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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 147

Dos meses después.

El Consorcio García convocó a una magna conferencia de prensa donde presentó al mundo un sistema de energía de microfusión totalmente controlable.

Una tecnología revolucionaria adaptable a todo tipo de escenarios: desde vehículos civiles hasta maquinaria de grado militar.

La noticia cayó como una bomba en todo Puerto Coral.

Víctor Jiménez, que se encontraba presente en el evento, había asistido creyendo que los García solo lanzarían humo para atraer inversores. Jamás imaginó que realmente estaban a punto de cambiar el mundo.

De inmediato sacó su teléfono y llamó a Alejandro Zavala, pero solo escuchó un tono de ocupado.

Alejandro no contestó.

Él se había enterado de la noticia mucho antes que Víctor.

Al mismo tiempo, los directores de las principales empresas tecnológicas vinculadas al Grupo Zavala se pusieron de pie frente a sus pantallas, murmurando que aquello era imposible.

Zavala Tech había invertido miles de millones de pesos, colaborando con tres de los laboratorios nacionales más prestigiosos durante más de un año, y ni siquiera estaban cerca de lograr la estabilidad del núcleo de fusión. ¿Cómo diablos el Consorcio García se les había adelantado?

Cualquiera en la industria sabía que Zavala Tech era el rey indiscutible de la tecnología en Puerto Coral.

Alejandro, desde su inmensa oficina, no dijo una sola palabra.

Simplemente tomó su palo de golf y dio un golpe seco.

Luego, miró a su asistente, Mateo Vicario, y le ordenó con voz gélida:

—Hazme una cita con Julio García.

Mateo salió a hacer las llamadas pertinentes y regresó a los pocos minutos con el rostro pálido.

—Sr. Zavala, le pido una disculpa. El Sr. García está en un viaje de negocios. Dicen que no podrá recibirlo hasta la próxima semana.

Era evidente que Julio lo estaba evadiendo.

Alejandro no mostró la menor señal de molestia. Con expresión inescrutable, dictó:

—Sin importar el precio, quiero que asegures el primer lote de los nuevos productos del Consorcio García. Bloquéalos antes que nadie, no me importa cuánto cueste.

Jimena, que estaba sentada en un rincón de la oficina, sentía que el corazón le iba a estallar. Respiraba con dificultad.

¿Cómo era posible?

¿Cómo pudo el Consorcio García desarrollar eso primero?

—Alejandro... —murmuró con un hilo de voz.

Alejandro la ignoró por completo. Parecía no haberla escuchado, pues ya estaba marcando un número en su teléfono.

Capítulo 147 1

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