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La novia Rechazada romance Capítulo 85

La luz pálida del amanecer se filtraba por las ventanas del despacho de Carttal, proyectando sombras alargadas sobre el suelo de mármol. La mansión, normalmente un símbolo de control y poder, ahora se sentía como una prisión asfixiante. El aire estaba cargado de tensión y frustración.

Ethan permanecía en silencio, apoyado contra la pared, observando a su jefe con cautela. Carttal, con el rostro pálido por la pérdida de sangre y las horas de insomnio, no dejaba de repasar mapas y registros. Cada línea, cada nombre, cada lugar relacionado con Sibil había sido rastreado. Y aún así, no había rastro de Aslin.

—Tiene que haber algo que no estamos viendo —murmuró Carttal, más para sí mismo que para Ethan.

Su mente estaba agotada, pero no podía detenerse. No mientras Aslin estuviera en manos de esa mujer. Apretó los puños sobre el escritorio, obligándose a pensar con claridad. Sibil era meticulosa, pero también emocional. Había elegido a propósito lugares con significado. ¿Pero cuál?

Ethan dio un paso adelante.

—Señor, deberíamos llevarlo a un médico. Si no se atiende la herida, no podrá continuar mucho más.

—No —gruñó Carttal, levantando la vista con fiereza—. No hasta encontrarla.

Su teléfono vibró de repente sobre el escritorio, rompiendo el pesado silencio. Lo tomó de inmediato, esperando alguna pista, cualquier cosa que lo acercara a Aslin. Un mensaje sin remitente iluminó la pantalla:

"¿Cansado, amor? Qué lástima. Ella está más frágil de lo que pensabas."

La ira lo golpeó como un rayo. Sibil lo estaba observando, jugando con él, y eso significaba que no estaba lejos.

—¡Rastreen este número! —ordenó Carttal, extendiéndole el teléfono a Ethan.

—Enseguida —respondió él, saliendo del despacho a toda prisa.

Carttal se dejó caer en el sillón, respirando hondo para calmar el fuego que ardía en su pecho. Cada provocación de Sibil solo reforzaba su determinación.

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Treinta minutos después, Ethan regresó con el rostro sombrío.

—El número está enrutado a múltiples servidores. Es imposible rastrearlo directamente. Pero… —hizo una pausa— hubo un breve rebote en una antena cerca del distrito industrial.

Carttal se levantó de un salto, ignorando el dolor agudo en su costado.

—Prepáralo todo. Nos vamos ya.

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El aire en el distrito industrial olía a metal oxidado y aceite quemado. Los edificios abandonados se alineaban en las calles desiertas, con ventanas rotas y grafitis descoloridos. Era el tipo de lugar perfecto para esconderse.

Carttal bajó del auto con el arma lista, sus sentidos agudizados por la necesidad. Ethan y tres hombres más se desplegaron a su alrededor, revisando cada entrada y cada callejón.

—Allí —susurró Ethan, señalando un almacén al final de la calle. La puerta metálica estaba ligeramente abierta.

Carttal avanzó sin dudar, empujando la puerta con cuidado. Dentro, el eco de sus pasos resonaba en el espacio vacío. La luz débil de unas bombillas parpadeantes iluminaba cajas polvorientas y maquinaria abandonada.

Un sonido lo hizo detenerse. Un murmullo bajo, casi imperceptible.

—¿Aslin? —susurró, avanzando hacia la parte trasera del almacén.

Capitulo 85 - Encontrandola 1

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