Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 147

30 DÍAS… CAPÍTULO 23. Posibilidades

Allison apenas tuvo fuerzas para protestar cuando Ángel la levantó en brazos.

—Puedo caminar —murmuró, aunque dejó caer la cabeza contra su hombro.

—Claro.

—Puedo.

—Te creo —rio él porque nadie tenía que decirle que no podía.

—Entonces bájame.

Pero Ángel continuó avanzando hacia la cabaña como si no la hubiera escuchado. Allison hizo un intento poco convincente por levantar la cabeza, pero terminó acomodándose mejor contra su pecho.

—Esto es abuso de autoridad, señor conejito secuestrador.

—Hace dos días cambiaste los códigos de mis cerraduras.

—Por razones médicas. Y a propósito, ¿cómo saliste entonces?

—Tengo códigos maestros. Soy tu lindo conejito secuestrador, pero no soy idiota.

Allison decidió que aquel argumento era difícil de combatir y guardó silencio durante el resto del camino.

Una vez dentro, Ángel la llevó directamente al baño. La ducha caliente terminó hacerle efecto, Allison dejó escapar un suspiro mientras terminaban de quitarse el resto de la ropa. Allison aprovechó para revisar nuevamente la herida de su brazo, ignorando sus protestas cada vez que intentaba decirle que estaba bien.

—La venda está húmeda —dijo ella—. Hay que cambiarla.

—Después.

—Ahora.

—Allie…

—¿Quieres otra infección? ¡La infección te pondría débil, conejito!

Ángel cerró la boca.

—Eso pensé. Te gusta más follar que sobrevivir.

Después de la ducha, ella lo obligó a sentarse mientras limpiaba cuidadosamente la herida. La inflamación había disminuido bastante, pero Allison no estaba dispuesta a confiarse después del susto de los últimos días. Preparó otro suero con el antibiótico siguiendo las indicaciones que había recibido y volvió a pincharlo mientras Ángel la observaba trabajar.

—Estás disfrutando demasiado de esto.

—¿De qué?

—De tenerme inmovilizado.

Allison levantó la bolsa del suero.

—Esto es medicina. Para inmovilizarte voy a usar las esposas.

Ángel negó con la cabeza, divertido, pero cuando terminó el suero, ya había avanzado bastante la mañana. Allison recogió las cosas mientras él se levantaba y caminaba hacia la parte trasera de la sala.

—Ven.

—¿Adónde?

—Quiero enseñarte algo —dijo Angel y apoyó una mano sobre una sección de la pared que Allison siempre había considerado simplemente parte del revestimiento. Accionó un mecanismo y comenzó a deslizarla.

No era una pared, era un enorme ventanal cubierto por paneles interiores. La luz inundó la sala y detrás apareció el lago. El agua se extendía detrás de la cabaña, oscura y tranquila bajo el cielo invernal. Los árboles rodeaban las orillas y una terraza de madera avanzaba sobre el lago.

Allison abrió la boca.

—¡Hijo de puta! —exclamó sobresaltándola.

—¿Qué…?

—¡Entonces sí tenías intención de tortura! ¡Me secuestraste con esta vista y me la escondiste!

—No te la escondí. Solo que… estabas secuestrada, no en un paquete vacacional.

—¡Pues quiero presentar una reclamación!

Ángel se acercó por detrás y rodeó su cintura con los brazos.

—Y tu hermana no se está muriendo. ¿Verdad?

—Nop.

Allison soltó el aire como un globo desinflándose porque se estaba dando cuenta de que el hombre frente a ella ofrecía tanta sinceridad como resistencia a soltar su plan, así que sabía que no conseguiría mucho de una sola vez.

—Está bien, solo quiero saber algo: ¿El hombre que investigas te está haciendo daño a ti o a alguien que quieres?

Y esta vez Angel no respondió inmediatamente.

—A mi familia… y a todo lo que mi familia ha construido.

Allison bajó la mirada hacia los documentos, porque esa frase, aparentemente pequeña, explicaba algunas cosas.

—He encontrado indicios compatibles con espionaje corporativo —dijo con un gesto suave—. También pagos que podrían ser sobornos, y operaciones que parecen diseñadas para desplazar a otros competidores. Pero eso no es lo que más me preocupa.

Ángel se inclinó hacia delante, sabiendo que ella había dado con algo importante.

—¿Qué encontraste?

Allison sacó varias hojas.

—Alteraciones en los lotes de las bodegas de ese hombre —dijo y la reacción de Ángel fue inmediata.

—Allie… eso puede ser muy peligroso.

—Exactamente. —Allison extendió los documentos sobre la mesa y señaló varias anotaciones—. Hay números de lote que cambian entre registros. Cantidades que entran y salen sin corresponderse. Todavía no tengo suficiente información para saber qué está ocurriendo pero…

Ángel tomó una de las hojas.

—Pero eres lo bastante inteligente como para inferior las posibilidades —comprendió Angel.

—Varias. La menos grave sería fraude comercial.

—¿Y la más grave? —la increpó él y Allison pasó saliva.

—Podría estar vendiendo vinos contaminados a precios más bajos por fuera del mercado.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS