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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 835

Pero para los demás, escuchar aquello fue como recibir un balde de agua helada.

Ofelia bajó la cabeza, los ojos enrojecidos por las lágrimas contenidas. El señor Tapia estaba tan molesto que la cara se le puso casi púrpura. Los padres de ambos bandos también mostraban gestos de incomodidad y fastidio.

El señor Tapia, con voz temblorosa y un enojo que se le notaba hasta en el bigote, soltó:

—Xavier, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo?

Xavier bajó la mirada, tomó la caja de pañuelos que tenía al lado y la acercó hacia Ofelia.

—Prefiero ser claro desde ahora. No quiero hacerle perder su tiempo a Ofelia. Así podrá salir a buscar a alguien que de verdad la quiera y desee hacerla feliz. Yo no soy esa persona. Si la obligaran a estar conmigo, en realidad solo le harían daño.

El señor Tapia tronó:

—¡Tú! ¿Qué tonterías andas diciendo?

Xavier se metió una mano al bolsillo y, con una calma extraña, respondió:

—Tal vez no me crean, pero tengo que decirlo: hay alguien que me gusta.

El llanto de Ofelia se volvió más evidente. Las caras de todos se fueron ensombreciendo, y la de Jonás y Adela era la más descompuesta de todas. Jacobo y Antonella también empezaban a perder la paciencia.

Xavier continuó:

—Todavía la estoy buscando. Si algún día logro que me quiera, la traeré de inmediato para que la conozcan.

Al decir esto, los ojos de Xavier se iluminaron, y una media sonrisa asomó en sus labios.

—Así que no, no creo que vaya a quedarme solo para siempre.

Antonella, haciendo un esfuerzo por mantenerse tranquila, habló con suavidad:

—Mejor siéntate y platícalo bien. Aquí estamos todos, tus padres, la familia Tapia y Ofelia. ¿A dónde quieres ir? Aunque no quieras, deberías quedarte y terminar la comida como corresponde.

Jonás y Adela querían a Ofelia como a lo más preciado de su vida. Verla rechazada de esa manera les rompía el corazón. Sabían que nadie podía obligar a Xavier a quererla, pero aun así, la rabia les hervía por dentro y no podían evitar mostrarlo en sus caras.

Xavier miró alrededor de la mesa, notando las expresiones de todos, y solo entonces preguntó:

—Si quieren que me quede…

—¡No queremos!

La que apenas minutos antes había dicho, temblorosa, que quería intentarlo, ahora levantó la mirada, los ojos llenos de lágrimas, y gritó:

—¡Vete! ¡No quiero volver a verte nunca! ¡Lárgate!

Capítulo 835 1

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