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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 330

—Primero dime qué demonios sucedió.

—¿Quién te dejó así? Vera, ¿cómo terminaste en este estado?

La mirada de Diego estaba cargada de angustia y culpa.

Al ver el rostro de Vera, que no había cambiado mucho desde su infancia, sintió una repentina punzada de dolor en el fondo del corazón.

Hace años, ella era la hermana a la que más consentía. ¿Hasta qué punto la adoraba?

Le daba todos sus dulces, permitía que jugara con los modelos de aviones que nadie más podía siquiera mirar... todo era para ella.

La mimaba de forma genuina, le perdonaba todo, incluso le ayudaba con sus tareas con infinita paciencia; cada segundo libre que tenía, lo usaba para jugar a su lado.

Y ahora... había terminado cubierta de heridas bajo sus propias narices, sin que él se hubiera dado cuenta en absoluto.

—Yo... yo...

Vera no podía parar de llorar. Al ver la compasión en los ojos de Diego, se arrojó a su pecho, buscando consuelo.

—Fueron... Amaya y Romeo.

El cuerpo de Diego se tensó de golpe. Apretó los puños y un destello de pura furia congeló su mirada.

—Sigue hablando.

—Aquel día golpeaste a Romeo en el hospital, y como yo tenía el video de ellos en mi poder, guardaron mucho resentimiento... y enviaron a Saúl para que me destrozara.

Vera le contó la historia entre sollozos, llorando durante todo el relato.

—Con tal de obligarme a borrar el video... ellos... llamaron a ocho hombres para... para...

En ese punto, la agonía en la voz de Vera era inmensa; no pudo continuar.

Se derrumbó llorando, aferrada a Diego, su cuerpo entero casi convulsionando por el llanto.

Diego comenzó a temblar. El odio reprimido que guardaba estalló violentamente al escuchar esas palabras.

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