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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 555

Con la llegada del otoño, Valentina, acompañada por su psiquiatra y por Mateo Solís, recorrió el Gran Valle del Rift, el monte Kilimanjaro y los Alpes.

Su estado físico se recuperaba lentamente, y su salud mental mostraba una mejoría notable al absorber la riqueza cultural de cada lugar durante el viaje.

Aunque todavía pasaba ratos con la mirada perdida, lloraba sin previo aviso o experimentaba alguna reacción psicosomática, en estos tres meses no había vuelto a intentar autolesionarse.

Eso era una gran noticia para Valentina; una clara señal de que estaba sanando.

El próximo destino que Mateo tenía planeado para ella era la cordillera de los Andes en Sudamérica, esperando que la inmensidad del paisaje la acogiera y liberara ese dolor acumulado por tantos años.

Justo cuando salían del hospital tras recoger sus medicamentos y se disponían a subir al auto, una silueta conocida a la distancia hizo que Valentina se detuviera en seco.

—¿Qué pasa? —preguntó Mateo, siguiendo la dirección de su mirada hacia unos transeúntes y unos árboles altísimos, sin saber exactamente qué estaba viendo.

Valentina parpadeó, volviendo a la realidad, y le dijo:

—Creo que acabo de ver a Leticia. Espérame un momento.

¿Leticia?

Mateo buscó el nombre en su memoria. ¿No era esa la hermana de Ricardo Mendoza?

Jamás imaginó que se encontrarían con alguien conocido al otro lado del océano.

Sin embargo, él no había tratado mucho con Leticia, así que no estaba seguro, hasta que vio a Valentina acercarse rápidamente a una mujer y detenerse frente a ella. Efectivamente, era ella.

—¡Leticia!

Al principio, Valentina pensó que se había equivocado porque Leticia se había cortado el cabello a la altura de los hombros, un estilo muy diferente al que solía llevar.

Ante la duda de si era ella o no, y viendo que la mujer estaba a punto de subir a un vehículo, se apresuró a gritar su nombre.

La mujer se detuvo un instante antes de subir y se giró.

—¿Valentina?

Leticia soltó la puerta del auto, se dio la vuelta y caminó a grandes zancadas hacia ella, tomó sus manos, la miró de arriba abajo y luego la envolvió en un fuerte abrazo.

—¿Cómo estás? —le preguntó Leticia.

Capítulo 555 1

Capítulo 555 2

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