12
Romina Western
“ERECCIÓN Y MANIPULACIÓN”
Creo que tengo fiebre.
Mis piernas y caderas me duelen demasiado mientras que todo mi cuerpo se encuentra envuelvo en un vaivén de emociones. Sullivan se tensa detrás de mí y aunque intento ignorar el hecho que por su culpa es que estoy así, ahora mismo lo más importante es bajar mi la temperatura corporal. Un escalofrío atraviesa mi pecho al sentir algo golpear mis glúteos. El sudor se desliza por mis mejillas hasta llegar a empapar mi almohada con mis propios fluidos.
Las manos tibias de mi hermanastro se apoderan de mis caderas pero termino abriendo los ojos al mirar más de cerca la obscena escena que este gilipollas me ha estado dando. Una prominente erección amenaza con salirse de sus pantalones; sus mejillas están enrojecidas y siendo honesta ahora mismo mi cuerpo está demasiado débil para reaccionar. Como puedo me ruedo un poco hacia adelante logrando asustarlo de inmediato.
Sullivan maldice para luego tirar un poco de su cabello y azotar la puerta del baño apenas alcanza a esconderse en aquel pequeño lugar. Las plantas de mis pies tocan el frío suelo y me estremezco. Hace tan solo algunos minutos casi pierdo la vida y sino fuese por ese maldito hombre que me ha estado jodiendo desde que lo conocí, ahora mismo mi padre y el tío Tobías estarían llorando sobre mi precaria tumba.
Me sostengo con cuidado del borde de la cama y doy algunos pasos hacia la entrada del cuarto de baño y me detengo al oír pequeños gruñidos llenos de lujuria que brotan desde lo más profundo de la garganta de Sullivan. Los jadeos se hacen más fuertes y precisos, se me dificulta trabar saliva y todo empeora cuando en un movimiento certero terminó abriendo la puerta principal de aquel lugar donde ahora mismo mis ojos están viendo como el tipo que ha estado alejando a todos los hombres de mí se encuentra acelerando los movimientos alrededor de su enorme polla.
Sus ojos me miran por un segundo y no se detiene hasta que logra derramarse sobre sus manos. Mis piernas no se mueven y aunque intente hacerlo no sabría realmente que hacer.
—…—Busqué la forma de decir algo, pero me sentía tan estúpida.
—¿Lo disfrutaste?—Masculló secamente para luego limpiar sus manos llenas de su propio líquido.
—Eres un depravado.
Sonrió mostrando sus dientes—¿Lo soy? Creí que jalársela era normal…
Volvió a burlarse y alcé la mano para golpearlo pero retrocedí cuando una verdad me golpeó—¿Fue mi culpa?—Cuestioné tomando el pomo de la puerta para no caerme.
Sullivan me observó en silencio—¿Qué casi te ahogaras? ¡Sí! ¡En definitiva, sí!
Negué porque no era eso a lo que me refería—¿Te masturbaste por mí?—Los ojos oscuros de Aarón detallaron cada centímetro de mi rostro, su ceño estaba levemente fruncido entre tanto sus manos seguían aferradas al borde del lavabo.
—¿Te golpeaste muy fuerte?
—¿Perdona?—Respondí confundida.
—La gente suele ver cosas cuando están a punto de morir, ¿No andas viendo fantasmas, verdad?—Negué aturdida—Espera…—Sus pies se detuvieron a unos cuantos centímetros de mí—¿Crees que me toqué el pene por ti?—Un silencio incómodo se apoderó de los dos, miré por encima de mi hombro inmediatamente cuando un calor descomunal se apoderó de mi rostro por la vergüenza de saber que lo he arruinado todo—¡JAJA JA JA JA JA! Deberías ser guionista o escritora, te montas unas películas tú sola en la cabeza, ¿Qué, Kitty te dijo que te la quería meter o como?
Me eché hacia atrás—¿Cómo lo supiste?
—¡Por Dios, Mina! ¿De verdad crees todo lo que te dicen?—Asentí sin dudarlo; papá solía regañarme porque confiaba demasiado rápido en todas personas y siempre terminaba herida y decepcionada, Aarón tocó mi mejilla de repente y retrocedí, sus manos se aferraron con rudeza sobre mi espalda baja.
De un instante a otro el ambiente dentro de la habitación había cambiado, los ojos de Sullivan se fijaron sobre mis labios entre tanto mi corazón empezó a palpitar con fuerza en el instante en que su lengua saboreó su labio inferior dejando así un rastro brillante de saliva.
—¿Qué haces?
Pregunté al recibir su mano sobre mi nuca, sus piernas separaron las mías haciéndome tambalear un poco—Quiero probar un poco del fruto prohibido… —La seriedad de sus palabras me hicieron estremecer. Mi cuerpo cayó contra la cama haciendo revolotear mis piernas por los aires. La toalla blanca y suave que cubría mi desnudez se abrió un poco dándole a Aarón una vista perfecta de lo que jamás debería haber visto de esta manera.
—¡Aléjate…!—Temblé asustada al sentir sus dedos trazar líneas hasta mi zona peligrosa—¡¿Qué haces?!
—Me gustas… —Palidecí—Me gustas tanto desde la primera vez que supe de tu existencia, me gustas tanto que verte con otro me vuelve loco y pierdo los estribos, porque… Porque yo…—Apreté los ojos al sentir su rostro cerca del mío—¡Eres tan tonta! ¡JAJAJAJAJA! De verdad te andas creyendo todo lo que te dicen…
Que rayos…
El pelinegro tomó sus cosas para salir de la habitación pero agarré el cojín que se encontraba justo debajo de mi cabeza el cual lancé con presión sobre su espalda.
Sullivan se tambaleó un par de segundos para luego mirarme con repudio—¡Eres un hijo de puta!—Vomité haciendo que todas las expresiones de rostro de mi hermanastro se borraran—¡Eres un poco hombre! ¿Por qué te burlas de mí de esta manera? ¿Haz gozado jodiéndome la vida desde que llegaste a ella?
Mis pies tropiezan un poco al buscar la forma de salir de la cama, las sábanas estaban enredadas sobre mis piernas pero como pude salí de allí; mis manos golpearon el pecho del pelinegro hasta que mis propias lágrimas me hicieron detenerme.
—¿Estás herida porque no te follé?
—¿Qué?
Negué entre lágrimas.
—¿Ese es el problema? ¿Tanto quieres llamar la atención, Romina? ¡Ya no eres la niña de papá! Tienes veintiún años y aun sigues siendo tan infantil y… Y una estúpida…
—¿Por qué me dices eso?—Titubeé al sentir un dolor terrible sobre mi pecho—¡¿Tanto odias que sea tu hermana?! ¡¿Es eso?!
—¡¡SÍ!!—La voz de trompeta de Aarón me dejó en silencio—¡Odio que mamá se haya casado con el imbécil de tu padre! Odio el hecho que ahora nos ate esta familia y yo… Yo tenga que reprimir mis sentimientos por tu culpa… Y no te tomes a pecho mi broma, porque una chica como tú jamás haría que un hombre como yo se fije en ti… No tienes gracia y eres demasiado simple…
Mi puño se estrelló con violencia sobre su rostro mientras podía oír mi propio corazón romperse. Nunca imaginé que alguien pudiera expresarse de esta forma sobre mí—¡Eres un maldito!—Kitty empezó a gritar del otro lado de la puerta para que abra rápidamente, pero Sullivan bloqueó la entrada. Seguía en vestido de baño pero saqué una pijama de hombre que los empleados del hotel dejaron en el closet para los clientes y no dudé en colocármela.
—Lo soy, soy un maldito de lo peor y lo mejor para ti será…—Silencio—Será que te alejes lo más que pueda de esta bestia sin corazón… Somos familia ahora y mi deber es protegerte de todos los tipos que quieran profanar tu inocencia…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Maldito hermanastro