17
“Papá, te odio”
¿Qué carajos está ocurriendo? Harold Western le hace una pequeña reverencia a los agentes de la policía que me han puesto en esta posición para luego dirigir su rostro lleno de decepción hacia mi hermanastro y yo. Hugo da un paso hacia atrás al percatarse que papá ha llegado a este lugar y no se detiene al caminar hasta que el hombre que me otorgó la vida se da cuenta de su presencia.
—Señor Montero…—Susurra el director de la universidad de Western pero sin dejar de mirarme—¿Cuándo llegó de Italia?—Aarón se tensó a mi lado y lo comprendí todo, ¿Ellos han estado vigilando lo que hace Hugo todo este tiempo? Empujé con el hombro q Sullivan para alejarme de él de inmediato.
—Hace un par de días, señor Western, se ve igual que siempre…—Papá sonríe ante el alago falso de mi ex novio—Sigue teniendo esa sonrisa llena de satisfacción mientras mira a todos por debajo de sus pies…—Los policías que custodiaban a papá entre cerraron los ojos al sentir la incomodidad del ambiente—¿Le sigues controlando la vida a mi novia?
El pelinegro detrás de mí pasó su cuerpo hacia adelante enviándome detrás de él—¿Novia?—Cuestionó Aarón en forma de burla—No tienes ni para mantenerte con vida y vas a querer tener contigo a una mujer como Romina, con tu mediocre trabajo jamás podrás tener a una chica tan excepcional como ella—Las palabras de mi hermanastro salieron disparadas de su boca con rudeza. Samuel firmó a lo lejos algunos papeles mientras que un abogado buscaba la manera de deshacer todo lo que yo había causado.
Hugo quedó en silencio y se apartó al oír los ataques de papá y mi hermanastro mayor, podía notar su incomodidad pero lo conocía demasiado, sabía que no se quedaría con lo que acababa de escuchar y así fue. Sentí como tiraron de mi brazo para luego impactarme contra algo completamente endurecido. Alcé la mirada al ver el rostro húmedo de mi ex novio. Sus ojos claros estaban cristalinos entre tanto sus manos acariciaban mis mejillas con deseo.
—Quise hacer esto tanto, tanto, amor…—Cerré los ojos cuando los dedos de su mano derecha empezó a acariciar mi cara caliente y enrojecida—Dime que aun me amas y te juro que haré cualquier cosa para que ahora nadie pueda separarnos… —Sullivan le hizo una llave sobre la cintura al rubio rápidamente antes de oír mi respuesta; las piernas de mi ex novio fueron levantadas al aire para segundos después observar horrorizada como mi hermanastro se subió encima de él para golpearlo.
Hugo bloqueó su cara con sus manos entre tanto Aarón intentaba dejarlo noqueado; un agente de la policía abrió velozmente la reja de la celda en donde nos encontrábamos encerrados hacia más de cuatro horas y con un pequeño choque eléctrico separó a ese par de hombres que se peleaban por mi atención.
Samuel corrió hacia mí, sus abrazo cubrieron mi cintura con sus manos, Hugo y Sullivan cayeron derrotados al suelo entre tanto sus ojos observaban la escena delante de ellos.
—¿Cómo terminaste aquí?—Negué recibiendo un beso en mi frente.
—Fui a buscar a Aarón y luego todo se salió de… —Un impacto sobre mi rostro me dejó aturdida y tirada de rodillas sobre el suelo. Papá me miraba asqueado mientras levantaba de nuevo la mano para golpearme pero Sullivan corrió adolorido hasta él para impedir que me volviera a pegar.
—¡¿Cómo te atreves a hacerle esto a nuestra familia?! ¡Todo el mundo sabe que mi única hija fue recluida por la policía por tus acciones inmorales! ¿Qué dirá el concejo académico de mí, Romina Western?—Papá empujó a mi hermanastro dando así una zancada enorme para así abofetearme de nuevo. Apreté los párpados esperando lo inevitable, un ruido sordo se escuchó en toda la habitación pero el golpe jamás llegó.
Samuel, Hugo y Catalina estaban perplejos delante de la macabra escena que todos estábamos presenciando. Harold había chocado su puño contra la cara de Aarón porque él se sacrificó para que no volviera a tocarme. Su mejilla izquierda estaba rojiza e hinchada, las manos enormes y gruesas del pelinegro sostenían con vehemencia la muñeca de papá bloqueándole así el paso hacia mí.
—Romina no tiene la culpa de ir al muelle de la muerte…
Declaró el hijastro de mi padre empujando el cuerpo de Harold un poco hacia atrás.
—¡Deja de encubrirla!—La voz del hombre canoso resonó dentro de la celda con fuerza. Las cejas de papá se encontraban encorvadas entre tanto la expresión de su rostro reflejaba que no le creía nada de lo que decía el sujeto delante de él—Romina debe aprender cual es su lugar, ¿Qué con el vago de Hugo? ¿Intentas deshonrar a nuestra familia?
Mi mentón temblaba—Fui a buscar a tu adorado hijastro, me dejó sola en casa luego de marcharse porque…—Sullivan abrió los ojos—¿Quieres saber que le hizo? Me alejas de todos menos del verdadero que deberías quitar de mi camino, papá…
Los pies de mi hermanastro lo arrastraron hasta mí, sus ojos se encontraban fijos sobre mi boca para luego penetrar mi alma con su mirada—¿Qué crees que haces, Mina?
Susurró despacio tomando con agresividad mi brazo y apartándome así un poco de todos—Le diré a papá que me besaste…—Aarón me miró confundido para luego sonreír delante de mí mostrando sus perfectos dientes.
—No te va a creer…
Me soltó logrando que mis piernas se tambalearan—Kitty está de testigo, ella le dirá que sí es verdad y te mandará al demonio, Sullivan, no tendrás más remedio que volver al lugar donde papá jamás debió sacarte.
Di un paso para contarle todo a papá pero mi hermanastro se me adelantó—Romina estaba con Hugo cuando la encontré en la fiesta, señor Western, al parecer se iban a besar y comenzamos una pelea porque quería irse con él…
Maldito.
Harold se giró en dirección a mi ex novio y grité al verlo golpear con salvajismo su estómago. Hugo cayó sentado sobre el sucio suelo entre tanto se retorcía de dolor—¡Te dije que acabaría contigo si te volvías a acercar a ella! Dile a tu madre que el terreno que desea comprar desde hace un año lo compraré hoy mismo solo para joderles la vida, ¡Aléjate de mi hija! Para mí jamás serás digno de una Western!
—¿Cuándo va a entender que la amo?—Habló el rubio entre jadeos—¿Cuándo aceptará que Romina me ama tanto como yo a ella? Que han pasado dos años y seguimos sintiendo lo mismo…
Aarón rodeó con sus brazos mi estómago cuando intenté correr hasta él, nuestro llanto se hacía más fuerte por sí, deseaba poder amar a Hugo y estar para siempre juntos y formar un hogar como siempre lo soñamos en aquellos días donde papá no sabía nada; pero también entendía que si seguíamos con esto el único que saldría perjudicado sería su familia.
Lo amaba, amaba a ese hombre más que mi propia vida, intenté olvidarlo por tanto tiempo pero jamás pude hacerlo. Mi pecho me duele y quiero quebrarme delante de todos, pero en un movimiento certero entrelacé mi mano con la de Samuel haciendo que Aarón y Hugo palidecieran.
—Ya estoy saliendo con alguien, lo siento…—Mi cuerpo se tensó al escucharme a mí misma decir tal aberrante mentira. Samuel me observó con sus ojos abiertos para luego sostener con más fervor mi mano.
—Señor Western, siento que este no es el mejor momento…—Dejé de respirar al mirar como Harold le dio un par de palpadas al doctor como si hubiese encontrado la respuestas a todos sus males.
—Vayamos a casa hijo y allá hablamos…—Mi ex novio pegó un grito aún en el suelo, los vellos de todo mi cuerpo se erizaron al oír su llanto con fervor. Papá solo se burló de él, entre tanto Sullivan mordía su labio inferior viendo mi mano entrelazada aún con la de Samuel.
—¡Tú me amas a mí!—Brinqué dando un paso hacia atrás al recibir las manos de Hugo sobre mis mejillas. Mi hermanastro junto a los agentes de la policía buscaron la forma de separarlo de mí pero el español aferraba las su agarre sobre mi cuerpo—¡En la playa dijiste que no salías con nadie! ¿Soy una broma para ti?
No, no, no lo eres amor, pero si seguimos con esto solo tú saldrás herido, papá hará cualquier cosa para alejarte de mí y no quiero que te sigan haciendo daño.
—¡Sácame de aquí!—Lo empujé al percibir su intento de besarme, no sé en qué momento lograron retenerlo, ni siquiera pude ver cuando volvieron a colocar las esposas sobre sus muñecas para sacarlo de esta sucia habitación. Sentía que mi mundo se estaba destruyendo en pedazos enormes que no podían repararse de nuevo.
Estaba odiando a papá con toda mi alma pero mucho más mi repudio hacia Aarón me hacía arder el pecho y deseé con todas mis fuerzas verlo destruido. Quería presenciar la derrota de mi hermanastro porque sabía que si él no le hubiese mentido a mi padre ahora mismo Hugo ni yo estuviésemos en esta situación.
Lo vi alejarse y desaparecer de mi vista y aunque quería llorar y decirle que de verdad lo amaba, el tirón del brazo que me ha dado mi padre me hizo volver a la realidad. Fue demasiado fácil para Samuel sacarnos de la retención carcelaria; todo el regreso a casa estuvimos en silencio.
No tenía ánimos para hablar con papá y micho menos con Aarón Sullivan, deseaba que la tierra se abriera y me tragara para poder descansar de todo esto. Los días siguientes fueron peores que este, mi hermanastro se dispuso a evitarme en todo tiempo por mi noviazgo repentino con Samuel.
Harold no estaba del todo de acuerdo pero en algunas ocasiones lo oía discutir con el hijo de Bárbara donde le decía que prefería verme con el doctor antes que con un simple mesero como Hugo Montero. De mi ex novio no volví a saber más y es que Aarón se encargó de borrar todo rastro del hombre que amaba para que no fuese más nunca detrás de él.
Catalina me contó hace unos días que había vuelto a la pequeña viña en Italia junto a su madre pero luego y de la nada abandonaron el lugar sin dejar rastro alguno.
Me encerré de nuevo en mi habitación por días, llorando un amor que nunca se dio por culpa de mi familia y por culpa de mi maldito hermanastro. Han pasado casi dos meses desde la última vez que lo vi. Ya es cotidiano ver el rastro de Maribel entrar y salir de la mansión Western y no sólo eso; también tengo que encontrármela en la universidad. Bajo las escaleras algo distraía tropezando sin querer con el hombro del sujeto que me jodió la vida y decido pasar de largo por encima de él.
—Nuestros papás no volverán hoy…
—Yo tampoco…
Solté indiferente y sin dejar de caminar hacia la cocina.
—¿Para donde vas?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Maldito hermanastro