Entrar Via

Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 127

El primer domingo de junio. Una fecha perfecta.

Era el día de la boda de Julio García, presidente del Consorcio García, con Cristina Quiroga.

La boda de la familia García era aún más majestuosa que en la vida pasada.

En la línea de tiempo anterior, los rumores de que Julio y Alejandro Zavala se habían peleado a golpes por Jimena, en un ataque de celos, habían envuelto la celebración en una nube negra. Lucía llegó a escuchar a los invitados susurrar que Julio se estaba casando con Cristina solo porque no había podido conquistar a la señorita Jiménez.

Aquellas habladurías habían enfurecido profundamente a las familias García y Quiroga... pero a nadie le había dolido tanto como a Lucía.

Ahora, con una nueva oportunidad en la vida, esos rumores tóxicos no existían, y Lucía estaba radiante de felicidad.

Después de la ceremonia principal, la música cambió a una pieza de baile. Lucía caminó directamente hacia Camilo Zavala.

—Camilo, ¿bailamos?

En su vida pasada, en esta misma boda, Lucía había invitado a Alejandro a abrir la pista con ella, pero él la había rechazado fríamente.

Esta vez, Camilo respondió con entusiasmo:

—¡Claro que sí!

Lucía sonrió y extendió la mano con una gracia impecable.

Llevaba un elegante vestido rosa que resaltaba su figura de porcelana, esbelta y llena de curvas sutiles. Su sedoso cabello oscuro estaba recogido en un peinado impecable que dejaba a la vista su largo y delicado cuello. Con una mirada pura y cautivadora, se convirtió en el centro de atención de todo el salón de manera natural.

Mientras caminaba hacia la pista de baile de la mano de Camilo, varios solteros de la familia Quiroga no paraban de preguntar quién era esa deslumbrante joven.

Lucía había practicado danza desde niña. Sus movimientos eran fluidos, combinando líneas precisas con una flexibilidad hipnótica. Al ritmo de la apasionada melodía, su forma de bailar hacía que la sangre de los espectadores hirviera de admiración.

Lucas Paredes, de pie junto a la pista, la observaba con los ojos entrecerrados. Pasó saliva y apretó su copa de cristal con tanta fuerza que casi la rompe.

Isabel Luna sacó su celular y tomó varias fotos a toda velocidad, pero como no le parecía suficiente, empezó a grabar un video. En la pantalla, Lucía parecía flotar con su vestido rosa, sus ojos brillaban y su belleza era, sencillamente, deslumbrante.

—Mi amiga Lulú es... una verdadera diosa —murmuró Isabel, fascinada—.

—¡Lulú, eres espectacular! —gritó emocionada. Al bajar el teléfono, notó que el ambiente se había vuelto aún más romántico, y al ritmo de la música, el novio se inclinó para besar a la novia...

Por un instante, el tiempo pareció detenerse, dejándolos en un momento íntimo y eterno.

—Ay, Dios mío, mis ojos no dan abasto... El novio sí que tiene estilo.

Isabel apuntó rápidamente la cámara hacia los novios para capturar el beso. Cuando por fin se separaron, dejando a Cristina ruborizada de felicidad, volvió a enfocar a Lucía.

Fue entonces, cuando el ritmo de la música comenzó a bajar, que Isabel notó algo extraño: no solo Lucas Paredes estaba clavado mirando la pista, sino que también Alejandro Zavala...

«¿Qué rayos significa esa mirada que tiene Alejandro?» pensó Isabel, con un mal presentimiento.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero