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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 119

—Lulú, ¿qué pasa? —preguntó Julio, girando el rostro al notar la repentina palidez de su hermana.

—Julio, no me siento nada bien...

Lucía sintió que el pecho se le contraía dolorosamente y dio un paso hacia atrás.

Había borrado por completo la existencia de Maribel Quintana de su mente, y el encuentro sorpresa la había dejado paralizada.

Julio siguió la mirada de su hermana hacia la recepción, pero no notó absolutamente nada fuera de lo común.

—Julio, ve tú a pagar el anticipo —dijo Lucía, perdiendo la compostura de golpe—. Me duele el estómago, tengo que ir al baño urgente.

Fue una retirada instintiva. Tras soltar la excusa, se dio media vuelta y salió corriendo a toda prisa.

Utilizando las enormes columnas del lobby para ocultarse, se dirigió hacia un rincón apartado.

Solo cuando logró esconderse en un área oscura rodeada de grandes plantas decorativas, pudo respirar con normalidad.

Aquel día en el motel de la playa, Lucía solo deseaba que Maribel fuera a buscar a Alejandro para llevarse el crédito por haberlo salvado. Lo que nunca se le pasó por la cabeza fue que volvería a cruzarse con ella y que su propia identidad quedaría expuesta.

Habían pasado casi dos años, y Maribel ya había ascendido a gerente del prestigioso hotel.

Lucía sabía perfectamente lo talentosa que era. Sabía que más adelante, gracias al impulso de Alejandro, Maribel se convertiría en el centro de atención, alcanzando una fama estratosférica a nivel nacional.

Incluso Jimena había muerto de celos por culpa de Maribel en más de una ocasión, por no mencionar todo lo que había sufrido la propia Lucía en su vida pasada.

A pesar de todo, Alejandro siempre las había tratado a ambas mil veces mejor de lo que la había tratado a ella.

Refugiada en el rincón, Lucía intentó calmar los latidos desbocados de su corazón.

Apoyando la espalda contra la fría pared de los azulejos, asomó la cabeza con cuidado para espiar.

Maribel estaba hablando con Julio.

Como Alejandro ya había dado aviso a la recepción, Maribel no mostró ningún tipo de sorpresa al atender a Julio.

Julio entregó el pago del anticipo.

Mientras ella lo registraba en el sistema, él tamborileaba los dedos sobre el mostrador y giró la cabeza, mirando con preocupación en dirección a los baños.

Maribel también siguió la mirada del joven.

Lucía se encogió de inmediato para volver a esconderse.

Con tal de evitar que Jimena se llevara el premio sin mover un dedo, le había sugerido a Maribel que buscara a Alejandro. Ahora se daba cuenta de que ella misma había encendido la mecha de una bomba.

El arrepentimiento la consumía.

Si hubiera sabido que, al final, Jimena igual terminaría robándose el crédito, jamás le habría dirigido la palabra a Maribel en aquel entonces.

Aunque, para ser justos, solo habían intercambiado una frase.

Y de eso ya habían pasado casi dos años. Como recepcionista, Maribel veía cientos de rostros todos los días; lo más lógico era que no recordara a alguien con quien cruzó una sola frase fugaz.

Seguramente no la reconocería.

Capítulo 119 1

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