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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 171

Esta vez el contacto fue más suave que en cualquier ocasión anterior, como si temiera romper a la mujer de porcelana que tenía entre sus brazos. Sin embargo, el beso también fue más profundo y prolongado, envolviendo a Eliana por completo y dejándola sin escapatoria.

Eliana alzó el rostro, obligada a recibir aquel torrente incesante de emociones. Las lágrimas asomaron por el rabillo de sus ojos debido a la intensidad física del momento. Inconscientemente, apretó con fuerza las solapas del saco de César, mientras de sus labios escapaban leves suspiros ahogados.

César sintió el ligero temblor de la mujer en sus brazos. Sus manos se aferraron con firmeza a la cintura de Eliana, como si quisiera fundirla con su propia piel y sangre.

La temperatura de la habitación parecía elevarse a cada segundo.

Llevado por la pasión, atrajo a Eliana hacia sí con vehemencia. Esa presencia dominante, implacable y cargada de un calor abrasador se filtró con absoluta claridad a través de las finas capas de ropa.

Eliana sintió que las piernas le fallaban; esa tensión arrolladora y desconocida la hizo retorcerse con inquietud, buscando instintivamente algún punto de apoyo.

—Quédate quieta —la voz de César sonó irreconocible, ronca y cargada de deseo. Entre besos y respiraciones agitadas, apenas lograba articular algunas palabras.

—Ronda médica —anunció de pronto el doctor, abriendo la puerta sin previo aviso.

Eliana saltó como si la hubiera quemado el fuego, separándose de César a la velocidad de la luz. Su rostro estaba tan encendido que parecía a punto de sangrar.

César, con una expresión ensombrecida y el ceño fruncido, le lanzó una mirada fulminante al médico, escupiendo las palabras entre dientes: —La próxima vez... ¡recuerde tocar primero!

La interrupción había destrozado por completo la atmósfera íntima.

El médico, sin inmutarse lo más mínimo, terminó su revisión rápidamente e incluso les lanzó una mirada cómplice antes de salir: —Pueden continuar. Nadie vendrá a revisar esta habitación antes de las seis de la mañana. —Y con eso, cerró la puerta con cuidado.

—Ah, por cierto, traten de no hacer mucho ruido. Sigue siendo un hospital, incluso en el área VIP —añadió el doctor, asomando la cabeza por una rendija antes de cerrar por completo.

Cuando la puerta volvió a cerrarse y el silencio inundó la habitación, César y Eliana cruzaron miradas y, de repente, estallaron en una carcajada cómplice.

—A dormir —murmuró César, atrayendo a Eliana de nuevo hacia su pecho. Ambos se recostaron en la cama, completamente vestidos, disfrutando de la tranquilidad del momento.

—Llámame en cualquier momento si necesitas algo.

—Mmm —respondió Eliana dócilmente.

—Ten mucho cuidado en la casa de los Guerrero. Si alguien te molesta, dímelo, ¿entendido? —Su voz sonaba profunda y protectora.

Capítulo 171 1

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