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Maldito hermanastro romance Capítulo 10

10

—¡Hermano!—Kitty se tiró encima del sexy hombre pero este la apartó secamente para salir disparado hacia mí. Sus bellos rizos siguen estando iguales que siempre.

Donovan rodeo mi pequeña cintura con sus manos y aunque mi mente se llenó de pensamientos lujuriosos mantuve la cordura al sentir el apretón de sus brazos sobre mi cuerpo diminuto. El moreno bajó la cabeza para quedar a mi altura—Estás tan hermosa…

¡Su vooooooooz! Dios, estaba segura que si mi vida fuese un cómic ahora mismo todo el mundo podría ver como de mis ojos salían corazones disparados de amor hacia este sensual y caliente tipo, pero todos mis deseos y sueños se fueron al barranco al sentir una mano apretar mis hombros alejándome por completo de aquel dios griego.

—Sullivan, soy el hermanastro de Mina…—Aarón me miró como si deseara asesinarme mientras le daba la mano al hermano mayor de Kitty. Donovan observó su saludo por unos segundos pero al final decidió tomarla.

—Donovan Sánchez, un gusto… Escuché que tu papá se casó, amor…—el moreno dirigió su mirada ignorando al pelinegro pero este en un movimiento precioso me tapó velozmente.

Mi hermanastro sonrió antes de atacar de nuevo—Sí, ayer se casaron, es una lastima que no hayas venido, aunque…—Aarón pasó su mano por encima de mi hombro—Nadie te invitó…—Paul miró a Kitty aturdido mientras que Maribel cruzó sus brazos por encima de sus hombros notoriamente molesta.

—Oh,—soltó aquel dios griego seguro de sí mismo—Romina me escribió por email sobre esto y me envió una tarjeta virtual, ¿No te lo dijo?—Se burló mostrando los dientes—¿No tienen ese tipo de confianza? Porque a mí me solía contar todo…

Catalina jaló del brazo a su hermano en el justo momento en que Sullivan alzó el puño para golpearlo. Los chicos los separaron rápidamente antes de que nuestra perfecta salida se vuelva una vez más en un baño de sangre.

Mi corazón latía con demasiada fuerza, mis manos temblaban por la sensación de ahogo—¡Vámonos, Aarón!—Agarré a Sullivan del antebrazo en el justo instante en que lanzó una patada al aire que jamás llega a su oponente—¡Me iré sola! ¡Te lo juro!—Caminé dándome vuelta mientras todos veía la escena, mis piernas se sentían débiles entre tanto el sol golpeaba sobre mi rostro.

Su mano tiró de mi brazo deteniéndome de inmediato—Te vas conmigo…

Me solté—¡Jodéte, Aarón Sullivan!

—¿Saliste con ese tipo?—Su pregunta me golpeó—¿Te gusta? ¡¿Por qué habla sobre ti como si te conociera muy bien?!

—¡Escúchate, por Dios!—Paul llamó a Catalina a su hermano y los chicos que habían llegado con ellos para subirlos a su furgoneta. Maribel está de pie a lo lejos esperando a que su amante la llame, pero este está centrando en llevarme con él.

—Súbete a mi moto…—Suplicó y rechisté señalando a la chica que lo miraba con insistencia.

—Te están esperando.

Negó—Te vas conmigo…—El pelinegro caminó apurado hacia Maribel para luego lograr que se subiera con los demás chicos en la camioneta, mis pies se movían de un lado a otro entre tanto veía como nuestros amigos se estaban yendo—¿Entonces?

—¿Entonces, qué?—Respondí con las manos sobre mi cintura—¿Qué crees que estás haciendo?

—Mi trabajo como hermano mayor—. El chico de piel pálida me pasó un casco que no tomé pero él tiró de mi brazo para ajustarlo con cuidado sobre mi cabeza—Quiero y debo cuidarte de todos los que te quieran alejar de…—Abrí los ojos al sentir una corriente recorrer mi espalda—De tu padre… De… De—Titubeó con nerviosismo—De tu padre, tu familia…

—¿Familia?—Asintió—Tú eres mi familia, ¿No?

Aarón palideció dejando caer sus manos a cada lado de su cuerpo—Lo soy…

—¿No quieres que me alejen de ti, no?

—¿De qué hablas?

Sullivan me dio la espalda para ahora subirse en su motocicleta, su mentón se agitó dándome la señal para que subiera detrás de él y no dudé en hacerlo, podía sentir su respiración agitada y el olor a masculinidad desprenderse de su cuerpo. Mis manos pequeñas y frías rodearon su cintura logrando que mi hermanastro brincara por el tacto de mi piel con su cuerpo.

—¿Te gusto?

Bufó—Estás demente, ya te dije que a mí solo me van las mujeres con tetas grandes…

—¿Cómo Maribel?—El sonido del motor me hizo sonreír—Que bueno que no soy tu tipo, yo jamás saldría con alguien tan problemático como tú…

—No estés tan segura de eso.—Contestó acelerando la moto; mi cuerpo se sacudió con violencia hacia atrás para luego golpear con fuerza contra la espalda de mi hermanastro.

La brisa de la mañana revoloteó mi cabello tapando mis ojos detrás del casco, los vellos de mis brazos estaban erizados—¡Maneja despacio, idiotaaaaaaaa!

Emití desde lo más profundo de mi garganta pero lo único que provoqué fue que acelerara más rápido.

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