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Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 204

El carro se fue llenando poco a poco de risas y plática.

Los chicos compartían anécdotas de todas las veces que el profesor Marcos los había puesto de cabeza, despertando en Candela cierta inquietud por lo que le esperaba.

Ya en su época de posgrado, las noches sin dormir por culpa de la tesis le habían dejado cicatrices de sobra. Pero al escuchar las historias de sus compañeros, se dio cuenta de que, comparado con el profesor Marcos, la profesora Verónica era todo dulzura.

Joaquín notó la cara de susto de Candela y le soltó con una sonrisa:

—El profesor Marcos puede ser estricto en lo académico, pero fuera de eso se preocupa por nosotros. Además, todos sabemos que tú puedes con esto. No te preocupes tanto.

Cristian asintió con la cabeza y añadió:

—Eso es, Marcos nos hace sufrir en el laboratorio, pero cuando salimos, nos toca vengarnos un poco.

—¿Vengarse del profesor Marcos? —preguntó Candela, sin entender del todo.

Cristian arqueó una ceja, sacó su celular y lo desbloqueó con rapidez. Abrió el grupo de chat del instituto, grabó un mensaje de voz y etiquetó al profesor Marcos.

[Marcos, estamos organizando una bienvenida para la nueva, ¿nos apruebas un presupuesto extra?]

En menos de un segundo, apareció en el chat un enorme “¡Lárguense!” ocupando toda la pantalla.

A Cristian ni le importó el desplante monumental. Se puso a teclear como si nada:

[Si no nos das el dinero, la próxima vez en el foro académico me voy a tomar todos los jugos preparados y me voy a llevar todo lo que sobre. Además, le voy a contar a todos los profesores que tú eres mi tutor.]

Apenas mandó el mensaje, el profesor Marcos respondió con un audio larguísimo.

Candela estuvo a punto de darle play, pero Cristian la detuvo.

—¡No, no lo pongas! Lo que manda Marcos es un rap de insultos, ni lo escuches.

Como si fuera cierto, el celular vibró una y otra vez: eran audios de sesenta segundos, todos del profesor Marcos.

Candela, medio incrédula, preguntó:

—¿Todo eso es para insultarte?

Desde el asiento trasero, donde había permanecido callado, Luis intervino:

—Si hoy reaccionó así, seguro nos va a soltar una buena cantidad.

Apenas terminó de decirlo, apareció una notificación en el grupo: el profesor Marcos había enviado un regalo en efectivo.

Cristian lo abrió con rapidez y gritó al celular:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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