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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 98

Al ver a Selena haciendo las maletas, Caro preguntó con inocencia:

—Mami, ¿te vas de viaje? ¿Me llevas contigo?

Selena abrazó a Caro con tristeza.

—Mi pequeña, a la que más voy a extrañar es a ti. Cuando me vaya, tienes que ser feliz todos los días, ¿de acuerdo?

—¿Mami se va?

Caro hizo un puchero, rodeó el cuello de Selena con sus brazos y rompió a llorar desconsoladamente:

—No quiero que te vayas. Si te vas, me quedaré sin mamá de verdad.

»Melisa no tiene mamá, y sus compañeros la llaman bastarda a sus espaldas.

»No quiero ser una bastarda.

»Abuela, abuela, ayúdame a que mamá se quede.

Patricia adoraba a Caro y acababa de presenciar una conmovedora escena de «amor de madre e hija». Apretó los dientes y, sin que Boris lo supiera, tomó una decisión por su cuenta.

—Seli, cuando Fabio regrese, yo misma lo llevaré al Registro Civil y haré que se haga responsable de ti.

De espaldas a Patricia, Selena esbozó una sonrisa de triunfo.

De repente, Belén irrumpió en la habitación, diciendo con pánico:

—Señora, ¡golpearon al director Torres! ¡Ahora está en la comisaría!

—¿Qué?

Al oír que habían golpeado a su hijo, a Patricia se le nubló la vista.

Selena se secó rápidamente las lágrimas y se acercó para sostener a Patricia. Caro las siguió y las tres bajaron las escaleras a toda prisa.

Antes de salir, Patricia llamó a Boris. Por desgracia, él estaba en un seminario y contestó su secretario. Así que Patricia no le dijo nada. Iría primero a ver quién se había atrevido a tocar a su hijo. Además, con Sebastián y Orlando en la comisaría, tal vez no haría falta molestar a los parientes de Boris en altas esferas…

***

La patrulla se llevó a Karina, Ariel, Fabio, y también a Sebastián y Orlando, que llegaron más tarde, a la comisaría.

Tres horas antes, Orlando había llamado a Fabio para decirle que Karina y Ariel se habían ido a un hotel. De repente, la línea se quedó en silencio, y Orlando se dio cuenta de que algo andaba mal. ¿Qué hombre podría tolerar que su esposa le fuera infiel? ¡Y menos alguien tan orgulloso y posesivo con Karina como Fabio! Supuso que Fabio iría a ajustar cuentas con ellos. Preocupado de que saliera perdiendo, llamó a Sebastián y fueron juntos al hotel. Pero llegaron tarde.

Karina y Ariel ya se habían ido, y Fabio estaba malherido.

Sebastián llamó a la policía de inmediato y llevó a Fabio a un hospital de confianza para que le hicieran un informe de lesiones. Exigió que la policía detuviera temporalmente a Ariel por agresión con agravantes.

—Señor Sebastián, cálmese, por favor. Le aseguramos que se hará justicia para el director Torres.

El policía no quería que el asunto se hiciera más grande. Entre los curiosos del hotel, había dos personas del círculo tecnológico. Como si estuvieran presumiendo, señalaron a Fabio y Karina y dijeron que eran el presidente y la presidenta de Andes Chip. ¡Todo el mundo usa productos electrónicos de Andes Chip! El interés de la gente se despertó de inmediato y siguieron el escándalo hasta la comisaría.

Ahora había decenas de personas frente a la comisaría, todas con cámaras, lo que daba una muy mala imagen. Para evitar más alboroto, la policía tuvo que calmar primero a los más exaltados del lado de Fabio.

Las heridas de Fabio en la cara y la cabeza ya habían sido vendadas. Estaba sentado en una silla, con la mirada clavada en Karina.

Cuando se llevaron a Ariel en la patrulla, Karina recuperó la claridad mental. Ahora, le explicaba a la policía con total lucidez:

—Fue Fabio quien intentó atacarme primero con malas artes. Las cámaras del pasillo del restaurante pueden probarlo. En el reservado V1 debería haber residuos del incienso, pueden investigarlo.

»Después, en el hotel, a la vista de todos, nos insultó y difamó públicamente a Ariel y a mí, causándonos un grave daño psicológico.

Capítulo 98 1

Capítulo 98 2

Capítulo 98 3

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