¿Quería escuchar si había algo que pudiera usar para vengarse de Karina?
La humillación que Karina le había hecho pasar en Puerto Velero era una afrenta que no pensaba perdonar. Esto no se quedaría así.
Esteban repasó mentalmente los asuntos importantes del día y luego informó con formalidad:
—Los miembros del consejo esperan que el chip X3 pueda colaborar con el celular de proyección holográfica de Viva Chip.
—También saben que la tecnología SingularTech 2 tiene deficiencias en el procesamiento de imágenes, y quieren que usted convenza a la señora… perdón, a la directora Karina, para que subcontrate esa parte tecnológica a Andes Chip.
Fabio levantó la vista hacia Esteban, con una mirada gélida.
—¿Y ellos creen que yo puedo convencer a Karina?
Esteban respondió con sinceridad:
—Creen que sí.
—¿Y tú qué crees? —La voz de Fabio también se había vuelto fría.
Esteban se armó de valor y dijo la verdad:
—¡Yo creo que no!
La señora de antes no era de las que se dejaban llevar por la corriente.
Tenía sus propias ideas, pero en el trabajo nunca contradecía al director Torres; en la empresa, lo veía como su jefe.
Pero la señora de ahora guardaba un profundo rencor hacia el director Torres. Probablemente no pararía hasta ver a Andes Chip reducido a cenizas…
Fabio también pensaba que era imposible. Se masajeó la frente con cansancio.
—Me temo que ahora mismo, hasta conseguir que acepte verme es una misión imposible.
—No es imposible. De hecho, hay una oportunidad a la vista.
Fabio le entregó una invitación.
—Dentro de tres días, en la presentación de Viva Chip, habrá un segmento llamado «Tecnología del futuro», al que han invitado a los directores de tecnología del sector. Será la ocasión perfecta para que asista.
Dentro de la habitación, una fría y cruel determinación cruzó la mirada de Selena, y su sonrisa se desvaneció lentamente.
***
Al salir del trabajo, Karina planeaba encontrarse con Florencia para ir de compras a Plaza Los Flamingos.

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