Olas de agonía le subían por la muñeca, haciéndole sentir como si la estuvieran partiendo en dos.
No fue hasta que la sirena de la ambulancia se perdió a lo lejos que Valeria logró reaccionar ante la rápida sucesión de eventos y miró a Eliana.
Soltó un grito ahogado. —¡Cariño... tu mano!
Se arrodilló para sostenerla, con la voz temblando de pánico.
—Ven, vámonos al hospital.
Tomaron un taxi de inmediato.
Apenas el auto arrancó, Valeria no pudo contenerse más. Entre rabia y desesperación, estalló: —¿Te volviste loca? ¿Por qué intentaste atraparla? ¡Si esa víbora se caía, que se cayera! ¡Ojalá hubiera perdido el embarazo!
Eliana estaba recostada contra el asiento, con la frente perlada de sudor frío y la mano derecha latiéndole de dolor.
Inhaló y exhaló profundamente un par de veces antes de responder en un susurro: —Si algo le pasaba de verdad, nosotras íbamos a terminar pagando las consecuencias.
Valeria se quedó helada.
Eliana no dijo nada más.
No quería confesarle que, en el instante en que corrió a atraparla, su único pensamiento había sido evitar que Valeria se metiera en un problema legal.
Decirle eso solo haría que su amiga se sintiera más culpable.
—Además, no tengo por qué meterme con una criatura inocente —añadió en un suspiro.
El hospital era un hervidero de gente.
El médico de traumatología le revisó la mano y frunció el ceño. —Se ve bastante mal. Hay riesgo de una fisura o incluso una fractura. Tienen que hacerle una radiografía urgente.
Eliana asintió. Justo después de pagar la cuenta y dirigirse a la sala de rayos X, se topó de frente con Manuel en el pasillo.
Era evidente que venía del área de maternidad. Tenía el rostro oscurecido por la furia.
—¿Todavía tienes el descaro de seguirla hasta aquí? —Lanzó la acusación y, sin darle tiempo a reaccionar, extendió la mano y le agarró bruscamente la muñeca derecha.
El dolor estalló de golpe, cortándole la respiración.
Todo se volvió negro ante los ojos de Eliana. Soltó un quejido sordo, a punto de colapsar.
—¡Suéltala! —gritó Valeria, furiosa—. ¿Estás ciego? ¡Tiene la mano lastimada!
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