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La obsesiva persecución de mi frío marido romance Capítulo 554

Al bajar del auto, lo primero que vio Elena fue a Sebastián en cuclillas abrazando a Cachito. Le acababa de dar de beber agua y ahora le secaba el sudor con delicadeza.

Llevaba mucho tiempo trabajando en hospitales y había conocido a infinidad de padres, pero Sebastián era uno de los hombres más atentos y minuciosos que jamás hubiera visto.

Sin duda, tenía un talento natural con los niños.

Recordaba cuando, hacía diez años, estuvieron en aquella misión secreta en la isla. Allí había otros habitantes, incluidos varios niños bastante revoltosos. Bastó con que Sebastián pasara un día con ellos para que se volvieran los más obedientes y disciplinados del lugar.

Desde los niños de diez años hasta los más pequeñitos de dos, todos lo llamaban con devoción "Señor Aein".

En ese entonces, su alias encubierto era Aein.

Mucho tiempo después, ella comprendería que aquel código formaba parte de las letras que componían el nombre de Valentina.

Claro que, tratar a aquellos niños en la misión y criar a su propio hijo eran dos cosas completamente distintas. Como padre, la responsabilidad y el compromiso de Sebastián eran inigualables.

Valentina tenía mucha suerte de haber encontrado a un hombre así.

—Señor Correa. Cachito —saludó Elena acercándose.

Cachito sacó la pajita de su boca, levantó la mirada y gritó con una enorme sonrisa:

—¡Tía!

—Qué buen niño —respondió Elena con ternura. Le quitó el vasito, lo tapó y lo dejó a un lado.

Ya se había desinfectado las manos con una toallita húmeda al bajar del auto.

Se inclinó a su altura y tomó suavemente las manitas del pequeño.

—No nos vimos en una semana y estás más gordito. Se nota que nuestro Cachito ha estado comiendo muy bien, eres un campeón.

—¡Pión! ¡Yei! —repitió Cachito tratando de imitarla.

Sebastián se puso de pie con el niño en brazos.

—Se cansó de caminar, cae en el momento perfecto para entrar a la casa a descansar.

Cachito aún sostenía los dedos de Elena, así que ella se enderezó junto a él.

Parada al lado de Sebastián, se dio cuenta de que esta era la vez que más cerca había estado de él desde que se mudó a Miramar.

Tuvo la leve impresión de que el hombre estaba un poco más alto que hace diez años.

Capítulo 554 1

Capítulo 554 2

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