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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 108

CAPÍTULO 108. Un bebé limpio

Una línea continua atravesó la pantalla y el personal médico entró rápidamente, haciéndolos retroceder. El cuarto se llenó de gritos, desesperación, intentos de reanimación, pero aquella línea no se movía; y al final todos sabían que por más que intentaran, nada podían hacer para que llegara viva al día siguiente.

Diez segundos pasaron en medio de los gritos de los médicos. Un minuto, dos, cinco… pero aquella línea no volvió a moverse.

—Declaren la hora de la muerte: siete cuarenta y tres minutos de la mañana —dijo uno de los médicos.

Y entre Emerson, Jordan y Katerina, ni uno solo sintió tristeza cuando se declaró la muerte de Jasmine Blackwood.

Jordan fue el primero en salir de la habitación sin decir una palabra, como si necesitara un aire diferente para respirar, y Katerina fue detrás de él, que se detuvo con una brusquedad inesperada y la levantó por la cintura para abrazarla.

—¿Qué se supone que haga ahora? —murmuró contra su cabello—. Ni siquiera sé por dónde empezar.

—Es difícil tener una madre desaparecida cuando tienes un padre tan puto, pudo haberse tirado a medio Nueva York —suspiró ella y por primera vez en muchas horas Jordan pudo sonreír.

Sin embargo Kat se quedó quieta de repente, pensando, recordando cada palabra de Jasmine, y en un segundo levantó la cabeza y miró a Emerson, que acababa de salir de la habitación acompañado por una enfermera.

—Viejo...

Él se volvió y Katerina frunció ligeramente el ceño.

—Cuando Jordan nació… —Hizo una pausa—. ¿Estaba limpio?

Por un segundo el silencio entre ellos fue de incomprensión, y Emerson caminó hacia ellos como si necesitara más explicación para entender de qué hablaba.

—¿Limpio? ¿A qué te refieres?

—A la primera vez que cargaste a Jordan —aclaró ella, gesticulando como si una idea descabellada acabara de ocurrírsele, pero necesitara sacarla de su cabeza—. ¿Estaba completamente limpio o todavía se notaba que acababa de nacer? ¿Tenía restos del parto, sangre o algo así? ¿O parecía un bebé al que ya habían bañado?

Jordan observó a su padre con atención y Emerson frunció el ceño, haciendo un esfuerzo por regresar mentalmente tres décadas atrás.

—Estaba colorado, arrugado y chillaba como si el mundo le debiera un trono y un pañal limpio… pero todavía no tenía ninguno.

Jordan hizo una mueca.

—Gracias por la descripción.

—¡Espera! Me orinaste encima… por eso sé que no traías pañal todavía… —murmuró entrecerrando los ojos—. Una enfermera te llevó a limpiarte.

Emerson no entendía por qué aquello era importante, pero sí sabía que podía recordar todo del nacimiento de su hijo, o al menos de la primera vez que lo había tenido en brazos.

—Entonces tenemos algo con lo que empezar a buscar.

—Podríamos empezar por ahí —confirmó Katerina—. Fecha de nacimiento, ciudad, hospitales donde atendían los médicos de Jasmine, mujeres ingresadas ese día, nacimientos registrados...

Emerson la miró esperanzado.

—¿Nos ayudarías? —preguntó, y aunque ella sabía que a Emerson le sobraba dinero para contratar a un buen investigador privado, también sabía que si le estaba pidiendo ayuda era porque quería que la historia de Jordan no se convirtiera solo en una búsqueda desesperada de la verdad.

—Está bien. Si quieren empezar a investigar, puedo ayudarlos. —Katerina fue prudente antes de añadir—: Pero no sé qué vamos a encontrar. Han pasado más de treinta años y no sabemos qué información fue falsificada.

Jordan miró a su padre y después volvió a mirar a Katerina.

—Quiero hacerlo —decidió y ella asintió.

—Entonces lo haremos. Pero no hoy. Primero tenemos asuntos más urgentes que resolver —murmuró Kat—. Lo siento por los muertos, pero es hora de ocuparnos de los vivos que todavía tenemos.

Y una punzada de culpa se asomó a los ojos de padre e hijo.

—Byron… —murmuró Emerson—. Todo lo que le pasó fue por nuestra culpa.

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