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Mi Hija Llama Mamá a Otra romance Capítulo 152

Por si fuera poco, Candela siempre había esperado que su identidad como "Sra. Arroyo" pudiera ser reconocida por los demás.

Y ahora, justo frente a tantos colegas del mundo de la restauración, estaba de pie en la cima, representando a la "Sra. Arroyo".

Esto, sin duda, era lo que más quería Candela.

Fidel había dicho que hoy lograría que Candela se olvidara de la idea del divorcio.

—Ser una pareja que se apoya y se ayuda mutuamente, ¿no es lo mejor que puede haber? —pensó, convencido de su lógica.

El amor, a fin de cuentas, era el lazo más inestable del mundo.

Solo el interés podía hacer que una relación durara de verdad.

Al ver que Candela se acercaba, Fidel acomodó el moño que llevaba en el pecho y se puso de pie para recibirla.

Le dio a Candela toda la atención, mostrándose como el marido perfecto ante todos.

Lo que él no sabía era que, en ese momento, Candela estaba deseando soltarle una cachetada.

—¡Querida, toma asiento por aquí! —dijo Fidel, mientras le abría la silla a su lado e invitaba a Candela a sentarse.

La gente alrededor los observaba, y hasta alguien soltó una broma:

—Sr. Fidel, con esos detalles nos va a dejar a todos los demás en ridículo, nos va a hacer ver como si no tuviéramos ni tantita cortesía.

Fidel sonrió y respondió:

—Sr. Benítez, no me haga pasar vergüenza, si todos saben que usted y la Sra. Benítez son la pareja más unida de todo el gremio. Yo apenas y le estoy aprendiendo un poco.

Candela, por dentro, estaba harta del Fidel de ahora.

Pero, ante tanta gente y con él presumiendo de esposo atento, si le hacía una mala cara en ese momento solo dañaría la imagen que su profesor tenía de ella.

No le quedó más remedio que aguantar y sentarse a su lado.

El foro ya había comenzado.

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