Entrar Via

La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 206

—Quédate a cenar.

Hace un momento Ariel no quería que su madre descubriera a Karina para evitarle la vergüenza.

Pero ahora que ya se habían visto, si hablaban, la incomodidad pasaría.

Karina volteó a ver a Ariel, iba a decirle «¿no te da pena?», pero vio que Ariel tenía las orejas y el cuello rojos, así que no dijo nada.

Melisa vio a Karina, sus ojos brillaron y corrió a abrazarle las piernas.

—Mamá, quédate a cenar, hace mucho que no comemos juntos.

Paulina sonrió y habló de manera amable y directa:

—Mira, ¿a poco te vas a ir así? Quédate a cenar con nosotros... Aprovechando que trajiste cangrejos, que Ariel prepare unos cangrejos a la plancha con cebollín; si los pruebas una vez, te aseguro que querrás repetir.

Melisa sacudía la pierna de Karina: —Mamá, quédate.

Ariel sacudía la bolsa de Karina.

No dijo nada, y a la vez parecía que lo decía todo...

Los tres le insistían, y hasta usaban comida para retenerla; si se negaba otra vez, se vería malagradecida.

Karina: —Entonces acepto con gusto.

...

Ariel llevó las dos cajas de cangrejos a la cocina, se puso el mandil y se lavó las manos.

Karina cargó a Melisa y se quedó platicando con Paulina en la sala.

Paulina, como la mayoría de las señoras, le preguntó a Karina sobre su trabajo, si tenía amigos en Ciudad Centauro y cosas así.

Karina respondió a todo.

De repente Ariel la llamó: —Karina, ven un momento.

Melisa, muy perceptiva, se bajó de las piernas de Karina y se sentó en las de Paulina.

Karina entró a la cocina: — ¿Qué pasa?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío