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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 306

La voz de Diego sonó grave, implacable, sin dejar lugar a objeciones.

Esa respuesta fue como un balde de agua fría para Vera. Se puso de pie de un salto:

—¡Diego! Esa cualquiera se revolcó con Romeo, ¿y tú todavía la llamas tu esposa?

—¡Yo... yo no quiero ser tu familia! ¡Cuando te divorcies, quiero estar contigo!

—Diego, ni siquiera compartimos sangre, ¿a qué le tienes tanto miedo? La verdad es que yo soy... mucho más digna de ti que Amaya. ¿Acaso no te das cuenta?

Mientras hablaba, se lanzó desesperada hacia el pecho de Diego.

Las palabras de Romeo la habían empujado al límite.

Si Romeo tenía el valor de confesar sus sentimientos abiertamente, ella no iba a quedarse atrás.

Había estado enamorada de Diego durante años, pero siempre tuvo que reprimirlo por culpa de los prejuicios sociales.

Ya no quería fingir. Se estaba divorciando, y él estaba a un paso de hacer lo mismo.

Ambos compartían una historia, se conocían de toda la vida; lo único que faltaba era dar el primer paso.

Quería aprovechar el momento, romper esa barrera y hacerle entender que ella era la opción perfecta.

Pero Diego la empujó con fuerza, su mirada era témpanos de hielo:

—¡Vera! ¡Reacciona! ¡Entre tú y yo no habrá nada, jamás!

—Y escúchame bien: nunca me voy a divorciar de Amaya. ¡Ni en sueños se la voy a entregar a Romeo!

—¡Si Romeo tiene el descaro de desear a mi mujer, me encargaré de que se convierta en el amante despreciado por todos! ¡A ver si le quedan ganas de ir por la vida de caballero intachable!

El fuego que ardía en el interior de Diego no era solo la obsesión por retener a Amaya, sino también un instinto competitivo enfermo, negándose a ser derrotado por Romeo Ortega.

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