— ¿Ya casi es el cumpleaños de mi mamá?
Belén le reviró: —Señorita, ¿de qué mamá habla?
Caro hizo pucheros, inconforme: —Ahorita solo tengo una mamá, la directora Karina de Viva Chip.
Belén también hizo una mueca, pensando para sus adentros: [Si Karina no hubiera ganado ese premio, seguirías ignorándola y llamando madre a esa ladrona].
—Faltan tres días.
Al oír que faltaba tan poco tiempo, Caro sintió la presión encima y dijo apurada:
—Pásame rápido la tableta, voy a comprar el regalo.
Cuando Fabio entró, vio a Caro muy concentrada deslizando el dedo en la tableta.
La luz blanca de la pantalla iluminaba su carita sonrosada; se veía muy tierna y adorable.
Él estiró la mano para acariciar el cabello suave de Caro. —Princesa, ¿otra vez comprándole collares a tus muñecas?
Caro contestó sin levantar la cabeza:
—Claro que no, mis muñecas no necesitan collares, cada una tiene diez, es para...
Caro cerró la boca de golpe.
Le había comprado diez collares a cada muñeca, pero nunca le había comprado uno a su mamá...
Caro miró a Fabio con sus ojos redondos: —Papá, ¿te acuerdas del cumpleaños de mamá?
Fabio dijo muy seguro: —Claro que me acuerdo, es en el mes de agosto.
— ¿Agosto qué?
Fabio abrió la boca, no estaba seguro si era el seis, el diez o el dieciocho.
Esteban siempre preparaba los regalos para los aniversarios con Karina y se los daba con anticipación.
Llevaba años sin prestar atención, al punto de no recordar el día exacto del cumpleaños de Karina.
Fabio le dijo a Caro: —Tu mamá y yo nos divorciamos, su cumpleaños no tiene nada que ver conmigo.
Dicho esto, Fabio sacó su celular del bolsillo y buscó una publicación muy antigua en Instagram.

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