En ese momento, Karina se preparaba para enviar a la familia de tres de Fabián al extranjero.
Fabián ya le había pedido terminar a Ximena.
Pero Ximena se negaba rotundamente.
Decía que era la primera vez en su vida que encontraba un hombre que la trataba como mujer y no como una puta.
Y además era un hombre joven, con clase y sano.
Fue amor a primera vista y ya estaba atrapada en los encantos de Fabián sin poder salir.
Fabián le dijo abatido a Ximena que su empresa debía muchísimo dinero, que no acabaría de pagar en toda su vida.
Ximena dijo que ella pensaría en algo para el dinero.
Karina esperaba con ansias ver qué se le ocurría a Ximena...
Contactó a un investigador privado con el que ya había trabajado para que pusiera a dos personas a seguir a Ximena y a Fabio.
Tras organizar todo, sonó su celular.
Era Belén.
En las palabras de Belén se notaba una alegría y alivio difíciles de ocultar:
—Señora... ah no, Karina, la señorita preguntó por tu cumpleaños por iniciativa propia y te compró un collar de regalo; además es un modelo sencillo que te gusta, de un solo diamante.
—La señorita por fin maduró un poco, no pude aguantarme las ganas de contártelo, pero ¿no te habré arruinado la sorpresa?
—Haz de cuenta que no sabes nada, ¿eh?
Al colgar, el estado de ánimo de Karina era difícil de describir.
¿Feliz? No parecía.
¿Sorprendida? Parecía que sí había una pequeña corriente cálida fluyendo.
Pero al pensar en todo el pasado, se dijo a sí misma que mejor no tuviera esperanzas con Caro.
Con que Caro no le clavara un cuchillo en el corazón, ya era el mejor regalo de cumpleaños.
Al día siguiente, Hospital de la Santa Caridad.
Cuando Caro compró el collar para Karina, olvidó cambiar la dirección.

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