Selena vio a la multitud reunida y sus ojos brillaron.
Tomó a Caro, que estaba ansiosa por bajar del carro para buscar a su padre, y la sentó en su regazo.
—Mami sabe que Karina lastimó a tu papi. Estás muy dolida y enojada, ¿verdad?
Caro asintió enérgicamente. Solo de pensar que su querido padre había sido golpeado, se le enrojeció la nariz.
—Si haces lo que mami te dice —continuó Selena, engatusándola—, podrás vengar a tu papi tú misma.
***
Cuando el BMW negro se detuvo, la gente que curioseaba afuera percibió el chisme al instante. Todos giraron sus cámaras hacia el vehículo, temiendo perderse el más mínimo detalle.
Tan pronto como el conductor estacionó, la puerta trasera se abrió.
Una niña con un vestido de princesa azul bajó corriendo. Con sus grandes ojos llorosos, miraba a su alrededor como un cervatillo perdido.
—¡Papi, papi! ¿Dónde estás?
Al no ver a su padre, sus ojos se llenaron de un miedo infinito, como una hoja temblando en medio de una tormenta. Corrió hacia la comisaría, pero con la prisa, tropezó y cayó.
Alguien amablemente la ayudó a levantarse.
—Pequeña, este no es un lugar para ti.
La niña, llorando, levantó su rostro inocente.
—Vine a buscar a mi papi. Mi papi salió a buscar a mi mami… Un señor se llevó a mi mami, se quedaron en un hotel.
¡Confirmado! ¡La infidelidad de la mujer estaba confirmada!
La multitud estalló en un murmullo. ¡La niña solo tenía cinco años! ¿Acaso mentiría para incriminar a su propia madre?
Patricia y Selena se acercaron corriendo. Selena levantó a Caro y la consoló.
—Tranquila, Caro, mi niña. Papá estará bien.


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