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Aarón Sullivan
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Minutos antes:
Agh…
Tsk…
La cabeza de Maribel se sacude de arriba hacia abajo logrando así introducir mi polla hacia lo más profundo de su garganta. Sus grandes tetas me dan una vista perfecta de su cuerpo y me excito más al sentir la humedad caliente que se derrama sobre sus labios.
Tiro de sus brazos para subirla dentro de mí, pero agito un par de veces más mi enorme y grueso miembro antes de rozar su entrada y empujar con violencia hacia la profundidad de su interior. El cuerpo de la pelinegra se tensa pero termina separando las piernas aún más para recibirme con mayor satisfacción.
Mi dedo índice toca ese pedazo de carne palpitante dentro de su vagina haciendo que pequeños y sensuales gemidos se desprendan de su boca. Sus labios buscan los míos y le permito besarme hasta que sus saltos encima de mis caderas que terminan removiendo un orgasmo exquisito me hacen correrme de inmediato.
Maribel intenta besarme de nuevo pero aparto la cara para que no lo haga, sabe que la única forma para que pueda besarla es de esta manera, teniendo sexo y aunque le he dicho miles de veces que no somos novios ni nada parecido, ella sigue intentando buscar algo más de mí.
Subo mis bóxer para acto seguido tirarme otra vez sobre el asiento de la furgoneta; saco una cajera de cigarros que no dudo en encender, sonrió al recordar la groserías de Romina y niego porque nunca imaginé que la boda de mi madre me traería algo tan divertido.
—¿Donovan es el novio de Romina o Samuel?—La pregunta de Maribel me hizo bajar el cigarrillo humeante.
—Ninguno de los dos, ¿Por qué tanto interés? ¿Quieres irte de puta también con ellos?—La morena negó gateando hasta mi asiento, sus manos masajeó mi entrepierna pero la aparté con brusquedad—Romina no es como tú… Ella no haría esto con el primer tipo que conoce…
La empujé para buscar mis pantalones—Hablas de ella como si te gustara.—Me detuve para mirarla de soslayo—desde que te conozco lo único que haz hecho es golpear a cuanto tipo se le acerque a tu pequeña hermanita, ¿Tu padrastro si esta seguro de dejar a su niñita con un verdadero lobo?
Di una zancada hasta ella para tomarla con violencia de la mandíbula, Maribel agitó las manos asustada buscando la forma en que la soltara—Ruégale a Dios que nadie te haya escuchado decir semejante tontería, yo solo cuido a alguien de mi familia, ¿o que parte de que ella es mi hermanastra no entendiste?
—¡Suéltame! ¡Me asustas!—Su cuerpo cayó de espalda contra el asiento de la camioneta. Sus enormes ojos me observaron temblorosos—Ella debería alejarse de ti lo más que pueda…
—Ella debería alejarse de ti lo más que pueda… —La imité entre burlas—Ya te puedes largar, acabas de perder la gracia para mí…—Su mano tomó la mía—¿Te gusta estar rogando por una buena polla, no?
—Déjame estar contigo un poco más…—Maribel metió las manos por la pretina de mi bóxer para llevarlo hacia abajo, pero los un par de golpes sobre la puerta de la camioneta me hicieron alejarla, rodeé los ojos porque lo más probable es que fuese alguno de los estúpidos amigos de Romina pero al abrir la puerta y mirar los ojos más preciosos que jamás vi en mi vida me hicieron ir al cielo por algunos segundos hasta que una mezcla chiclosa entre arena y agua golpeó con brutalidad mi rostro. Mis ojos estaban llenos de arena que sacudí inmediatamente para ir detrás de ella. De esa pequeña niña que volvió mi vida un desastre, pero los gritos de Catalina y los demás chicos me hicieron salir de la furgoneta de golpe. Donovan estaba corriendo hacia la playa y un sudor frío recorrió mi cuerpo al percatarme de lo que estaba sucediendo. A lo lejos las manos de Mina intentaban salir a flote pero las enormes olas sacudían su cuerpo volvieron a hundir su cuerpo, así que no lo dudé dos veces y corrí tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos mi cuerpo ya estaba dentro del agua intentando evadir el oleaje que buscaba amenazante también arrebatarme la vida.
Estaba tan desesperado que un nudo en mi garganta se formó, ¿Qué haré si la pierdo? Fue lo primero que me pregunté y no me rendí hasta que su mano tocó la mía. Tiré del cuerpo de Mina con todas mis fuerzas y solo me detuve aunque estuviese agotado y muriéndome de cansancio hasta que su cuerpo tocó la blanca arena de Long Beach; pero ahora había un problema mucho peor, Romina no respondía.
—¡¿Se murió?!
Gritó Kitty, su mejor amiga detrás de mí, su hermano mayor la apartó para que pudiéramos darle un poco de aire. Mis manos me temblaban pero estaba más que seguro que jamás permitiría que te fueras dejándome así un mar de problemas por tu culpa, estaba mañana te estabas burlando de mí por tu asqueroso beso sin saber ni sospechar que realmente esté lo seria… Uno mis labios con los tuyos sin pensarlo mucho y aunque sé que esto es de vida o muerte, joder, ¿Por qué te encuentro tan dulce y adictiva?
Mis manos golpean tu pecho tres veces más y vuelvo a juntarlos mientras que por algunos segundos nos volvemos uno hasta que tu respiración vuelve y vomitas todo el agua que acabas de tragar.
—¡¿QUIÉN CARAJOS LA DEJÓ ENTRAR BORRACHA A LA PLAYA?!—Grité con tantas fuerzas que mi garganta empezó a arderme—¿Quién le dio alcohol a mi hermana?
Paul dio un paso hacia adelante y lo tomé del cuello de su camisa—Mina siempre ha sido una buena bebedora, no sé que pasó…
—¡Pastillas!—Vociferó Kitty saliendo detrás de su hermano—Esta mañana vi a Mina tomando medicamento para el dolor de cabeza, ¿Eso tendría algo que ver con esto?—Pasé mis manos por debajo de las piernas de mi hermanastra mientras ella seguía aturdida, por nada del mundo podemos ver a nuestros padres de esta manera.
—Busca el tarro de medicamento y llévalos allí…—Señalé el hotel que estaba conjunto a la playa—Pueden quedarse o irse, me da igual…—Caminé lo más rápido que pude, Romina se aferraba a mi cuello mientras podía sentir como todo su cuerpo estaba frío y necesitaba entrar en calor lo más rápido posible.
Apenas llegué a la entrada del lujoso lugar me hospedaron en una de las mejores habitaciones del sitio, Mina balbuceaba cosas incoherentes por el frío, Paul y los amigos de la mujer en mis brazos nos siguieron hasta aquí, cada uno tomó sus cosas y solicitaron habitaciones diferentes en el edificio.
Kitty corrió detrás de mí para ayudarme a colocar a Mina sobre la cama—¿No es mejor llevarla a un hospital?
Negué de inmediato—Su papá la va a matar si se entera de lo que pasó aquí—Declaré colocándome una camisa y pantalones. Había recorrido toda la playa en ropa interior y gracias al cielo y al poder del dinero que los empleados del hotel le accedieron el paso al lugar.
Catalina buscó rápidamente toallas para envolver a su mejor amiga pero nada estaba funcionando—¡Una ducha de agua caliente!—Soltó de repente dando zancadas enormes hacia el baño—Mi hermano tuvo un accidente en invierno, fuimos a patinar aún lago y no nos dimos cuenta cuando el hielo se fragmentó y cayó al agua congelada; papá y algunos vecinos lo ayudaron a salir y lo metieron en agua caliente…
Asentí tomando el cuerpo de mi pequeña hermanastra, su mejor amiga abrió el grifo del agua y comenzó a llenar la tina con el líquido caliente y humeante. Mina gimió apenas su piel hizo contacto con la calidez del baño.
—Creo…—Miré a Catalina la cual no dejaba de observarme—Creo que te puedes ir…
La morena sonrió—Puedo ayudarte, yo más que nadie conoce a Romina y…
—Vete.
La corté en seco.
—¿Por qué dejaría a mi mejor amiga medio desnuda, inconsciente y húmeda con un tipo como tú?
Bufé rodando los ojos—Porque jamás le haría daño a mi familia, ¿Acaso sigues aquí porque deseas algo más, no?
Mi mano delineó sus labios y brincó—Yo… Quiero follar contigo…
¡Lo sabía!
—Si eres obediente lo pensaré… Me gustan las mujeres sumisas…—Acerqué demasiado mi cuerpo al suyo, mis dedos penetraron el inicio de sus senos haciéndola abrir los ojos de golpe—Me gustan las mujeres calladas, que me permitan disfrutar de sus cuerpos a mi antojo…
—Yo… Yo puedo hacerlo…
Intentó besarme, pero me alejé dejándola con ganas de más.
—Entonces vete y lo pensaré…
Catalina es demasiado joven y manipulable, era más que obvio que jamás saldría con ella y no sólo porque era la mejor amiga de Romina, más bien no me iban las chicas tan frágiles. Apenas escuché el clic de la puerta me devolví hacia la mujer quien realmente tenía mi atención.

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