Como una de las figuras más reconocidas en el ámbito académico, la profesora Verónica Flores celebraba hoy su última exposición, marcando el cierre de una carrera de décadas dedicada a la investigación y el arte.
Había anunciado públicamente que, de ahora en adelante, su principal objetivo sería formar a su discípula más prometedora: Zaira.
Incluso esta exposición estaba completamente a cargo de Zaira, quien se encargó de cada detalle.
Hoy, Zaira era el centro de todas las miradas.
Todo el mundo sabía que la profesora Verónica siempre había valorado por encima de todo la capacidad profesional y la integridad de sus estudiantes. Si Zaira había logrado ganarse la confianza de la maestra, sin duda debía tener un talento extraordinario.
Por eso, todos los invitados mostraban un gran respeto hacia ella.
Incluso profesores de renombre y larga trayectoria expresaban su satisfacción al ver a Zaira encargada de la exposición.
Fue entonces cuando Candela se acercó a Zaira.
—Qué habilidad, señorita Zaira —le soltó Candela, con una sonrisa que no terminaba de ser amable.
Zaira respondió con una sonrisa tranquila.
—Señorita Candela, hoy es la exposición de la maestra Verónica. No me digas que vienes con intención de arruinarle el evento.
Candela subió un par de escalones, quedando un poco más alta que Zaira. Su presencia, fría y calculadora, parecía envolver a Zaira como una sombra.
Candela se inclinó levemente, sonriendo, y murmuró al oído de Zaira:
—¿Quién sabe? Quizá dejar que la maestra Verónica vea tu verdadera cara no suene tan mal después de todo.
Al terminar, Candela se irguió y le regaló a Zaira una sonrisa llena de significado, antes de girarse y entrar al recinto de la exposición.
Zaira se quedó mirando la espalda de Candela, con una mezcla de rabia y celos en la mirada. Sin embargo, en el fondo, también sentía un cosquilleo de miedo.
Zaira había pensado que, después del escándalo en redes sociales, Candela se hundiría, que no se atrevería ni a salir a la calle, o que tal vez saldría corriendo a aclarar las cosas en internet.
Si eso pasaba, ella tendría la oportunidad de armar más escándalo, de hacerle ver a Fidel que Candela no solo no era de ayuda, sino que incluso podía arruinarlo a él y a Grupo Arroyo.
Además, Zaira, como alumna de doctorado de la profesora Verónica, esperaba ganar el reconocimiento de todos.
Quería que Fidel entendiera que la única persona digna de ser la “señora Arroyo” era ella.

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