A altas horas de la noche, Valentina yacía en su cama sosteniendo una fotografía de Cachito frente a sus ojos. La luz de la luna entraba por la ventana, bañando la imagen del pequeño. Ella le dio un beso y se apretó la foto contra el pecho.
—Bebé, mamá te extraña mucho.
La brisa nocturna se colaba en la habitación, acariciando suavemente las puntas del cabello de Valentina antes de cruzar hacia la otra ventana, salir de la villa y elevarse hacia el cielo estrellado.
Como si el viento cruzara el inmenso océano para llegar hasta la otra orilla.
En los jardines de Villa Esmeralda, Cachito avanzaba con cautela mientras se apoyaba en el lomo de Capitán. De repente, el pequeño detuvo sus pasitos vacilantes.
Una suave y cálida brisa le acarició la frente.
Se sentía tan agradable, tan tierno.
Cachito levantó su pequeña cabeza y cerró los ojos.
Se sintió como si mamá le hubiera dado un beso.
Capitán, que había sido rebajado a la categoría de andador, notó que el niño se detenía y giró su cabeza de perro para mirarlo fijamente.
Cachito, con una manito todavía apoyada en su lomo, lo palmeó suavemente con la otra y dijo con voz de bebé:
—Perrito, gogo.
Capitán volvió a mirar al frente; entendió que eso significaba que debía seguir avanzando.
Tal como había estado haciendo, continuó su paso lento y cuidadoso bajo la sombra de los árboles del jardín, guiando a Cachito para que afianzara su caminar.
Con su condición física y sus agudas habilidades de rastreo, Capitán tenía todo para ser un perro policía de élite. Quién iba a decir que, en esta vida, sin haber tenido cachorros propios, terminaría haciendo de niñera para humanos.
Y como si cuidar al bebé no fuera suficiente, lo usaban de andador.
Bueno, más bien de perro-andador.
Sebastián, sentado bajo una sombrilla disfrutando de un café, levantó la mirada y notó cómo los pasos de Cachito se volvían cada vez más firmes bajo la guía de Capitán. Se giró hacia Don Alberto y le indicó:
—Dale una porción extra a Capitán hoy.
Servir de apoyo para caminar, sostener a Cachito con su propio cuerpo cuando estaba a punto de caerse, y además actuar como su guardaespaldas personal... el pobre animal se lo tenía bien merecido.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La obsesiva persecución de mi frío marido
Hola habrá actualización?? Porfi ojalá terminen la historía...
Habrá acrualizacion.....