Entrar Via

El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 617

Federico por fin soltó el aire que había estado conteniendo, con el rostro lleno de disculpas. Giró hacia Sofía y murmuró:

—Sofi, de verdad lo siento, mi papá volvió a causarte problemas.

Sofía negó con la cabeza, restándole importancia, y con ayuda de otro, entre ambos cargaron a Lázaro para meterlo a la casa.

Apenas lo acomodaron en el sofá, Lázaro fue recuperando la conciencia. Cuando abrió los ojos, se topó con seis miradas fijas en él.

—¿Cuando huiste y dejaste a tu esposa y a tu hija, de verdad nunca pensaste que yo podría arrepentirme?

Sofía lo miró de reojo, sin mostrar emoción, y acercó su taza para dar un sorbo a su bebida.

Lázaro se removió incómodo, pero su voz salió mucho más respetuosa:

—Yo confío en usted, señorita Sofía...

—Pero yo sí podría arrepentirme —le cortó Sofía, con voz impasible.

Un escalofrío recorrió la espalda de Lázaro. Sintió cómo la ansiedad le hacía imposible quedarse quieto.

—Aunque no lograste escapar, pues ni modo, acéptalo y hazte a la idea —añadió Sofía, dibujando una leve sonrisa. Esa curva sutil tenía algo inquietante, como si ocultara espinas.

De pronto, se enderezó y aplaudió para llamar la atención.

—Hace veinte años, el cadáver que quemaste no era el de Leonor, ¿cierto?

En cuanto tocó el tema de fondo, sus ojos, antes apacibles, se volvieron filosos, capaces de atravesarlo por completo.

Lázaro sintió el aire a su alrededor tan cargado que parecía estar lleno de agujas, todas apuntando directo a su pecho.

Titubeó, dudando si responder, como si dentro de su cabeza pesara las consecuencias de cada palabra.

Sofía no apartó la mirada, inmóvil y paciente.

—Sí.

Al final, Lázaro bajó la cabeza y aceptó, resignado.

—Después, Oliver te dio una cantidad enorme para que renunciaras. Regresaste a Villa Laguna y durante años llevaste una vida de lo más común, tranquilo con tu familia. Pero hace poco, Oliver volvió a buscarte y te obligó a salir a dar falso testimonio.

La voz de Sofía era como una nube suave, flotando sin apuro.

Lázaro cerró los ojos con resignación.

—Si ya lo sabes todo, ¿ahora qué quieres hacer conmigo?

—Estuviste tanto tiempo encerrado en la fábrica, ¿no te dan ganas de vengarte?

Sofía se encogió de hombros y su tono, aunque distante, tenía algo tentador, como si estuviera sembrando dudas en la mente de Lázaro.

Él tragó saliva y la miró fijamente.

—¿Qué estás proponiendo...?

Con un suspiro, apretó los dientes.

—Está bien, pero no aseguro que todos vayan a creerme.

Sofía le dedicó una sonrisa tranquila.

—Con que te atrevas a decirlo, me basta.

—Ustedes acaban de regresar de la fábrica. Federico, llévalos al cuarto de huéspedes del segundo piso para que descansen.

Al escuchar el permiso de Lázaro, Sofía le hizo una seña a Federico.

Federico se relajó al instante. Su rostro, antes tenso, se iluminó con una sonrisa genuina.

—¡Vengan conmigo!

Lázaro, aunque guardaba silencio, no dejó de seguir con la mirada a ese niño vivaz.

En el fondo, Federico solía ser más reservado, pero después de tanto tiempo sin verlo, a Lázaro le sorprendía lo abierto que se mostraba ahora.

Antes de subir las escaleras, Lázaro no pudo evitar mirar a Sofía una vez más.

Ella seguía sentada en el sofá, platicando con Marcos y los demás.

Lázaro soltó un largo suspiro, y poco a poco, sintió cómo el peso sobre sus hombros se aligeraba.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera