre tanto Sullivan no le quita la mirada de encima—Soy tu novio, Romina…—Aarón eleva el mentón tomando ahora una posición dominante—¿No deberías darme una bienvenida cálida?

—¿De qué hablas?—Intento zafarme de su agarre pero este lo afirma con más fuerza—Samuel, ¿Está todo bien?—Mi novio sonríe desviando su mirada de mi hermanastro para luego sonreírme—Solo deseo algo, cariño…—Pude oír con claridad la maldición que brotó con claridad de los labios de mi hermanastro en el justo momento en que el doctor se apoderó de mi boca. Su lengua separó mis labios para poseer con determinación cada centímetro de mi cavidad bucal. Sus dientes apretaron con fuerza mi labio inferior quizás intentando de alguna forma marcar territorio delante de alguien como Aarón Sullivan.

Mis ojos se abrieron mientras que mi corazón golpeaba contra mi pecho al ver al hijo de Bárbara moverse hacia nosotros pero a la mitad del camino se detuvo para desviar sus pasos en dirección a la mansión Western. Mi respiración estaba caliente y agitada. Pronto cumpliría dos meses saliendo con Samuel Ford y sentía que era la primera vez que se comportaba de esta manera y lo único que pude pensar ahora mismo fue que se dio cuenta de lo que sucedió en la bodega de papá entre Sullivan y yo…

—Puedo explicarlo, Samuel…—Fue lo primero que dije apenas me soltó—Estaba buscando las pinturas de papá para realizar un trabajo de la universidad y casi me caigo—Mis manos me temblaban porque sabía que si mi novio se quejaba de esto con mi padre en este lugar iba a suceder una tragedia.—Por fortuna Aarón iba pasando por aquí y…

La risa de Samuel me dejó estática y helada—¿Podemos entrar? Tengo algo de frío y mis papás están por llegar—¿Por qué la expresión de Sam cambió tan drásticamente? Podía percibir un aura oscura invadir su cuerpo mientras tanto su mano sujetaba la mía para así arrastrarme hacia mi hogar.

Las empleadas estaban organizando la cena para nuestras familias y desde donde ambos nos encontrábamos podía ver a Aarón tomar las botellas de whisky de papá y empinárselas sobre los labios como si no hubiese un mañana. Mis pies subieron los primeros escalones que daban hacia el segundo piso de la propiedad Western y respiré sabiendo que las acciones de mi hermanastro no son mi responsabilidad.

Giré la perilla de mi habitación aún mirando por encima de mi hombro en busca de Sullivan, lo que había ocurrido dentro del garaje de Harold no podía volver a suceder y ahora que tenía evidencia de su constante acoso; esperaba que al menos su agresión y posesión sobre mí disminuyera un poco. Temblé al sentir las manos de Samuel repentinamente rodear mi cintura y atraerme con precisión hacia su pecho, sus labios dibujaron una línea imaginaria sobre mi cuello y palidecí al recibir sus dedos en el inicio de mis pechos.

—¿Tú y Sullivan son muy cercanos?—Y aquello a lo cual le temía me había golpeado con fuerza en forma de pregunta. Sabía que Sam no era estúpido para ignorar algo tan obvio.

—Solo por papá—Solté aferrando mis manos sobre sus hombros en el justo momento en que mi novio me obligó a sentarme en sus piernas. Las enormes manos del rubio acariciaron mis mejillas con suavidad. Sus ojos azules me observaban brillantes y expectantes.

—¿Podrías no acercarte tanto?—Sus labios me besaron—Soy hombre, Romina y también soy celoso, ¿Qué pensarías si una chica se me acerca tanto como Aarón a ti?

Por mí eso sería lo mejor que me podría suceder pero debo mentir por el bien de Hugo y su familia—No me gustaría eso…

—Entonces, dile a ese tipo que deje de mirarte como lo hace, quiero que le digas que yo soy tu novio y solo yo puedo cuidarte, además, ustedes no comprarte ninguna línea sanguínea, está mal que siempre esté al pendiente a ti, cuando delante de todos yo soy tu novio… Tengo la aprobación de tu padre y realmente no me interesa si a él le gusto o no.

Asentí cuando sus labios dejaron un pequeño beso sobre mis labios.

—Papá confía en él, pero te prometo que a partir de hoy, Aarón Sullivan dejará de molestarme…—Apreté los párpados con fuerza cuando su lengua volvió a abrirse paso entre mis dientes recorriendo así toda mi boca. Las manos de Samuel guiaban mis caderas y me estremeció cuando su polla endurecida chocó contra mis glúteos.

Mi vestido se subió más de lo debido entre tanto mis ojos se tornaron blancos al recibir los dedos juguetones del doctor entre mis muslos internos. El vaivén de su cadera sobre mi cuerpo me estremeció y ojalá hubiese sido de buena manera, pero sabía que debía aparentar que deseaba esto por mi bien, por el bien de mi amor.

Sabía de lo que era capaz de hacer papá, entendía que esta era la única forma que teníamos para ser felices a nuestro modo. El sonido de la correa que sujetaba la cintura de Samuel me hizo volver a mis sentidos de golpe. Su mano guio la mía hacia un mundo desconocido, oscuro, caliente y vibrante. Las mejillas del hombre excitado debajo de mí se encontraban rojizas por el aura llena de lujuria que lo envolvía.

Mis dedos apretaron un trozo de carne largo y delgado, las venas de su pene se palpaban más final y sensibles. Mi brazo empezó a vibrar cuando Samuel inició a masturbarse con mi cuerpo. Mi saliva se sentía espesa entre tanto una hilera de sudor se deslizó por mis mejillas hasta derramarse sobre el pecho de mi novio.

Quiero golpearlo y correr, pero si lo hacía papá tendría motivos suficientes para dejar a Hugo y a su mamá en la calle. Odiaba mi vida, porque las personas solían decirme lo afortunada que era por hacer nacido en mi familia cuando en realidad llevar el apellido Western era una maldición.

El doctor empujó un par de veces más hasta que un líquido cálido y viscoso impactó contra mi estómago. El rubio me atrajo rápidamente hacia él susurrando algunas palabras que no lograba comprender del todo—Te amo, te amo, Mina… —La voz de Sam se escuchaba afectada aún por su excitación—Sé que piensas que estoy loco, pero aquel día en ese restaurante, cuando mis ojos y los tuyos se encontraron sentí que le habías devuelto el sentido a mis días… Me gustas tanto que estoy tan feliz de ser yo y no Hugo…

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Maldito hermanastro