Fue como si un rayo le atravesara el corazón; Karina perdió la calma.
Sin cambiar su expresión, puso el reloj de Ariel en la repisa de la cocina.
Le preguntó a Ariel: — ¿Necesitas ayuda con algo más?
Ariel dijo: —Ve afuera y espera a que esté la comida.
Karina salió de la cocina y recuperó un poco la compostura.
[Profesor Solano, más vale que no vayas en serio conmigo... Si lo que buscas de mí es amor, lo siento mucho, no te lo puedo dar.]
***
Karina regresó a la sala y Paulina le pasó un plato de fruta.
Dio las gracias y se comió un pedazo de melón despacio con el tenedor.
Paulina preguntó con una sonrisa amable: — ¿Cuándo es tu cumpleaños?
Karina respondió con sinceridad: —El ocho de agosto del calendario lunar.
Faltaban solo unos días para que cumpliera treinta años.
Paulina mostró sorpresa en su rostro: — ¿Y eso qué fecha es en el calendario normal?
Karina alguna vez revisó el calendario; el ocho de agosto del año en que nació correspondía al 8 de octubre.
La sorpresa en la cara de Paulina aumentó, y le preguntó el número de celular de Karina, su número de identificación, e incluso su número de tarjeta bancaria...
Pero nada coincidía con la respuesta que buscaba.
Murmuró extrañada para sí misma: —Qué raro, Tomás Sáez dijo que la mujer que le gusta es 1107, ¿no?
¿1107?
Karina conocía bien esos números.
Eran el nombre de Ariel en WhatsApp, y también su contraseña del celular y de la cerradura.
Por fin entendió por qué Paulina insistía tanto con los números.
Aunque había algo que no le cuadraba.
El 1107 debería tener relación con la mamá de Melisa, ¿no? ¿Por qué Paulina quería que encajara con ella?
—Probablemente es un malentendido, el 1107 no tiene nada que ver conmigo, quizás tenga que ver con la mamá biológica de Melisa...

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