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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 218

La forma de beber muestra la calidad de la persona.

Si no tuviera ya a alguien en su corazón, este hombre sería un partidazo.

—¿Te levantaste tú solo a buscar ropa? —preguntó Karina al entrar.

—¿Qué? —Ariel fingió no entender.

Karina no le dio importancia, fue al baño por una toalla húmeda, se sentó de lado en la orilla de la cama y le limpió las manos y la cara a Ariel.

Ariel no se atrevió a ser muy codicioso, temiendo que tanta felicidad acabara en desgracia.

Solo dejó que Karina le limpiara las manos y luego le sujetó la muñeca, con una fuerza moderada.

—Platiquemos.

—Ya van a dar las once, ¿no tienes sueño?

Karina volteó la cara y con la otra mano disimuló un bostezo.

Al voltear, vio que los ojos del hombre la miraban borrosos, y la agarraba muy fuerte, sin darle opción a negarse.

—Está bien, te acompaño a platicar, ¿de qué quieres hablar?

Karina sacó su muñeca de la mano de Ariel y dejó la toalla húmeda en la mesa de noche por el momento.

Ariel empezó a preguntar: —¿Cuál es tu color favorito?

Karina alzó una ceja, no esperaba que un hombre borracho preguntara eso.

Pero contestó: —Blanco.

—¿Qué botana te gusta comer?

Karina casi no comía botanas, así que dijo: —Ninguna en especial.

—¿Qué música te gusta escuchar?

Karina bostezó otra vez: —Sinfónica... Profesor Solano, ¿puedes preguntar otra cosa?

Esos temas le daban más sueño.

Hubo un ligero cambio en los tranquilos ojos de Ariel:

—Hoy hice una cirugía de aneurisma intracraneal en el hospital, les hice examen en vivo a los estudiantes, y cuando me brindaron alcohol esta noche, les temblaban las manos.

Karina se rio, no pudo evitar decir: —¡Demonio!

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