Al ver entrar a Selena, Caro bloqueó rápidamente el celular.
Con voz dulce, la llamó:
—Mamá.
Selena abrazó a Caro y luego le dijo:
—Hay algo que tengo que decirte antes, porque me preocupa que te pongas muy triste mañana en la escuela cuando te enteres.
—Sí, mamá, dime.
Caro era muy obediente con Selena, porque creía que el amor consistía en complacer en todo.
Selena le contó a Caro que Karina ahora era la mamá de Melisa.
Al escucharlo, Caro no sintió tristeza, sino que hizo un berrinche de niña rica.
Lanzó todos los muñecos de peluche de su cama al suelo.
—El papá de Melisa golpeó a mi papá.
—Y ahora ella se queda con la mamá que yo no quiero.
—Mañana voy a hacer que Melisa me las pague.
Selena negó con la cabeza.
—¿Ya olvidaste lo que te enseñé? Las niñas no deben resolver los problemas a la fuerza.
—Si hablas y actúas de forma tan impulsiva, la gente pensará que el problema eres tú.
—Tienes que hacer lo contrario.
—Hacerte la víctima, ser adorable, para que los maestros, los padres y tus compañeros se pongan de tu lado.
—Por ejemplo, si una compañera te quita un dulce que no te gusta, eso es bullying. No vayas a pegarle ni a gritarle. Tienes que hacer que los maestros y los demás niños entiendan lo importante que era ese dulce para ti. Cuando todos estén de tu lado, entonces dices que en realidad no te importa no tener el dulce…
~
Residencial Las Ceibas.
Karina leía un cuento a Melisa para dormirla.
Estaba tan cansada que, antes de terminar el libro, se quedó dormida ella primero.
Melisa se levantó, arropó a Karina con la cobija y, de puntillas, pasó por encima de ella para apagar la luz.
Luego regresó a su lado de la cama, extendió el brazo derecho de Karina y apoyó su cabecita en él, acurrucándose en el hueco de su hombro.
Así que esto era lo que se sentía al dormir abrazada por una mamá.

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