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Renací en la Noche del Parto romance Capítulo 98

Owen se sentó en el sofá con el bebé en brazos y levantó la vista hacia Aurora, quien permanecía quieta junto a la mesa de centro.

No dijo una palabra.

Durante el último año, Aurora había causado todo tipo de líos en la familia Morales.

Había provocado muchos problemas.

¿Y cuántas veces no había perjudicado a la familia Morales? Además de eso, se la había pasado molestando a Riqui.

Aunque, claro, Riqui siempre la defendía.

Owen, la verdad, no quería que ella se quedara.

Solo que su hijo insistía en darle otra oportunidad, y él tampoco quería quedar como el malo.

Se giró hacia la anciana y le dijo:

—Mamá, con este asunto, preferimos ser prudentes.

La anciana lo miró de reojo.

—¿Prudentes con qué?

—Auri todavía es joven. Aunque haya cometido errores, ¿acaso deberíamos condenarla y no darle la menor oportunidad? —respondió la abuelita, protegiendo a Aurora.

Al oír esto, Aurora levantó la cabeza de inmediato y la miró.

Su abuelita sí que era buena con ella.

Sintió un nudo en el pecho.

En su vida pasada, nunca debió dejarse manipular de esa manera.

Todo por escuchar ciegamente a César.

No solo perdió a su hijo, también arrastró a Ricardo al desastre.

Por eso, en esta vida, no pensaba dejar que César ni Lavinia se salieran con la suya.

—Siempre han dicho que, si una persona comete errores y es capaz de corregirlos, eso es lo mejor que puede pasar.

—¿De verdad no puedes darle una oportunidad a tu nuera? Además, si los obligas a divorciarse, ¿qué va a pasar con tu nieto? Ya va al kínder, ¿qué va a decir cuando le pregunten por su mamá? ¿De verdad quieres que diga que no tiene mamá? —insistió la abuelita.

Owen guardó silencio y bajó la mirada hacia su nieto, que dormía plácidamente en sus brazos.

Dudó.

—Papá, mamá, ya no hablen más de divorcio. Si Auri quiere seguir conmigo, yo también estoy dispuesto a darle otra oportunidad —intervino Ricardo en el momento justo. Levantó la mano y sujetó la muñeca de Aurora.

No fue un apretón fuerte.

Pero sí le dio mucha tranquilidad.

Luego la guió hasta el sofá para que se sentara a su lado.

—Así que, esto es algo que resolveremos nosotros.

Owen frunció el ceño y los observó, mirando a su hijo y luego a Aurora, que no decía nada.

—Riqui, tu mamá y yo podríamos mantenernos al margen —dijo con resignación—. Pero te aconsejo que lo pienses bien.

—Porque en una de esas...

Pero Owen no alcanzó a terminar la frase.

En ese momento, Aurora, que estaba sentada junto a Ricardo, se levantó de pronto y, sin decir nada, se arrodilló frente a Owen y Flora.

Aurora había sido la consentida de la familia Rosales desde pequeña.

Sus padres siempre la trataron como si fuera una princesita.

Desde que nació, jamás se había humillado ante nadie de esa manera.

Pero esta vez, por Ricardo, estaba dispuesta.

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