Entrar Via

Maldito hermanastro romance Capítulo 23

23

“Fue una mala idea”

Un ligero rocío caía con suavidad y delicadeza sobre la madrugada del lunes, hoy debía presentarme en la universidad para realizar uno de los exámenes finales antes de las vacaciones de diciembre, pero heme aquí, delante de mi hermanastro, vuelta un lío y sin saber cómo responder ante la declaración de amor que Sullivan acababa de hacerme una vez más. Sus manos temblorosas intentaban tomar el control de las mías, pero me aparté de inmediato para no confundir mucho más sus sentimientos.

Tenía la ligera sospecha que todo esto sobre el amor sólo era algún tipo de confusión que el español sentía; quizás todo estaba dentro de su cabeza o sólo quería sentir que algo en este mundo le pertenecía para no sentirse solo, sus ojos oscuros penetraron los míos, podía sentir esa suspicacia en ellos mezclados con algo de enojo y miedo, que no era para menos, las cosas entre nosotros podría romperse al igual que mi relación con papá. Donovan carraspeó sutilmente la garganta quizás para romper el perturbador silencio que había empezado a predominar en la pequeña habitación.

—Pienso que los deberíamos dejarlos solos, ¿No crees, Kitty?—Mi mejor amiga no me quitaba la mirada de encima pero luego de un doloroso manotón por parte de su hermano esta volvió a la realidad—Ellos tienen cosas de las cuales hablar, si lo desean, pueden subir a la habitación que he preparado para Romina…

Negué aterrada, la última vez que Sullivan y yo estuvimos solos en un lugar las cosas se salieron de control y terminé teniendo el mejor orgasmo de mi vida, es que sentía que él había nacido con el don para hacerte sentir especial, es por eso que no me podía dejar llevar por sus intenciones, ¿Y si solo quiere tener sexo conmigo? Recuerdo muy bien que hasta hace dos días el muy gilipollas fue muy claro sobre esto, según sus propias palabras no quería alarme, solo me la quería meter.

¡Me hierve la sangre de solo recordarlo!

—¿Qué quieres, Aarón?—Solté aquella pregunta en un tono de voz áspero y tosco que tomó por sorpresa a mi hermanastro.

—Estaba preocupado por ti, ¿Iremos a Italia juntos?

Bufé—¿Por qué debería ir contigo, dime? ¡Al igual que papá lo único que haz querido es doblegarme a tu antojo! ¿Crees que no recuerdo todo lo que me hiciste? Hablas de amor ahora y de cosas muy bonitas que hubieran impresionado a cualquier mujer, pero yo no soy cualquiera, Aarón…—Bajé la mirada hacia el suelo porque no sabía cómo decir esto, mis dedos se movían inquietos entre tanto mi garganta se volvía seca una vez más—En el taller de mi padre… Tú…

Brinqué al sentir su cuerpo repentinamente cerca del mío, el pelinegro agarró rápidamente y con una posesividad mis manos para luego llevarlas justo en la zona dónde se encontraba su corazón.

—Te mentí…—Mis pestañas se movieron con rapidez cuando su declaración golpeó mi subconsciente, podía notar el sutil rubor que empezaba a notarse sobre sus pómulos marcados y varoniles—¿Crees que esto es fácil?

Soltó una pequeña risita de vergüenza.

—Tienes que ser claro porque me estás confundiendo… Siento que no eres serio con esto y solo te estás burlando de mí…—Intenté arrancarle mis manos pero me presionó con mayor fuerza. Su labio inferior fue presionado entre sus dientes de una forma lenta y sensual.

—Estoy enamorado de ti desde hace seis años y…—Mis piernas se movieron débiles e inestables, ¿Hace seis años? Eso quiere decir que Sullivan me ama desde que tenía…—¡No me mires con esa cara de asco, por favor!

Mi hermanastro había decidido soltarme para alejarse a unos cuantos pasos de mí, Sullivan dejó reposar su frente por algunos segundos sobre la pared de la cocina mientras que sus brazos estaban a la altura de su cabeza. Podía escuchar desde aquí su respiración inconsistente; se sentía como si todo esto fuese tan difícil para él como lo era para mí.

—¿Estuviste guardando esto todo este tiempo? ¿Por qué me conocías y yo no a ti? Espere… ¿Entonces ya conocías a Hugo?—Un “Sí” me dejó consternada.

—Sufrí tanto en ese tiempo, no sabes lo terrible que fue para mí verte en tu primera cita… Y que no fuese conmigo… Todo empeoró cuando tu padre le contó a mamá que perdiste tu…—Aarón hizo una pausa cerrando los ojos quizás para intentar controlar sus emociones—En ese entonces no volví a casa al menos por tres días, estaba tan ebrio y mi ropa se sentía asquerosa, fui a Western al menos dos veces por día solo para verte ser feliz con él… Hasta que un día, Harold se volvió loco y decidió alejarte del mesero.

Sus manos taparon su boca como si lo que acabase de decir fuese un pecado mortal.

—¿Entonces por qué me trataste mal el día que te conocí?—Todavía recuerdo eso, un pedazo de imbécil me trató como basura para luego follar como animal en mi salón de clases; la primera impresión que tuve de mi hermanastro fue terrible y aun sigo pensando eso.

—No quería que se notara mi amor por ti, ¿Sabes lo difícil que fue? Veía a cada chico acercarse y me volví loco, Bobbie era un idiota perdedor…

—¿Fuiste tú?

Asintió sin dudarlo—Lo golpeé hasta más no poder, le dije que jamás volviera a mirarte sino le sacaría los ojos…

—Eso da miedo, Sullivan.

Sus ojos se desviaron—¿Me tienes miedo?

—Sí… —Sus piernas retrocedieron—Pero de tu estabilidad emocional, porque siento que hoy puedes amarme, pero mañana te aburrirás y solo me dejarás a la mitad del camino, es por eso que necesito este viaje…

Sus ojos comenzaron a tornarse cristalinos, era la primera vez que veía a mi hermanastro de esta forma, tan inestable y suplicante—¿Y si decides quedarte con él, que haré?

—Pero, yo no te amo…—Abrí los ojos con exageración al darme cuenta que he sonando demasiado cruel con mis duras palabras, pero esto era algo que siempre me había caracterizado, no soy una mujer con filtros ni mucho menos podía callarme las cosas si algo para mí estaba mal—Lo siento, yo solo... —Su frente chocó con la mía y guardé silencio.

—Lo sé. Sé que no me amas, pero yo a ti sí y eso es más que suficiente para mí… Por ahora…—Lo último lo susurró demasiado despacio pero yo lo logré escuchar con algo de dificultad—Por ahora solo déjame estar a tu lado, quiero estar contigo así sea protegiéndote como tu familia.

Mis ojos también se cerraron—¿Y Maribel? Para nadie es un secreto que le gustas demasiado, ¿No crees que ella es mucho más bonita que…?—sus manos sujetaron con violencia la parte baja de mi cuello aferrando así sus manos con determinación y posesión sobre la piel sensible de mi nuca.

—Para mí no existe nada más hermosos que tus ojos, Romina, y lo acepto, me he acostado con muchas mujeres sintiendo esto en mi pecho, pero durante todo este tiempo la idea de que fueras mía no existía… Eras solo un sueño que hasta ahora se hace realidad; eras como esa estrella fugaz que traspasaba los límites de su existencia mientras que aparecía efímeramente en una realidad inexistente…

Dios, mi corazón está latiendo con demasiada fuerte, necesitaba separarme ahora mismo de él para tomar un poco de aire antes de perder la poca cordura que me quedaba, mis piernas caminaron hacia el inicio de las escaleras pero terminé deteniéndome en el justo momento en que unas manos rodearon mi abdomen.

—No puedo volver a casa ahora—La voz de Aarón sonaba urgida.

—¿Por qué no?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Maldito hermanastro