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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 165

Por suerte, la gente de Alejandro no volvió a contactar a Pablo ni a los demás.

El robo de empleados que temía no sucedió.

El mayor miedo de Lucía era que Pablo se diera cuenta de que Alejandro era «Z.A.» y lo siguiera de nuevo como en su vida pasada. Afortunadamente, Pablo todavía no sabía que él era el legendario programador.

Dos meses después, la Familia Quiroga fue a la casa de los García a cenar.

Cristina Quiroga tenía un hermano mayor y un sobrino y una sobrina que estaban en la escuela primaria. Su influyente tío, Sebastián Quiroga, también tenía dos hijos que estaban en la preparatoria. A los ojos de los demás, Lucía era solo una joven que no tenía mucho de haberse graduado de la universidad, así que sus padres le encargaron cuidar a los niños.

Después de cenar, sus padres aún tenían cosas que hablar con Sebastián Quiroga. Julio García y su esposa debían hacer compañía a sus suegros. Temiendo que los niños se aburrieran, Lucía tomó la iniciativa de sugerir llevarlos a los juegos recreativos.

Con esa energía propia de su edad, naturalmente estaban encantados. Al salir, Lucía se dio cuenta de que su auto nunca había estado tan lleno.

En cuanto pisaron el local de maquinitas, los ojos de los niños se iluminaron. Lucía les compró unas cuantas tarjetas de juego y se quedó viéndolos jugar.

Los dos más pequeños todavía no sabían muy bien cómo jugar. Lucía sonrió, se sentó junto a ellos y les dijo: —Vengan, yo les enseño.

Los pequeñitos pensaron que la joven olía muy bien, y que era hermosa —nadie en todo el lugar era más bonita que ella— así que no les molestó en absoluto.

Lucía sostuvo suavemente la palanca de mando y habló con ternura: —Presionen este botón para atacar, usen la palanca para esquivar, y esperen el momento perfecto para actuar. Vengan... es muy fácil.

Al ver que aún les costaba trabajo, Lucía les hizo una demostración. Jugó impecablemente; sus manos volaban sobre la palanca, presionaba los botones con precisión y pasó el nivel de carreras a la primera, logrando un puntaje altísimo sin esfuerzo.

—Prima, eres increíble —se acercó la chica de preparatoria, habiendo perdido por completo la incomodidad inicial.

Lucía sonrió. —Hace mucho que no jugaba.

Fue en unas maquinitas como estas donde ella solía estar con el enérgico joven Lucas Paredes, amontonados frente a una máquina, riendo y compitiendo. En aquel entonces, no podía ganarle a Lucas, así que siempre le pedía ayuda a Alejandro Zavala. Ella debió haber tenido unos 15 o 16 años. En esa época, Alejandro todavía le sonreía. Fue solo después, cuando él se rebeló contra el matrimonio arreglado, que...

Lucía evitó seguir pensando en eso. Sonrió y jugó con ellos un rato más antes de levantarse para dejarlos intentar.

Como media hora después, Lucía escuchó una voz que la llamaba por detrás.

Capítulo 165 1

Capítulo 165 2

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