¿Cómo era posible que Regina Guerrero fuera digna de llevar en su vientre al hijo de un hombre tan poderoso?
May estaba tan inquieta que por un instante olvidó su habitual fachada de sumisión frente a la señora Sonia, dejando escapar un aura tan intimidante que la mujer mayor se quedó paralizada. Para cuando Sonia intentó observarla con detenimiento, May ya se había dado la vuelta y se marchaba.
La señora Sonia no le dio muchas vueltas al asunto. Asumió que May estaba molesta porque ella había olvidado su cumpleaños, o simplemente estaba exhausta de tanto trabajar.
Pensó que la próxima vez que viera a May, podría fingir un poco de preocupación y preguntarle si no estaba pasando frío con esa ropa.
Lo tenía muy claro: a esta hija bastaba con mostrarle un poco de atención esporádica para que se sintiera abrumada de gratitud y enviara el doble de dinero a casa.
La señora Sonia no sentía ni una pizca de culpa.
Todo esto era lo que la familia de Soto le debía. Lo que Blanca de Soto le debía.
Por culpa de Blanca, su verdadera hija se había perdido en el pasado y, quién sabe, tal vez ya ni siquiera estaba en este mundo.
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A la mañana siguiente, en la mansión de la familia Guerrero, Regina buscó a don Octavio.
—Abuelo, ya lo he pensado bien. Quiero entrar a la empresa. Quiero empezar desde abajo —dijo, adoptando una postura de total humildad.
Ese era el tipo de trabajo que Regina más habría despreciado en el pasado. Antes se había volcado al mundo del arte, con la esperanza de crear una marca propia y alcanzar la fama para que su abuelo reconociera su talento y le entregara directamente el control de los negocios familiares.
Sin embargo, la reciente serie de escándalos había arrastrado su reputación por el lodo. Su abuelo ya no confiaba en ella, las puertas del círculo académico se le habían cerrado, y sus redes sociales, que antes rebosaban de halagos de sus seguidores, ahora solo estaban llenas de burlas.
Se había quedado sin salida.
Tiempo atrás, había llamado a Damián Salazar. Él le pidió que le hiciera un favor, que en realidad consistía en infiltrarse en la empresa de los Guerrero para empezar a mover los hilos desde adentro.
—El abuelo seguramente no me dará un puesto importante de buenas a primeras —Regina había desconfiado al principio. Después de todo, la familia Guerrero y la familia Salazar siempre habían sido enemigas. Si Damián planeaba usarla para destruir a su familia, ella se negaría rotundamente.

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