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“HUGO MONTERO”
La brisa de la tarde sacude los dedos de mi mano los cual he sacado por la ventanilla de la furgoneta. Kitty está dormida en el regazo de su hermano, mientras que Paul solo maneja en silencio. Miro mi teléfono y dejo de sonreír al percatarme que papá no me ha contactando desde el día de ayer. Mis piernas me duelen demasiado y para cuando vuelvo a prestarle atención a las personas a mi alrededor ya se ha hecho de noche.
Hemos viajado por más de tres horas, todo mi cuerpo se siente cansado y aunque debería irme directo hacia mi casa necesito hacerle entender a Aarón Sullivan que no puede hacer conmigo lo que se le da la gana.
—Falta poco para llegar—masculló Paul mirándome fugazmente por el espejo retrovisor. Sus ojos verdes volvieron estar fijos sobre la carretera. El silencio se volvió incómodo.
—¿Cómo te está yendo en la universidad?—Pregunté de repente haciendo que mi amigo soltara a reír en pequeñas carcajadas—¿Dije algo malo?—Negó y me encorvé de hombros llena de inseguridades.
—Sueles hacer preguntas cuando todo está en silencio porque odias sentirte incomoda, ¿No es así?—Asentí ocultando una sonrisa—¿Aarón y tú tiene algo?
—¿Por qué la pregunta?
Cuestioné mirándolo fijamente, la tensión dentro del vehículo se volvió insoportable, era como si Paul intentara sacarme una verdad que sólo él deseaba escuchar—Es mi hermanastro…—Mascullé metiendo mi móvil en mi bolso apenas llegamos al muelle de la muerte. Kitty se despertó de inmediato sacudiendo un poco a Donovan para que también lo hiciera. El moreno nos miró confundido pero apenas escuchó la música y la algarabía de la fiesta en la playa salió del vehículo como alma que lleva el diablo.
Mis dedos presionaron la perilla de la puerta y salí detrás de Kitty sin dudarlo, quería evitar a toda costa este tipo de situaciones fuera de lugar, cualquiera que escuche hablar a Paul pensaría que tengo algún tipo de lío con el hijo de Bárbara cuando en realidad lo único que deseo es alejarme de él lo más apartada posible.
—¡Mina!—Donovan pronunció mi nombre mientras corría hacia mí, tomó de la mano a su hermana para luego mirarnos a ambas—No acepten bebidas de extraños y no se separen, ¿Entendido?
Su hermanita hizo un saludo militar muy mono haciéndonos reír a los dos, Paul caminó en medio de la multitud ganándose así la mirada de muchas chicas a lo cual pensé, ¿Por qué no me había dado cuenta de lo sensual que puede llegar a ser ese bastardo gruñón? Catalina comenzó a moverse al ritmo de la música entre tanto su hermano hablaba con unos tipos al igual que papacitos que él.
Algunas mujeres bailaban casi desnudas, habían tantas personas en este lugar que era casi imposible distinguir quien era quien. A lo lejos lograba escuchar la algarabía de los asistentes a la carrera de la muerte y es que no era para menos; casi veinte motocicletas habían llegado a la playa y eso no era todo, podría decir que los vehículos estaban cargados con los mejores juguetes para corredores pero lo que en verdad tenía a las chicas vueltas locas eran quienes los manejaban.
Había exceso de testosterona en el muelle de la muerte, chicos para todos los gustos, altos, bajos, morenos y blancos están volviendo a la multitud una locura, algunos comenzaron a hablar con los asistentes mientras que otros sólo buscaban estar a solas por un momento.
Negué cuando por fin mis ojos encontraron a Sullivan y como sospechaba se encontraba en este fatídico lugar junto a Maribel, la cual estaba prendada de su brazo y no sé soltaba como si temiera que alguien a parte de ella se llevara a su maldito desastre.
Algunas motos empezaron a recorrer toda la pista improvisada que los organizadores del evento habían acomodado para los competidores. La canción MIC DROP de BTS comenzó a sonar con demasiada fuerza. Algunas chicas junto a sus acompañantes empezaron a danzar con un entusiasmo lleno de excitación.
Un tipo casi de mi edad pasó por encima de mí llevando consigo algunas cervezas el cual no dudé en tomar una de la bandeja que sostenía aquel sujeto ni aunque escuché sus maldiciones. Caminé con fuerza en medio de tumulto, mis manos empujaban a las personas que se encontraban sudorosas por el ritmo de la canción que se escuchaba en este momento; mis zapatos se enterraban en la arena ente tanto mi vestido se subía por instantes gracias a la brisa vehemente de la noche.
Paul, Donovan y Catalina no estaban por ningún lado.
Vi como Maribel se abrió de piernas para Sullivan mientras que se acomodaban sobre el regazo de mi hermanastro. La boca de la pelinegra devoraba al moja bragas y sabía o más bien entendía por mi naturaleza vengativa que esto no se podía quedar así.
¡Me haz humillado demasiado, Aarón Sullivan y ya estaba cansada de esto! El sudor por el calor de la noche se deslizó con suavidad por mi frente, mejillas y pechos; deseaba llegar hasta ese gilipollas mentiroso. Me era casi imposible atravesar el río de personas y todo empeoró al sentir como algo frío y húmedo había caído con precisión sobre mi pecho.
Un tipo alto, vestido como corredor de motos que aún llevaba el casco de seguridad puesto ha dejado derramar su cerveza sobre mi vestido nuevo. Di un paso hacia atrás aturdida por la música que resonaban con salvajismo en toda la playa. Algunas chicas que se percataron de mi accidente se burlaron como si yo fuese la mujer más estúpida del mundo y es que estaba empezando a creer que era de esta forma.
¡Sullivan se perdió de mi campo de visión y ahora yo estoy húmeda!
Mis manos estaban temblando, Paul ni los chicos estaban por allí y no sabía dónde quedaba el baño. ¡Esto es un maldito desastre! Tiré un poco de mi cabello al sentir la frustración poseer mi cuerpo. ¿A caso soy la única persona en este mundo que sus venganzas le sale mal?
La botella marrón de cerveza que sostenía en una de mis manos debería haber sido impactada en la cara de Aarón, ¿Qué clase de Dios protege a ese descarado hombre? Lo más probable es que el diablo esté de su lado y ahora mismo no tengo dudas de mis sospechas.
Papá se ha vuelto tonto por él, mis amigos ahora son sus amigos y estoy contra la espalda y la pared por su culpa. Levanto mi mano y muerdo uno de mis dedos por la ira que tengo acumulada, mis pierna patean la arena mientras que mi berrinche me hace sudar mucho más. De repente, una enorme mano tira de mi dedo sacándolo así rápidamente de mi boca.
El chico que me mojó con su cerveza aparece en mi campo de visión aún con ese tonto casco en la cabeza—Tienes la misma costumbre de siempre…—Habló haciendo que mis piernas se tambalearan. Reconocía esa voz, la reconocía porque la escuché por demasiado tiempo en mi vida.
—Hugo…—Solté en un hilo de voz, mi ex novio retiró el objeto que cubría su rostro dejándome ver como su cabello largo caía a la perfección sobre su rostro; su enorme sonrisa iluminó la noche mientras que mis ojos empezaban a humedecerse.
—¿Cuándo llegaste?—Su mano sacudió las hebras rubias de mi pelo como cuando solía hacerlo en nuestro tiempo de novios.
—Hace tres días llegué a Madrid, ¿Cómo está tu padre?—El tono de su voz sonaba amargo y sentía que preguntaba por papá por arrogancia—Escuché que se volvió a casar y ahora tienes un hermano mayor.
Asentí—Está de luna de miel ahora… ¿Tú como estás?
Sus pies lo arrastraron a unos cuantos pasos de mi posición—¿Sales con alguien?
Ladeé la cabeza—¿Y tú?
—Sí—. Su respuesta me dejó helada—Pero eso fue hasta hace un mes, ella me dejó por otro chico y no pude dejar de pensar en ti en ese momento…
—¿Por qué?
—Tú jamás me hubiese hecho algo como eso y solo podía imaginar como hubiese sido nuestras vidas si Harold Western no me hubiese creído poca cosa para su única hija…

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