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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 106

CAPÍTULO 106. El final de una mentira

Jordan regresó al hospital cuando faltaba poco para el amanecer. Habían sido horas interminables entre declaraciones, policías, fiscales y abogados. Pero al menos, esta vez había terminado de una manera diferente: había visto personalmente cómo esposaban a Angela.

La libertad que había comprado pagando una fianza apenas había durado unas horas. El fiscal había presentado nuevos cargos por planificación de asesinato y agresión, además de solicitar su detención preventiva. Esta vez ningún abogado había podido sacarla de allí. No habría una segunda fianza.

Cuando Jordan entró en la habitación de Katerina, su madre, Alba, se levantó del sillón donde había permanecido acompañándola.

—Está dormida —susurró y Jordan asintió.

—¿Cómo está?

—Bien. El médico volvió a revisarla. Ella y el bebé están perfectamente, pero ahora por fin está descansando.

Aquellas palabras consiguieron aliviar parte de la presión que sentía en el pecho, y Alba le palmeó brevemente el brazo antes de dirigirse hacia la puerta.

—Creo que iré a descansar yo. Algo me dice que no te vas a mover de aquí.

Jordan sonrió, comprendiendo que deliberadamente estaba dejándolos solos. Se sentó junto a la cama y durante casi una hora permaneció allí, observando a Katerina dormir mientras el cielo comenzaba a aclararse detrás de las ventanas.

Ella abrió los ojos lentamente cuando la luz del sol le tocó los párpados, pero tardó unos segundos en enfocar la mirada.

—Jordan...

—Hola.

—¿Cuándo llegaste?

—Hace un rato.

Katerina observó su expresión agotada.

—¿Qué pasó con Angela? ¿Tu plan salió como esperabas?

—Salió mejor de lo que esperaba —murmuró él—. Se le escapó todo un plan en el taxi, y ya la arrestaron otra vez. —Jordan dejó escapar el aire—. Esta vez la intencionalidad que demostró sirve para comprobar que es un peligro si está libre, así que el fiscal consiguió que permanezca detenida sin fianza.

Katerina cerró los ojos un instante.

—Entonces terminó.

—Esa parte sí.

Jordan permaneció callado unos segundos antes de mirarla, y Kat pudo ver aquella extraña chispa en sus ojos.

—Quiero abrazarte —dijo pronto y Kat pasó saliva y arqueó ligeramente una ceja.

La petición era tan sencilla que casi le provocó una sonrisa.

—Eso puedes hacerlo.

La risa de Kat llenó la habitación, pero terminó saliendo de la cama despacio, y cuando amaneció del todo caminaron juntos y en silencio hasta la habitación de Emerson.

Lo encontraron despierto, con el hombro inmovilizado y una expresión de fastidio que indicaba que llevaba demasiado tiempo discutiendo con las enfermeras.

—¿Lo conseguiste? —preguntó apresurado después de abrazar a Kat, y Jordan le hizo un gesto de asentimiento.

—Angela está presa. Esta vez sin fianza —le informó y Emerson hizo un gesto que era mitad cansancio y mitad alivio.

—Bien —gruñó y en ese momento Jordan intercambió una mirada con Katerina antes de continuar.

—Papá… creo que deberías saber que Jasmine está muriendo.

La expresión de Emerson no cambió, pero se quedó unos segundos mirando hacia la ventana.

—Quiero verla —dijo por fin y Jordan frunció el ceño.

—Papá...

—Quiero verla antes de que muera. No por venganza, sino porque esa mujer me debe demasiadas explicaciones como para dejar este mundo en sus propios términos —sentenció—. No se va a ir con la maldita conciencia tranquila, sin decirnos de dónde te sacó —aseguró mirando a su hijo—. Treinta años de mentiras no terminan con una muerte hijo, solo terminan con la verdad. Hay errores que no se reparan con asumirlos… a estas alturas ya todos deberíamos saber eso.

Jordan apretó los puños para contener la incomodidad que el simple hecho de ver a Jasmine le provocaba, pero terminó cediendo.

—Está bien. Si quieres verla… entonces yo voy contigo.

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